Alude a "razones personales" para justificar su renuncia

Torres-Dulce deja la Fiscalía General consumido por las tensiones con el Ejecutivo y el desafío soberanista

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce
El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce Archivo

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha comunicado al Gobierno que abandona su cargo "por razones personales", tal y como ha informado la Fiscalía General del Estado. Una renuncia que llega tras la celebración del falso referéndum del 9N y ante el silencio que mantuvo la Fiscalía, cuya actuación reclamó insistentemente el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

En un comunicado, la Fiscalía ha explicado que Torres-Dulce ha trasladado su decisión al ministro de Justicia, Rafael Catalá, y que regresará a su plaza en la Fiscalía ante el Tribunal Constitucional convirtiéndose de esta forma en el segundo fiscal nombrado por un Gobierno del Partido Popular que renuncia al cargo, después de que Juan Ortiz hiciera lo propio en la etapa de José María Aznar.

Los rumores sobre la inminente renuncia se dispararon este miércoles por la tarde después de que Torres-Dulce retirara sin dar ningún motivo de peso dos nombramientos clave del orden del día del Consejo Fiscal, el de fiscal jefe del Tribunal Constitucional y el de la Inspección Fiscal. Desde diferentes ámbitos se aceleraron entonces las especulaciones, de las que se viene hablando durante los últimos meses en el seno de la Carrera fiscal y que se atribuyen a la falta de sintonía de Torres-Dulce con el equipo del exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón.

El desencuentro viene de lejos, sobre todo desde que se conocieron unos planes del Código Procesal Penal que no cumplían con las expectativas de Torres-Dulce para lograr la instrucción penal por los fiscales. El hasta ahora fiscal general, apadrinado a finales de 2011 por Ruiz-Gallardón, ha mantenido distintos pulsos con el Gobierno marcados fundamentalmente por sus críticas a la carencia de medios personales y materiales de la Fiscalía.

"Si tengo que sostener posición contraria al gobierno la sostengo", aseguró Torres-Dulce

Sin embargo, el más notorio llegó hace apenas un mes con Cataluña como telón de fondo, cuando tras la rebelión de los fiscales catalanes decidió en solitario querellarse contra el presidente de la Generalitat, Artur Mas, por el proceso participativo del 9N, algo interpretado como "una derrota amarga para Torres-Dulce".

Fue entonces, tras la negativa de los fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de presentar una querella contra Mas, cuando Moncloa comenzó a buscarle un nuevo destino. Según adelantó 'Vozpópuli', su sustituto sería Grande Marlaska, actual titular de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de acuerdo con los intensos rumores que circulan por el Ministerio. 

"No toleraré que el gobierno me diga lo que tengo que hacer"

Las tensiones con el Ejecutivo se evidenciaron nuevamente durante la última comparecencia de Torres-Dulce en el Congreso el pasado 26 de noviembre, cuando manifestó que no se le puede decir que sea proclive al Gobierno de Mariano Rajoy y citó como ejemplos que ha sido él quien solicitó la prisión del extesorero del PP Luis Bárcenas y que ha mantenido posiciones contrarias al Ministerio del Interior en los casos "Bolinaga" y "Matas".

"No toleraré nunca que el gobierno me diga lo tengo que hacer, porque sería un delito", ha afirmado, para añadir: "Si tengo que sostener posición contraria al gobierno la sostengo".

Se va, pero deja más compacta la Fiscalía Anticorrupción

En definitiva, Torres-Dulce se va, pero pensando que ha realizado una parte importante del proyecto con el que llegó a la Fiscalía. Por ejemplo, aunque llevaba un tiempo rumiando su decisión –que no se la contó previamente ni a sus colaboradores cercanos-, Torres-Dulce deja el cargo después de aprobar en el Consejo Fiscal el nombramiento de 66 nuevos fiscales, cuatro de los cuales van directamente destinados a ampliar la Fiscalía Anticorrupción. Del resto de esos nombramientos, una buen parte han sido destinados a ampliar las Fiscalías de los Juzgados que instruyan causas de corrupción.

Es decir, que pese a sus desencuentros con el Gobierno, especialmente con el anterior ministro, Alberto Ruiz-Gallardón, por cuestiones relativas a la independencia de la Fiscalía respecto al Ejecutivo, o sobre el modelo de Fiscalía Europea que quería impulsar frente a las tesis del anterior ministro de Justicia, Torres-Dulce ha dejado a su sucesor, efectivamente, una Fiscalía mucho más compacta para luchar, por ejemplo, contra la corrupción.

El dimisionario fiscal no impidió que los papeles de Bárcenas fueran admitidos en la causa

En ese punto es donde se recuerda que el dimisionario fiscal general se negó a impedir que los papeles de Bárcenas fueran admitidos en la causa. Estas decisiones no gustan al poder, que siempre ha deseado un fiscal general tan dócil como fueron algunos de los ejercientes durante el mandato de Felipe González.

La decisión de dimitir –algo que ha hecho después del último encontronazo, esta vez con Catalá, respecto a la querella contra el referendo promovido por la Generalitat- no se la contó ni a sus próximos, a los que les ha caído de sorpresa, aunque se lo esperaban. Torres-Dulce cogió el teléfono a primera hora de la mañana y habló con el ministro de Justicia para que le transmitiese la conversación al presidente del Gobierno. Es decir, que ni siquiera, según su círculo íntimo, habló con Rajoy. Tampoco tenía por qué hacerlo.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba