La presidenta andaluza no descarta ahora pactos con ninguna fuerza política

Díaz teme que Podemos le exija dejar la presidencia a cambio de apoyar un Gobierno PSOE en Andalucía

Susana Díaz no se enfrentará el próximo domingo en Andalucía, previsiblemente, al mismo problema que el futuro candidato del PSOE a las generales si es sobrepasado por Podemos en votos y escaños, pero tampoco lo tendrá fácil para gobernar. De hecho, teme que la organización de Pablo Iglesias supedite su apoyo a los socialistas andaluces a su retirada de la Junta.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta andaluza, Susana Díaz.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta andaluza, Susana Díaz. Flickr/PSOE

Desde que Pedro Sánchez llegó a la secretaría general del PSOE en julio del año pasado, a Susana Díaz se le ha escuchado decir de todo sobre los acuerdos postelectorales con los que la tocaría lidiar después de las elecciones andaluzas. Cuando las adelantó formalmente al 22 de marzo, tampoco definió con precisión cuál sería su estrategia si, como anticipan las encuestas, necesita de otras fuerzas para continuar al frente del Gobierno regional. Ahora lo que teme es que Podemos le ponga como condición para sostener al PSOE en la Junta que ella renuncie a la presidencia y dé paso a alguien que no haya tenido salpicadura alguna en los escándalos de corrupción que están sometidos a investigación judicial.

Las encuestas anticipan que el PSOE andaluz no podrá sumar mayoría absoluta ni con IU ni con Ciudadanos

Según ha confiado Susana Díaz a personas de su confianza, es probable que si el PSOE necesita a Podemos para gobernar en Andalucía, la candidata de esta organización, Teresa Rodríguez, se ponga “fina” y le exija condiciones inalcanzables como sería su retirada, algo a lo que a todas luces no está dispuesta y sería considerado impropio, como una intromisión indecente, por parte del conjunto de su partido.

En la dirección del PSOE andaluz se da por buena la encuesta publicada por el CIS a principio de mes quesitúa a Susana Díaz once escaños por debajo de la mayoría absoluta. El barómetro le coloca como la más votada con el 34,7% de los apoyos, cuatro puntos menos de los que obtuvo José Antonio Griñán en 2012. Esta aritmética parlamentaria solo le daría una mayoría sólida de Gobierno o con el PP, escenario descartado, o con Podemos, formación que jugaría con la fuerza de 21 escaños. La suma de la mayoría absoluta no la conseguirían los socialistas andaluces ni con  Izquierda Unida, relación que ha quedado rota tras el adelanto electoral, ni con Ciudadanos, que se estrenaría en el Parlamento autonómico con cinco escaños, en un claro empate con IU.

Posible abstención del PP para facilitar la investidura

Las mismas fuentes descartan que Susana Díaz esté preparando con estos argumentos una colaboración externa con el PP en Andalucía, partido que, podría perder su primera posición en esta comunidad tras dejarse 16 escaños (sondeo del CIS), pero siempre estaría en condiciones de facilitar con su abstención la investidura de la actual presidenta. Esta es una posibilidad que tampoco desecha Susana Díaz si José Manuel Moreno Bonilla le abre esta puerta y las exigencias de Podemos se ponen imposibles.

Este eventual pacto con el PP es algo que inquieta sobremanera al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, advertido desde hace semanas por Susana Díaz de que ella será quien decida con total autonomía con quien pactará y con quien no, después del próximo domingo si gana las elecciones en su tierra. Sánchez viene sospechando desde hace tiempo que ella buscará ser investida con la abstención del PP, una posibilidad que provoca serias reservas en la actual dirección federal del partido, puessignificaría tanto como poner la primera piedra de la gran coalición, un escenario acariciado por la vieja guardia socialista para toda España después de las próximas elecciones generales, pero que puede resultar letal para el PSOE si se ventila antes de las legislativas.

En el Comité Federal de fin de mes, Pedro Sánchez chocará con Susana Díaz por los pactos postelectorales

De todo ello se hablará en el comité federal del PSOE previsto para una semana después de las andaluzas, órgano de gobierno del partido en el que Sánchez intentará que prospere una estrategia general de pactos con la que comulguen las 17 federaciones. Esta es una misión que fuentes socialistas consideran utópica, ya que cada barón regional intentará arrimar después del 24 de mayo el ascua a su sardina, sin descartar pactos con Podemos y otras fuerzas, allá donde les garanticen el acceso a gobiernos municipales o autonómicos o su continuidad en ellos. El lío está servido.


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