Moncloa busca un nuevo destino para el fiscal general del Estado

Torres-Dulce aplaca la ira del Gobierno con la querella contra Artur Mas

El Ejecutivo estaría buscando ya un cargo que anime al fiscal del Estado a abandonar sus actuales responsabilidades. La presentación de la querella templará los nervios en Moncloa, aunque servirá a Mas para presentarse como una víctima del Estado, un mártir, un héroe.

La revuelta de fiscales a cuenta del plebiscito catalán entra este miércoles en una nueva fase, mucho más acorde con los principios jerárquicos de la institución. Ante la negativa de los fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de presentar una querella contra el presidente de la Generalitat por su actuación durante el 9N, Eduardo Torres-Dulce decidió convocar a la Junta de Fiscales de Sala, para aplicar los 'mecanismos de corrección' de este episodio sin precedentes.

La autoridad del fiscal general había sido puesta en cuarentena por sus fiscales catalanes, que decidieron desobedecer las instrucciones de actuar contra Artur Mas por su responsabilidad en el referéndum apócrifo de hace diez días. Un plante en toda regla, un desafío al jefe jerárquico de los fiscales, a quien se deben orgánicamente. Los representantes del Ministerio Público catalán decidieron actuar en forma mancomunada y prácticamente asamblearia, haciendo caso omiso de sus deberes orgánicos. Los fiscales no deben obediencia al Gobierno pero sí al fiscal general. Algo que parecieron ignorar. Los nueve miembros de la Fiscalía del TSJC se opusieron por unanimidad a la querella impulsada desde la jefatura de la institución, en una actitud sin precedentes.

Torres-Dulce no goza de la confianza del actual titular de Justicia como tampoco la tenía de Alberto Ruiz Gallardón

Una rebelión en toda regla

El Gobierno asistió atónito a este espectáculo de rebelión de fiscales, y situó el punto de mira contra Torres-Dulce, quien no goza de la confianza del actual titular de Justicia como tampoco la tenía con su predecesor, Alberto Ruiz Gallardón, quien precisamente le designó para el puesto. El fiscal general, ante semejante estado de cosas, reaccionó con más celeridad de la que demostró en los días previos a la consulta y convocó para este miércoles a la Junta de Fiscales, con el objetivo de recibir un respaldo no vinculante a su decisión de impulsar la querella contra el 'president'. Como se preveía, los fiscales de Sala han apoyado mayoritariamente a su jefe jerárquico.

Ante esta reacción de Torres-Dulce, los fiscales catalanes optaron por plegar velas y anunciaron que acatarán la orden que emane de su superior en el caso de que finalmente decida presentar la anunciada querella contra Artur Mas y quizás algún miembro del Gobierno. Los fiscales catalanes evitaban así cualquier tipo de medidas punitivas por su actuación de rechazo a acatar las instrucciones de su superior.

Esta situación calmará temporalmente las aguas de una instancia jurídica de tanta importancia como es la Fiscalía, que nunca había vivido un episodio de tal gravedad. Lo más chocante de todo el asunto es que precisamente a la cabeza del Ministerio Público de Cataluña figura desde hace un año José María Romero de Tejada, a quien colocó en ese cargo Torres Dulce en sustitución de Martín Rodríguez Sol, quien se negó en su momento a adoptar medidas contra la celebración del plebiscito.

El Gobierno no parece dispuesto a soportar la insumisión en la Fiscalía y está a punto de buscar un sustituto para Torres-Dulce

Dos 'rebeliones' de fiscales jefe catalanes en apenas un año. Algo excesivo que el Gobierno no parece dispuesto a soportar hasta el punto de que busca ya un cargo para Torres-Dulce que le anime a abandonar sus actuales responsabilidades. Su sustituto sería Grande Marlaska, actual titular de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de acuerdo con los intensos rumores que circulan por el ministerio.

La presentación de la querella, finalmente, templará los nervios en Moncloa, de acuerdo con fuentes de Presidencia, aunque es evidente que será aprovechado desde la Generaltat para presentarlo como una afrenta a Cataluña y Mas se prepara ya para aparecer como una víctima del Estado, un mártir, un héroe. La querella tardará en sustanciarse varios meses, según las mencionadas fuentes. Para entonces cabe pensar que todo lo ocurrido en torno al plebiscito, que ha convulsionado al Gobierno, haya amainado. Mariano Rajoy ya ha anunciado que cambiará su estrategia hacia Cataluña. Tiene programado un viaje el día 29, cuyo formato está aún por dilucidar.


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