El líder socialista confía en llegar a las europeas sin haber convocado las primarias

Tomás Gómez firma la paz con Rubalcaba a cambio de repetir por segunda vez como candidato por Madrid

El presidente del Partido Socialista de Madrid y Alfredo Pérez Rubalcaba, no han hecho ni mucho menos las paces definitivas, aunque sí han sellado una tregua para no hacerse daño por la que Tomás Gómez cree haberse garantizado de nuevo la candidatura a la presidencia de la comunidad de Madrid.

En 2015 sería la segunda vez que Tomás Gómez concurriría en el cartel electoral, pero las condiciones han cambiado mucho desde que se celebraron los últimos comicios autonómicos, en 2011. En esas fechas logró su objetivo después de lucir su fama de buen gestor en el Ayuntamiento de Parla y de enfrentarse con éxito a unas primarias frente a la exministra Trinidad Jiménez. Finalmente, su prestigio se vino abajo tras cosechar el porcentaje de votos en Madrid más bajo en la historia del Partido Socialista. Ahora, el mapa es otro. Esperanza Aguirre no está ya al frente de la Comunidad y la mayoría de las encuestas reflejan el alto riesgo al que se enfrenta el PP de perder la mayoría absoluta si no encuentra un candidato potente de aquí a menos de dos años. Estas proyecciones demoscópicas han modificado algunas actitudes dentro del PSOE, ya que Alfredo Pérez Rubalcaba ha visto la oportunidad de hacer una especie de juego de cromos con Tomás Gómez: a cambio de garantizarle que tendrá una nueva oportunidad de aspirar a la presidencia de la Comunidad y que en ella no interferirá el aparato de Ferraz, Gómez abandonará su ofensiva para precipitar las primarias y anticipar el relevo de Rubalcaba al frente de la maquinaria federal del partido.

Las mejores expectativas para el PSOE por la previsible pérdida de la mayoría absoluta del PP en Madrid han contribuido a que Rubalcaba y Gómez acerquen posturas

Es una tregua muy endeble, advierten fuentes socialistas, ya que la autoridad de Rubalcaba dentro del PSOE está bajo mínimos y su calendario, que pasa primero por celebrar la conferencia política de octubre, por afrontar las europeas del año que viene y, en último lugar, por abrir el proceso de primarias, está siempre supeditado al humor de José Antonio Griñán, presidente del partido, de la Junta de Andalucía y de la federación que más votos y delegados al congreso aporta al PSOE.

El deshielo en las relaciones entre Rubalcaba y Tomás Gómez es muy reciente y se ha producido con motivo de la expulsión temporal de la diputada Maru Menéndez de la Asamblea de Madrid, decidida por su presidente, Juan Ignacio Echevarría, cuando llamó corrupto al jefe del Ejecutivo regional, Ignacio González. El propio Rubalcaba mostró su solidaridad con la diputada de su partido y ha mantenido conversaciones con los parlamentarios por Madrid que han desembocado en el acuerdo con Gómez. En estas charlas y en el diálogo personal que ha mantenido el líder del PSOE con éste último, ha estado muy presente, aseguran las mismas fuentes, las crecientes posibilidades que hay de desbancar al PP del Gobierno regional en las próximas elecciones, aunque las encuestas pongan la llave de la gobernabilidad en manos del partido de Rosa Díez tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento que ahora pilota Ana Botella.

Con los socialistas madrileños en son de paz y los andaluces a la espera de acontecimientos, Rubalcaba confía en convocar las primarias después de las elecciones europeas

Con la federación madrileña en son de paz y la andaluza esperando acontecimientos, el equipo que rodea a Rubalcaba confía en apaciguar las prisas que han mostrado otras organizaciones regionales del partido para precipitar los acontecimientos y elegir ya el cartel electoral de las próximas generales. Rubalcaba no para de repetir a quien quiera oírle que dar este paso significaría incurrir en un grave error ya que el candidato llegaría hecho “un conguito” a las legislativas previstas para finales de 2015. Su tesis es que en el PSOE no hay nadie sin pasado y que el coste de la crisis lo está pagando en términos políticos tanto su partido como el Gobierno, ya que la memoria de la gestión de Zapatero está todavía muy fresca en la cabeza de los ciudadanos. La mayoría de los dirigentes regionales entienden y comprenden este argumento, pero se les eriza la piel cada vez que constatan en las encuestas cómo el PSOE, 18 meses después de las últimas legislativas, todavía no ha sido capaz de remontar en las encuestas.


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