El PP le considera en parte responsable de sus problemas en el caso 'Gürtel'

El Gobierno celebra la renuncia del fiscal general y busca un sustituto de mayor perfil político

Suspiros de alivio en el Gobierno y en el PP tras la renuncia de Torres-Dulce. Un dolor de cabeza menos, pero una turbulencia política más. El ministro de Justicia ve en Consuelo Madrigal un perfil más político, más decidido y menos apocado que el saliente.

Eduardo Torres Dulce
Eduardo Torres Dulce Efe

El Partido Popular no puede ocultar su satisfacción por la renuncia de Eduardo Torres-Dulce como fiscal general del Estado, un cargo en el que nunca se encontró totalmente cómodo y del que ya buscaba su salida desde hace unos meses. Algunos miembros del Gobierno también lo celebraron, aunque con prudencia y en privado. No era el fiscal saliente santo de la devoción ni del equipo de la Moncloa ni del de Génova. Lo consideraban un gran cinéfilo y un enorme error de Gallardón.

No hubo presiones

Mariano Rajoy hablaba este jueves de 'una decisión personal', siguiendo al pie de la letra las palabras empleadas por el propio fiscal en su renuncia. El ministro de Justicia aseguraba que jamás se le presionó, en contra de lo que este jueves se proclamaba desde las filas de la oposición. "No ha habido injerencias, nunca las ha habido, y él mismo ha sido el primero en declararlo", aseguraba a la prensa Rafael Catalá, quien se encontraba en Barcelona tras conocerse la dimisión.

Torres-Dulce ya le había sugerido a Ruiz-Gallardón su propósito de dejar el cargo, mucho antes de que el ministro de Justicia que le designó abandonar el puesto al ser bloqueada su propuesta de reforma de ley del aborto. Con la llegada de Rafael Catalá al departamento, el deseo de dejar la Fiscalía se convirtió en obsesión. El nuevo ministro no simpatizaba con Torres-Dulce. Le consideraba muy poco adecuado al cargo. La relación entre ambos era imposible y las quejas del ministro, una constante. "No es el hombre adecuado para este puesto", se escuchaba decir desde el Ministerio de Justicia. Y desde otros despachos del Ejecutivo.

El PP no puede ocultar su satisfacción por la renuncia de Torres-Dulce

Pese a su gran formación jurídica y su talante amable, en medios del Gobierno se consideraba que Gallardón se había equivocado. Sus enfrentamientos con algunos ministros y con el partido, eran ostensibles y continuos. Algunos miembros del Gabinete hablaban pestes de él en privado. Otros no disimulaban tampoco en público, como por ejemplo Fernández Díaz, titular de Interior, quien sin embargo, en su momento le había ofrecido el puesto de secretario de Estado de su departamento, según se ha sabido en círculos del departamento.

Los casos Gürtel y Artur Mas

En el PP se consideraba que no actuó como se esperaba de él en los casos Gürtel y Bárcenas ya que permitió que las fiscales designadas en tiempos del ministro socialista Fernández Bermejo continuaran con el caso. Tampoco escuchó las instrucciones de Ruiz-Gallardón en el caso de la familia Pujol. Y el desbarajuste absoluto coincidió con su pasiva actuación durante el plebiscito apócrifo convocado por Artur Mas. En esa ocasión, sin embargo, versiones próximas al fiscal aseguran que fue el Gobierno quien dudó sobre qué decisión tomar hasta el último momento.

Torres-Dulce es un jurista de perfil cultivado, amante del cine, erudito, buen escritor, amigo de periodistas y posiblemente de escaso fuste para ocupar un cargo que requiere mucha personalidad y, desde luego, colmillo político. Su salida del Ministerio Público se daba por hecho desde antes del verano. Catalá le buscaba un hueco desde hace semanas. Se habló de que podría sustituir a Enrique López en el Constitucional. Luego se dijo que se le haría un hueco permanente en el Consejo de Estado. Ayer, cuando pegó el portazo después de que Catalá se negara a avalar dos nombramientos clave que había propuesto en el seno del Consejo Fiscal. Ahí se acabó todo.

Madrigal, la elegida

El ministro de Justicia propondrá este mismo viernes al Consejo de Ministros el nombre de Consuelo Madrigal al puesto ahora vacante. Pretende no equivocarse, como erró Gallardón, y por eso busca un perfil mucho más político y menos aséptico y escurridizo que el saliente. Pese a que este jueves sonaban dos nombres con insistencia, finalmente será Consuelo Madrigal la elegida por el Ejecutivo, que ha descartado a Pilar Fernández Valcárcel, fiscal del Supremo y muy vinculada profesionalmente a Conde Pumpido, quien fuera fiscal general en tiempos del PSOE.

Algunos miembros del Gabinete hablaban pestes de Torres-Dulce en privado

Madrigal es una veterana con larga experiencia que está al frente de la sala de Menores del Alto Tribunal. La posibilidad de que Grande Marlaska, actual jefe de la sala de lo Penal de la Audiencia, ocupara el cargo, acabó descartándose, aunque su nombre circuló con intensidad hace un par de meses.

El CGPJ celebrará el día 28 una reunión para dar el visto bueno al nombramiento de Madrigal por el Gobierno. Un año muy largo antes de las elecciones y numerosos asuntos judiciales pendientes en los que la voz del fiscal general será muy necesaria. De ahí que lo que está en juego, para el gobierno, no es anecdótico. De ahí la insistencia del PSOE en reclamar este jueves la comparecencia de Rajoy ante el Congreso para explicar esta renuncia.


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