El rey diseña un frenético plan de actividades para el próximo semestre

Felipe VI estrena su agenda de viajes con una "visita trampa" a la Cataluña soberanista de Artur Mas

Felipe VI prometió en su proclamación revitalizar la monarquía. De momento ha empezado por revitalizar su agenda. Serán seis meses de intensa actividad. El primer desplazamiento, a Cataluña, donde se producirá un encuentro con Artur Mas. Acto protocolario en una entrega de premios.

Artur Mas saluda al rey Felipe VI en el besamanos del pasado jueves
Artur Mas saluda al rey Felipe VI en el besamanos del pasado jueves EFE

El primer 'test' en la intensa agenda del joven rey será en Cataluña, que abre su agenda internacional. Un acto protocolario en la Fundación Príncipe de Girona con un encuentro meramente protocolario con Artur Mas, tan sólo unas fechas después del gesto descortés en la sesión de proclamación, en la que el presidente de la Generalitat optó por no sumarse al unánime aplauso. La Generalitat presiona para conseguir un 'mano a mano' en privado con Felipe VI. No será en esta ocasión. Pese a las intensas presiones en los últimos días de banqueros y empresarios para que el rey se implique cuanto antes en este asunto, la Corona se maneja con pies de plomo y muy de la mano del Gobierno. Nada de gestos bonancibles mientras la espada de Damocles del referéndum ilegal siga dominando el calendario político catalán.

Otro relevo en la monarquía. Felipe I de Parma ha cedido el puesto a Carlos III. Felipe VI no se ha tomado ni un día para empezar los cambios que prometió imprimir a la Corona. En las Cortes, durante los actos de su proclamación, don Felipe transmitió una imagen ponderada, tranquila, algo fría pero no distante. Algún medio internacional le ha definido como 'el Rey pausado'. Poco hay de eso. Felipe VI ha arrancado su reinado con un ritmo frenético. Lo primero, su despacho, heredado de su padre y que muy pronto va a adaptarse al perfil de su nuevo inquilino.

Ni un día se ha tomado para descolgar el retrato de Felipe I de Parma que guardaba las anchas espaldas de su padre, para sustituirlo por Carlos III, el rey ilustrado, el rey alcalde, el rey liberal. También ha desalojado de las estanterías algunas fotografías y recuerdos. Y ha colocado retratos de doña Letizia, de sus hijas... Un ritmo de cambios frenético se ha instalado en la Zarzuela. La renovación ha empezado... primero, por los gestos. Y por la agenda. El anuncio de la rebaja de impuestos por parte del Gobierno también ayuda a transmitir un cambio de sensaciones a la sociedad. Una medida largamente esperada y, sin duda, oportuna.

Encuentro con las víctimas

"Aquí hay un rey muy activo, con mucho trabajo pendiente y muchas ganas y mucha necesidad de hacer cosas", comentaba a este periódico un veterano de Palacio. Primer mensaje claro y directo de Felipe VI tras su proclamación. La recepción a las asociaciones de víctimas del terrorismo, el colectivo olvidado, manipulado y maltratado. El monarca las mencionó con afecto en su discurso de proclamación. Y ha cumplido. Un encuentro que ha actuado como bálsamo según portavoces de las víctimas. Un paso necesario y un acierto, vistos los resultados.

La primera semana laboral del rey arrancará con importantes cambios en el staff de la Zarzuela. Rafael Spottorno, jefe de la Casa de don Juan Carlos, dejará su puesto con toda probabilidad a Jaime Alfonsín, un abogado del Estado que lleva con don Felipe desde 1995. La reestructuración del personal de la Casa afectará a más cargos y más nombres. Jordi Gutiérrezse perfila como nuevo director de Comunicación para sustituir a Javier Ayuso.

Pronto también se producirá la primera salida internacional de los Reyes, al Vaticano, el 30 de este mes, para visitar al Papa Francisco, iniciativa personal de don Felipe respaldada por el Gobierno. El Papa viajará a España el año próximo para asistir a las celebraciones del aniversario de Santa Teresa de Jesús. Los reyes vajarán el 7 de julio a Lisboa y el 14 a Rabat. Marruecos iba a ser la primera de la gira pero el gobierno vecino puso problemas de agenda. Este mismo mes también se desplazarán a París, aún sin fecha. Luego a Lieja para la conmemoración de la I Guerra Mundial y a Nueva York, a la apertura de la Asamblea de Naciones Unidas a primeros de septiembre. Un calendario intenso y sin pausa.

