LA CARA POLÍTICA DE LA OPERACIÓN EMPERADOR-CHEQIAN

Gómez exigió al alcalde de Fuenlabrada que forzara a dimitir al concejal imputado

El líder de los socialistas madrileños telefoneó en dos ocasiones al primer edil del municipio y le planteó un ultimátum: "O dimite él o salgo yo a decir que va a dimitir".

Tomás Gómez habla por teléfono desde su escaño de la Asamblea de Madrid.
Tomás Gómez habla por teléfono desde su escaño de la Asamblea de Madrid. EFE

Un ultimátum en dos llamadas. El líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, telefoneó en dos ocasiones al alcalde de la localidad madrileña de Fuentalabrada, Manuel Robles, para exigirle la salida inmediata de su puesto del concejal José Borrás, imputado en la Operación Emperador-Cheqian contra las mafias chinas del blanqueo. Según fuentes del propio PSM, la primera llamada de Gómez se produjo la noche del jueves, una vez que se conoció que pese a la puesta en libertad sin fianza del edil arrestado, el juez Fernando Andreu mantenía las acusaciones de cohecho, tráfico de influencias y malversación contra él. En esta conversación, el líder socialista puso la mañana del viernes como momento límite para que el edil hiciera efectiva su dimisión.

El primer edil planteó al líder de la PSM esperar aún unos días a conocer las acusaciones concretas. Éste se negó

Siempre según estas fuentes, el alcalde fuenlabreño intentó ganar tiempo y pidió a Gómez esperar a que se conociera el contenido íntegro del auto y, por tanto, los hechos de los que se acusaba al concejal socialista para tomar una decisión. Al parecer, Robles aún confiaba que las acusaciones contra su hombre de confianza se terminaran difuminando. De hecho, desde la detención siempre había defendido la inocencia de Borrás e, incluso, apuntaba a una maniobra del PP en la trastienda como causa del arresto. Sin embargo, Gómez fue tajante e insistió que la decisión estaba tomada y que el concejal debía salir del equipo de Gobierno y entregar su acta de edil. "O dimite él o salgo yo a decir que va a dimitir", le espetó. 

El lider socialista madrileño volvió a ponerse en contacto telefónico con el alcalde de Fuenlabrada este viernes por la mañana. En la conversación, el mensaje que le transmitió fue igual de categórico que el día anterior e, incluso, le dio de plazo muy concreto para que se formalizara la salida de Borrás del Ayuntamiento: una hora. Poco después, Robles se reunía con su hasta entonces hombre de confianza en su despacho del consistorio y le pedía que dimitiese y entregase su acta de edil "por dignidad y por tu familia". El alcalde señaló a Borrás que si no lo hacía, se vería obligado a excluirle del equipo de Gobierno y del grupo socialista.

A media mañana, el Ayuntamiento hacía público un comunicado firmado por el propio alcalde en el que anunciaba que el concejal detenido había presentado su dimisión "irrevocable". En el texto, Robles aseguraba que el ya ex edil de Participación Ciudadana y Seguridad había presentado su renuncia "desde la responsabilidad, pero también desde la conciencia limpia respecto a que podrá demostrar su inocencia". El alcalde de Fuenlabrada añadía que había aceptado esta renuncia "siendo consciente de la valía de este gesto" y recalcaba que este comportamiento "honra" a su compañero de partido.

Medidas "contundentes"

El ultimatum de Gómez se produjo después de que el propio líder socialista madrileño, tras conocerse la detención del concejal de su partido, anunciase el martes públicamente que su formación iba a dar una respuesta "contundente" a la implicación de su correligionario e iba a suspenderle de militancia de modo cautelar, además de pedirle que entregará el acta de concejal. Ese mismo día, el diputado del PSOE en el Congreso Pedro Saura incidía en esa idea y defendía públicamente la "tolerancia cero" con la corrupción. Al día siguiente, dirigentes del PSM insistían en la postura marcada por su líder de que si se confirmaba la imputación del político este tendría que salir de modo inmediato del consistorio.

José Borrás había sido detenido el pasado martes acusado de facilitar presuntamente licencias de apertura en el Polígono Cobo Calleja de la localidad a varios de los empresarios acusados de dirigir la trama de blanqueo. A cambio, supuestamente había recibido dinero y regalos. De hecho, durante el interrogatorio en la Audiencia Nacional, el juez le preguntó por varios obsequios consistentes en botellas de vino y jamones que habría recibido de los presuntos mafiosos como pago a sus supuestos favores. Borrás negó cualquier connivencia con ellos, según su abogado, quien al término de la comparecencia insistía en la inocencia de su defendido. Pese a su puesta en libertad sin fianza, el magistrado ha mantenido las imputaciones de cohecho, tráfico de influencias y malversación de fondos contra él, y le ha impuesto la obligación de acudir todos los meses a un juzgado.

Borrás es un histórico del Ayuntamiento de Fuenlabrada, donde lleva desde 1996, primero como concejal de Educación y desde 2001, de Participación Ciudadana, cargo al que unió en 2001 los de Recursos Humanos y Seguridad Ciudadana. En la localidad era conocido como el "jefe de los chinos" por la estrecha relación que siempre ha mantenido con los comerciantes chinos que han convertido el polígono industrial de Cobo Calleja en el mayor 'puerto' de entrada de Europa de productos fabricados en el gigante asiático. 


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