El TTIP, con Estados Unidos, y el CETA, con Canadá, se negocian en secreto

Las 9 líneas rojas que los colectivos sociales marcan al Europarlamento para aprobar un tratado con EEUU

Más de 370 colectivos han remitido una carta a todos los grupos del Parlamento Europeo con las 'líneas rojas' que no deben ser traspadas a la hora de firmar los acuerdos de libre comercio con EEUU y Canadá que negocia actualmente la Comisión Europea.

Vista general de una sesión plenaria en hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia).
Vista general de una sesión plenaria en hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). Efe

375 colectivos de la sociedad civil europea, entre los que se encuentran la Campaña “No al TTIP”, han pedido a los eurodiputados que defiendan la ciudadanía, a los trabajadores y al medio ambiente ante la “amenaza que suponen” los tratados de libre comercio que la UE negocia en secreto con Estados Unidos y con Canadá.

Estas 375 organizaciones de consumidores, ecologistas y movimientos sociales y sindicales, presentes en 25 países de la Unión, han hecho llegar una carta a los grupos políticos del Parlamento Europeo en la que señalan que el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) podría “limitar la soberanía democrática de los Estados, fortalecer la influencia de las grandes empresas y socavar los servicios públicos, el medio ambiente, las normativas alimentarias y los derechos laborales”.

La carta se ha enviado en un momento en el que la Eurocámara debate un proyecto de informe sobre sus recomendaciones a la Comisión Europea relativo a las negociaciones del TTIP, y cuya votación definitiva tendrá lugar posiblemente en mayo, una vez que hayan opinado las catorce comisiones parlamentarias que participan en el proceso. Aunque el informe no es vinculante para la Comisión, representará una señal política, ya que el acuerdo definitivo del TTIP debería votarse en el Parlamento Europeo.

Las nueve líneas rojas que no deben ser traspasadas

En su carta a los europarlamentarios, a la que ha tenido acceso este periódico, los movimientos sociales europeos marcan nueve líneas rojas que no se deben traspasar en los tratados de libre comercio con Canadá y Estados Unidos. Exigen a la Comisión Europea que anteponga “los derechos de las personas, el medio ambiente y la democracia a los beneficios privados, los regímenes especiales y los desmesurados privilegios para las grandes empresas e inversores”. Esas líneas rojas son las siguientes:

  • 1. Transparencia inmediata: todos los documentos relacionados con las negociaciones sobre el TTIP deben hacerse públicos para realizar un debate público abierto y crítico.
  • 2. Un proceso democrático que permita examinar y evaluar los textos objeto de negociación y garantice que las políticas estén al servicio del interés público.
  • 3. Toda disposición que contemple Mecanismos de Resolución de Controversias Estado-Inversores (ISDS, en sus siglas en inglés) debe quedar fuera de las negociaciones, y no debe introducirse ningún otro mecanismo que otorgue derechos privilegiados a los inversores extranjeros.
  • 4. No al consejo de cooperación reguladora. Todas las regulaciones y normativas deben estar en manos de órganos y procesos bajo control democrático.
  • 5. No a la desregulación de las normas que salvaguardan y protegen el interés público. Las normativas de la Unión Europea deben respetarse y no “armonizarse” conforme al mínimo común denominador. Se destacan las sociales, laborales, las relativas a la protección de los consumidores y la salud pública.
  • 6. No a una mayor desregulación y privatización de los servicios públicos. Exigen el acceso garantizado a una educación de calidad, a la atención médica y a otros servicios públicos.
  • 7. La promoción de prácticas agrícolas humanas y ecológicas y la protección de las explotaciones agrícolas familiares.
  • 8. Las autoridades públicas deben conservar el poder político y las estructuras que se requieran para proteger determinados sectores sensibles. Deben respetarse y aplicarse las normas laborales y ambientales acordadas internacionalmente.
  • 9. Ninguna restricción a las normas de protección internacionales y europeas en materia de derechos humanos.

La oposición al TTIP ha crecido exponencialmente en toda Europa estos últimos 12 meses. Se han puesto en marcha campañas en 25 países de la Unión Europea y se han logrado resoluciones críticas en varios parlamentos. Más de 1,5 millones de personas han firmado la Iniciativa Ciudadana Europea auto-organizada exigiendo a las administraciones europeas detener las negociaciones del TTIP y no ratificar el tratado de comercio entre Europa y Canadá, llamado CETA.


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