Audiencias institucionales

A las nueve de la mañana del viernes ya recibió al presidente del Gobierno. Rajoy acudía cada lunes a la Zarzuela para despachar con don Juan Carlos. Quizás se mantenga esa tradición. Esta misma semana el rey recibirá en audiencia a los representantes de las Instituciones del Estado, presidentes de las Cortes y el Senado, de los órganos judiciales, Reales Academias, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fuerzas Armadas, ONG... Quiere el rey también llevar a cabo una ronda de visitas por todas las provincias de España. Los Príncipes de Asturias ya las han recorrido todas, salvo Ceuta y Melilla. Se trata ahora de hacerlo como Reyes de España. También tiene comprometida su presencia en varios acuartelamientos para presidir actos de entrega de despachos. Y a Oviedo para presidir los premios Príncipe de Asturias, junto a su hija Leonor, quien ejercerá las funciones de sus nuevas responsabilidades como Princesa.

Tras la austera celebración de la 'abdicación exprés' y la proclamación del nuevo rey, con unos resultados razonables dadas las urgencias y los acelerones, Felipe VI se ha volcado en sus nuevas responsabilidades. El esquema de trabajo no se ha improvisado. Desde el accidente de don Juan Carlos en Botsuana, don Felipe venía trabajando junto a su equipo, con Alfonsín al frente, en un plan de actividades que luego se frenó. Pero hay mucha tarea ya adelantada.En las próximas semanas se irá llenando de contenido, una vez que los nuevos responsables de Palacio hayan asumido sus funciones.

Encuentro en Gerona

También se ha empezado a trabajar en la agenda de doña Letizia. La reina inaugurará el lunes en el Museo del Prado la exposición "El Greco y la pintura moderna". La idea es que acompañe a su esposo todo lo que sea posible. La imagen de unos Reyes actuando cada uno por su lado, tan frecuente en los últimos años en la Institución, tiene que ser barrida cuanto antes. Los actos de la proclamación ayudaron decididamente a transmitir la idea de una Familia Real unida y al servicio de España.

Está previsto que esta semana, el jueves, se produzca el momento más intenso en las nuevas actividades de la pareja real. Desplazamiento a Cataluña, a Gerona, para entregar los premios Impulsa de la Fundación Príncipe de Girona, donde coincidirán con Artur Mas. Los ecos del aplauso que nunca existió aún resuenan en el Hemiciclo de las Cortes y en la mente del monarca. El detalle descortés del presidente de la Generalitat ha dejado huella pese a que Mas, nervioso y descentrado, habló en un aparte con el rey(en catalán) y le deseó suerte en su reinado. Don Felipe le agradeció el esfuerzo realizado por estar presente en la ceremonia. Se encontraba de visita en California.

El singular aforamiento

El rey había incluido en su discurso de proclamación unas referencias a la defensa de las lenguas oficiales y una sincera despedida en cada una de ellas. El Gobierno catalán busca un encuentro en privado con el rey. "Antes o después del verano", dicen en el Govern. No ha lugar. La vicepresidenta Sáenz de Santamaríadejó claro tras el Consejo de Ministros, que el respeto institucional no radica en los aplausos sino en cumplir la ley. Un mensaje directo para quienes auguran posibles cambios de rumbo en la nueva Zarzuela. Llueven las presiones sobre el joven rey desde el estamento económico catalán para que ejerza una función mediadora con el Gobierno del PP. Demasiadas urgencias en un asunto que requiere tacto y tiempo. Duran i Lleida, líder de CiU en el Congreso, lo escribió en su blog: "No se tiene que abusar de emplazar públicamente al rey para que resuelva las demandas del pueblo catalán para decidir sobre su futuro político". En otras palabras: no empujéis, que es peor porque esta línea "se puede producir el efecto contrario". Una cita cargada de riesgos, un 'viaje trampa', como lo han definido en fuentes de Moncloa, todo un reto para el monarca que tendrá que demostrar una habilidad supina para evitar malentendidos y evidenciar cuál es el papel de la Corona.

A todo esto, don Juan Carlos, que vivió la jornada histórica de la proclamación de su hijo casi al margen del protocolo oficial, puesto que sólo apareció en la imposición del fajín en Zarzuela y luego unos instantes en el balcón del Palacio Real, donde se le apreció ensimismado, envejecido y ausente, quiere 'desaparecer' de la actividad pública durante un tiempo. En especial a la espera de la decisión del juez Castro sobre el futuro judicial de su hija la infanta Cristina. De momento el Gobierno de Rajoy ha tenido que incurrir en una figura legal absolutamente atípica para conseguir el aforamiento, civil y penal, de don Juan Carlos con una celeridad inaudita. Todo un papelón institucional para cerrar en forma peculiar un reinado de 39 años.


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