La 'batalla' de Madrid incorpora nuevos aspirantes del PP

Santamaría se apea de las quinielas a la alcaldía y Margallo se sube en marcha

No entra la alcaldía de Madrid en los planes de la vicepresidenta del Gobierno. Nada más alejado de su proyecto profesional y político. Su equipo tiene claro que su aparición en las 'quinielas' procede de fuentes muy interesadas.

La vicepresidenta del Gobierno no quiere saber nada de esa candidatura que algunos le atribuyen a la alcaldía de Madrid. Su nombre está en las quinielas. Alguien del partido, dicen en su equipo, lanzó el nombre con intenciones muy interesadas. Pero la especie cobró cuerpo cuando al ser consultada, en el último Consejo de Ministros, lejos de rechazar abiertamente la idea, respondió con las palabras de manual: "Estaré a lo que disponga el partido".Una frase eufemística a la que siempre recurre quien pretende dejarse querer o quien aspira directamente al cargo. Aquí empezó todo y se desparramaron las versiones.

Sáenz de Santamaríaes uno de los dos puntales del equipo de Mariano Rajoy. El otro es Dolores Cospedal, en el partido. La vicepresidenta controla no sólo la acción del Gobierno en el día a día sino que va mucho más allá. También se encarga de asuntos de enorme trascendencia. No es secreto para nadie que la 'cuestión catalana' pasa directamente por su despacho y desde allí se controla, con la colaboración estrecha y permanente del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Improvisados espontáneos

De vez en cuando surgen espontáneos, como el titular de Exteriores, García-Margallo, que mete la cuchara, casi alegremente, en un asunto plagado de riesgos, en un territorio minado. O el propio jefe de Gabinete del presidente, Jorge Moragas, quien, dada su condición de catalán y sus estrechos vínculos con la comunidad y sus dirigentes, también se permite algunas maniobras, no siempre certeras, como el almuerzo de Sánchez Camacho con Victoria Fernández, la ex del Jordi Júnior, el hijo del expresident de la Generalitat.

No ha pasado por la imaginación del presidente el prescindir de su mano derecha en Moncloa para enviarla al incierto horizonte de la batalla de Madrid. Muy mal tendrían que estar las cosas para que tomara esa decisión. De momento, en el entorno de Sáenz de Santamaría se escucha ahora en forma tajante, y algo enfurruñada, que esta posibilidad ni se la plantea, ni la quiere y confía en que nadie agite más el rumor.

Cierto es que al final, el candidato a la alcaldía por el PP lo decidirán las encuestas que manejaPedro Arriola, el gurú demoscópico del presidente. Rajoy está muy preocupado con los sondeos que anuncian la pérdida del poder territorial de su partido en Madrid y Valencia. La renuncia de Ana Botellaabre todas las posibilidades imaginables. Desde recurrir a Esperanza Aguirre, la primera de la fila y la más valorada, a la opción más pujante en los medios que encarna Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid y encuadra en un ámbito político más centrista que la expresidenta de la Comunidad. También ha empezado a circular la posibilidad de García-Margallo, que aspira desde hace tiempo a una vicepresidencia económica, haya dado un paso al frente rumbo hacia Madrid. La cartera económica es otro rumor que el propio minsitro de Exteriores se encarga, de vez en cuando, de difundir.Ruiz-Gallardón, súbitamente, también ha surgido en las quinielas.

Pero todo es posible, el abanico de opciones está abierto y nadie descarta, ni siquiera Rajoy, que pueda haber sorpresas. Lo que parece fuera de toda duda es que Sáenz de Santamaría no quiere dejar la Moncloa para trasladarse a la loca carrera de las municipales madrileñas. Más bien hay quien pretende empujarla hacia ese escenario, erizado de peligros y de incertidumbres.

 

 

 


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