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Sacyr y Pemex firman la ruptura del pacto: México no podrá reclamarle los 1.200 millones

Pemex no podrá reclamar a Sacyr los 1.200 millones en relación a una posible indemnización derivada de su polémico acuerdo de sindicación de acciones de Repsol (pretendían unir el 20% de Sacyr y 9,5% Pemex para tomar el control de Repsol). La posible batalla legal queda totalmente descartada por un acuerdo amistoso al que han llegado entre las partes, con lo que Repsol recupera así la calma total en el accionariado, según ha podido saber Vozpópuli.

Pemex no podrá reclamar a Sacyr los 1.200 millones en relación a una posible indemnización derivada de su polémico acuerdo de sindicación de acciones de Repsol (pretendían unir el 20% de Sacyr y 9,5% Pemex para tomar el control de Repsol). La posible batalla legal queda totalmente descartada por un acuerdo amistoso al que han llegado entre las partes, con lo que Repsol recupera así la calma total en el accionariado, según ha podido saber Vozpópuli.

Ambos accionistas de Repsol, Sacyr  (10%) y Pemex (9,5%), bajo las directrices del presidente de la petrolera española, Antonio Brufau, han roto formalmente y de forma amistosa el pacto que mantenían desde el pasado verano para tomar el control de Repsol. Está previsto que la próxima semana se anuncie públicamente. 

Dicho pacto se consideraba roto desde el momento en que la constructora se vio obligada a ceder a las entidades acreedoras un paquete de 122 millones de acciones de Repsol (10% del capital) como parte de las exigencias para renegociar su deuda. Pero ahora ambas compañías se han sentado para firmar la ruptura propiamente dicha y han atado lo más importante: ninguna de las partes podrá reclamar nada en el futuro, con lo que se anula definitivamente la cláusula de indemnización por ruptura, una carta que llegó a barajar Pemex para presionar en las negociaciones posteriores, por una cuantía de 1.200 millones.

Este nuevo paso se produce como colofón de toda una estrategia marcada desde Repsol para reconducir el control  de la compañía. La hoja de ruta para desbloquear el pacto Sacyr-Pemex se inició con Sacyr (su participación quedó reducida a la mitad, al 10% y se forzó a un cambio de presidente con la expulsión de Luis del Rivero del consejo); siguió con Pemex (tope del 10% en su participación hasta 2022, compromisos de apoyo, y alianza industrial) y por último, se remata con la vuelta a la normalidad entre Sacyr y Pemex. Brufau quiere garantías de que Pemex entierra el posible hacha de guerra, con el que pueda avivar de nuevo hostilidades dentro del accioniariado en un futuro.

Cinco meses de conflicto:Todos ganan… menos Del RiveroDespués de cinco meses de incertidumbres y conflicto accionarial en Repsol, Antonio Brufau ha conseguido poner punto y final a este capítulo, en el que todas las partes han salido más o menos beneficiadas.

Pemex invirtió 1.600 millones de dólares en incrementar su posición hasta el 9,5% (cuenta con plusvalías latentes) y se lleva una alianza industrial con Repsol para impulsar negocios en España, Portugal y América. En cambio, no ha conseguido más poder (el pacto del pasado miércoles le limita su posición entre la franja del 5% y el 10% , lo que impide optar a un segundo puesto en el consejo), y se ha visto obligada a renunciar a su derecho de reclamar 1.200 millones.

Por su pate, Sacyr ha conseguido en plena tensión con la petrolera refinanciar su deuda, en un acuerdo en el que la propia Repsol adquiría el 10% que Sacyr cedió a los bancos como forma de pago de su deuda. Además, se ha salvado de una batalla legal, en la que estaba en juego un posible pago de 1.200 millones (Sacyr vale en Bolsa 1.600 millones) .

El gran perdedor ha sido sin duda Luis del Rivero, artífice del intento de toma de control de la petrolera. El ejecutivo murciano fue destituido de la presidencia de Sacyr y del consejo de Repsol.


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