La vicepresidenta se encuentra muy nerviosa y preocupada

"Le ha cortado las alitas": Rajoy se muestra cada vez más frío con su vicepresidenta

La presión en el PP para que Rajoy retire cuota de poder a Sáenz de Santamaría es 'insoportable'. El presidente le dedicó un comentario frío, en la línea del trato que le dispensa últimamente a su vicepresidenta, muy nerviosa y preocupada. 

Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría.
Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría. Gtres

Sáenz de Santamaría atraviesa por uno de los momentos más difíciles desde que fue designada vicepresidenta, ministra de la presidencia y portavoz del primer gobierno de Rajoy. Le llegan al presidente estos días consejos y peticiones desde todos los frentes internos para que la destituya o le retire atribuciones. El presidente no ha pensado ni un minuto en retirarla del Ejecutivo pero los rumores conceden cierta posibilidad a que le apee de la portavocía. La semana próxima, a su regreso de Milán, el jefe del Gobierno despejará seguramente todas las dudas sobre los anunciados cambios. Toda la atención está pendiente de la portavocía del Gobierno y, por supuesto, de los refuerzos en el PP, que parecen serán algo menos importantes de los que José Luis Ayllón, el hombre de Soraya en el Congreso, anunció hace unos días. Quizás pecó de imprudencia Ayllón, al igual de su compañera Alicia Sánchez-Camacho, que ayer se permitió anunciar fechas y contenidos sobre los cambios. Rajoy reaccionó molesto con ambos, de acuerdo con versiones fiables.

Destino incierto

Nada se sabe sobre el destino que el jefe del Ejecutivo le tiene reservado a su vicepresidenta, si es que piensa incluirla en los cambios que vienen. Pero algo va a ocurrir en torno a su cargo, aseguran en el partido. Ahora le van a pasar factura estos tres largos años de arrogancia en el manejo del poder, de acuerdo con lo que aseveran fuentes muy próximas al presidente, quien se ha convencido ya de que las cosas que le cuentan sobre quien hasta ahora era su mano derecha en Presidencia, tienen gran parte de razón.

El trato que dispensa Rajoy a su vicepresidenta se ha tornado muy frío, casi distante 

Sáenz de Santamaría está sumamente preocupada y nerviosa ante el desarrollo de los acontecimientos, que se le antojan fieramente adversos. El trato que le dispensa el presidente se ha tornado muy frío, casi distante, de acuerdo con estas fuentes. La trata como si fuera una más del equipo de presidencia, comentan. "Le ha cortado las alitas", dicen próximos al presidente, le ha restringido su ámbito de iniciativa, le ha retirado algunas responsabilidades (el reparto de nuevas licencias de TV). Y todo esto lo hace de una forma ostensible, al más puro estilo de Rajoy. Ayer mismo, al ser interrogado al respecto, respondió: "Que a estas alturas me pregunten por la vicepresidenta... lo mejor es que no diga nada salvo que es una persona que desempeña su labor francamente bien". Y punto. Cuando el presidente ha querido mostrar su apoyo y defensa de alguno de los suyos, Cospedal por ejemplo, lo ha hecho en forma mucho más intensa y hasta afectuosa. De ahí que en el PP se da por hecho que Santamaría no sólo está perdiendo puntos con el presidente, sino que incluso ya no goza de su total confianza.

Una marea de voces críticas

Desde el severo revés electoral de las municipales y autonómicas hay demasiadas voces críticas en el partido que culpan al Gobierno de buena parte del desastre. En las sedes regionales y provinciales se quejan de haber recibido un trato ente displicente y desdeñoso desde el Gobierno, en especial desde el despacho de la vicepresidenta y alrededores. Una oleada de censuras que ya no se disimulan salen a flote porque el batacazo ha sido descomunal, los ánimos están encrespados, hay demasiada gente que va a perder su empleo y alguien tiene que tener la culpa de todo ello. En principio se 'disparaba' sobre Génova, pero los ataques amainaron pronto. Y se orientaron hacia la Moncloa. Se le reprocha a Sáenz de Santamaría no sólo cierta jactancia en su comportamiento sino que no ha mostrado particular entrega a la hora de defender a Rajoy en los momentos más ríspidos del caso Bárcenas. La vicepresidenta mostraba su faz impoluta y recordaba a los medios que esos episodios corresponden al pasado y al ámbito estricto de Génova.

La anunciada remodelación gubernamental se desinfla y quzá se quede solo en una minicrisis

No puede Rajoy prescindir ahora de ella, ni va a hacerlo, puesto que los tiempos no encajan y, además, implicaría el reconocimiento de un error. Quizás le releve de sus atribuciones como portavoz gubernamental, algo que en el partido se da por hecho, pero en el plano de la más estricta especulación. Se añade siempre el nombre de Alfonso Alonso para ocupar ese cometido. Ministro de Sanidad pero, al tiempo, un reconocido 'sorayo', su designación no supondría una bofetada estrepitosa para la vicepresidenta.

La anunciada remodelación gubernamental se va desinflando conforme avanzan los días. Quizás se quede tan sólo en minicrisis. Relevo de Wert, que abandona Educación, y poco más. En Génova puede que sí se registren cambios más notables. Pero más de incorporaciones que de ceses. Rajoy quiere ganar las generales y necesita una maquinaria bien engrasada para lograrlo. Este es el principal encargo que tiene ahora mismo en su agenda Cospedal.


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