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El Rey suspendió el lunes su viaje a Barcelona tras enterarse del registro al Instituto Noos

El rey Juan Carlos suspendió por sorpresa en la mañana del lunes 7 de noviembre un viaje a Barcelona que tenía programado a partir de primera hora de la tarde, después de ser informado esa misma mañana del inminente registro que Anticorrupción estaba a punto de realizar en la sede del Instituto Noos de Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina, sita en la calle Balmes de Barcelona. En la ciudad catalana, donde el Rey tenía prevista una agenda de actos muy apretada, la cancelación del viaje causó sorpresa y perplejidad a partes iguales.

Todo estaba preparado en Barcelona para una gran tarde de representación y boato: visita a la 50ª edición del Salón Náutico; inauguración de una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad, y cena privada en el domicilio de un importante personaje de la sociedad catalana. Pero a primera hora de la mañana de ese lunes, en La Zarzuela se recibió una llamada del Ministerio del Interior alertando del inminente registro judicial de la sede del Instituto Noos, creado por el duque de Palma, por parte de una comisión policial encabezada por el fiscal anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach, bajo la orden del juez José Castro, instructor del caso Palma Arena.

Tras parlamentar con el Jefe de su Casa, Rafael Spottorno, el propio Rey tomó la decisión de suspender el viaje a la ciudad condal. Para explicar tan drástico cambio de planes se optó por anunciar que el Monarca se había resentido del pie izquierdo, del que fue operado el 4 de septiembre para solucionar una lesión en el tendón de Aquiles. La iniciativa obligo a la Casa Real a anular también la presencia de don Juan Carlos en el acto de inauguración, programado para el mediodía de ese lunes, de la exposición “Tesoros del Hermitage” en el Museo del Prado, acto al que acudió sola la reina Sofía.

La primera cita del Rey en la Ciudad Condal tenía por objeto visitar la quincuagésima edición del Salón Náutico, inaugurado el sábado 5 de noviembre en los pabellones 2 y 3 del recinto de la Fira en Gran Vía y, también, en aguas del Port Vell, bajo el lema común de “50 años en la mar”. Los festejos del cincuentenario del Salón, sin embargo, se van a ver empañados por la adversa situación económica española, a lo que hay que añadir esta frustrada visita real.

En el propio recinto náutico, el Rey iba a ser obsequiado con el primer “Fortuna”, el viejo velero de la clase dragón con el que compitió en los Juegos Olímpicos de Munich'72, ahora completamente restaurado tras un largo periodo de abandono en medio de los contenedores del puerto de Arenys de Mar. La iniciativa de un grupo de empresarios catalanes de recuperarlo y de ofrecérselo con ocasión de la 50 edición del Salón –pasará a formar parte del Museu Olímpic de Montjuïc-, ha permitido devolver el lustre al elegante dragón de madera con el que don Juan Carlos, Félix Gancedo y Gonzalo Fernández de Córdoba, duque de Arión, tomaron parte en las competiciones de vela celebradas en Kiel.

El talón de Aquiles real parecía ir muy bien

A las 7,30 de la tarde del mismo lunes, el Rey tenía previsto inaugurar la exposición “¡Volumen!” en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), situado en el barrio de El Raval, muy cerca del Centro de Cultura Contemporánea. Se trata de una primera exposición en la que se muestran conjuntamente obras de las colecciones de la Fundación "la Caixa" y la Colección MACBA, fruto del acuerdo de colaboración entre las Fundaciones de ambas entidades, que estará abierta entre el 9 de Noviembre de 2011 y el 23 de abril de 2012.

La jornada real en Barcelona se cerraba con una cena en el domicilio de un importante hombre de negocios barcelonés, a la que estaban invitados un muy reducido grupo de ilustres, entre ellos Javier Godó, conde de Godó y el empresario José Cusí, íntimo amigo del Rey y sobre todo armador del “Bribón”, el velero en el que ambos han regateado desde hace 38 años en todas y cada una de las versiones que se han sucedido del barco (hasta 15). Hace escasas semanas, el propio Cusí anunciaba la retirada del velero y de sus notorios regateadores: “la edad no pasa en balde, y que tanto yo como el Rey Don Juan Carlos acumulamos más primaveras de las aconsejables para seguir compitiendo en estos exigentes barcos”.

Un portavoz de la Casa del Rey aseguró el pasado lunes que no se había producido ningún cambio en el estado de salud de don Juan Carlos y que se trataba exclusivamente de favorecer el proceso de recuperación. La operación en el tendón de Aquiles consistió en la “reparación de dicho tendón mediante cirugía abierta de reconstrucción y refuerzo con auto-injerto y plasma rico en factores de crecimiento”. En los últimos días, sin embargo, el Monarca había participado, entre otros actos, en la Cumbre Iberoamericana en Paraguay. La recuperación parecía ir tan bien que en el puente de Todos los Santos disfrutó de unas jornadas de caza en la finca de la Encomienda de Mudela, adscrita al ministerio de Medio Ambiente (Parques Nacionales) y de uso casi exclusivo de la Casa del Rey.


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