Reproches por la improvisada agenda y la escasez de contenido

El 'disparatado' viaje del Rey al Golfo provoca críticas en Exteriores y empresarios del Ibex

La Zarzuela ha escuchado las sonoras quejas llegadas desde Exteriores y de algunas empresas españolas por el grado de improvisación del periplo del Rey por el Golfo Pérsico. El jefe de la Casa Real se vio obligado a valorar la labor del Monarca en este 'disparatado' viaje.

En el minsiterio de Exteriores las visitas del Jefe del Estado se preparan con meses y a conciencia.
En el minsiterio de Exteriores las visitas del Jefe del Estado se preparan con meses y a conciencia. GTres

El Rey está "muy satisfecho", el viaje "ha ido muy bien". Rafael Spottorno, jefe de la Casa Real, no suele valorar con los periodistas los resultados de los desplazamientos reales. Esta vez se vio forzado a hacerlo, habida cuenta el desconcierto y los reproches que llegaron a su equipo tanto desde Exteriores como desde algunos directivos de las empresas 'invitadas' a sumarse a la comitiva Real.

En el Ministerio de Exteriores las visitas del Jefe del Estado se preparan con meses y a conciencia. El departamento que dirige García-Margallo borda con minuciosidad de relojero las salidas del Monarca al extranjero. En esta ocasión, no ha podido ser así. Improvisación, objetivos nada claros, escaso tiempo para hilvanar los encuentros y las agendas. Las mismas quejas, en tono similar, llegaron desde algunas empresas del Ibex 'reclutadas' para esta expedición.

Prisas y urgencias

Los países del Golfo reúnen todo tipo de atractivo para las firmas españoles, en especial las de ingeniería o ligadas a la construcción. Pero estos pasos han de darse con criterio y dentro de un plan. "Acompañar al Rey en una de estas visitas es interesante si los encuentros y las entrevistas se han preparado con tiempo y tienen suficiente contenido, y no ha sido así", comentaba a este periódico un alto directivo de una de las compañías presentes en la gira.

Muchos de los invitados a sumarse al desplazamiento tuvieron que declinar la sugerencia porque tenían compromisos cerrados desde mucho tiempo atrás. Pudieron hacerlo Florentino Pérez (ACS), Javier Monzón (Indra) o Esther Alcocer Koplowitz (FCC), pero la gran mayoría de presidentes o Ceos se vieron obligados a enviar a sus segundos.

En Exteriores, el malestar era superlativo, según han confirmado a este diario. El propio ministro tuvo que abandonar el periplo tras la escala de Abu Dabi porque tenía programado un encuentro sobre inmigración, con siete de sus homólogos de países mediterráneos, en el que España actuaba como anfitrión. Permanecieron junto al Rey, en la parada en Kuwait, los titulares de Fomento, Industria y Defensa quienes, según las palabras de Spottorno, "pudieron mantener una serie de encuentros que hubieran sido imposibles sin la presencia del Rey".

Escasos resultados

La duda es si esos encuentros han resultado provechosos. Ana Pastor, la titular de Fomento, pudo anunciar que la empresa pública Ineco se hará cargo de la puesta en marcha de la nueva terminal aérea de Abu Dabi, una obra por valor de 15 millones de euros y que estaba ya prácticamente cerrada. De ahí la frase de Spottorno: "El Rey no firma contratos ni obtiene licitaciones. Crea el clima y esto ha funcionado extraordinariamente bien, puesto que la figura del Rey pesa mucho".

Se refería a Emiratos y Kuwait, donde lo improvisado de la visita y las condiciones físicas del Monarca apenas permitieron desplazamientos por la zona o la tradicional recepción con la colectividad española residente en ambos países. Ni siquiera la prensa local dedicó espacios de relevancia a la presencia de Don Juan Carlos. En Abu Dabi, el subsecretario de Exteriores chino se llevó los honores de la portada mientras que la fotografía del Monarca aparecía en un puesto de menor importancia, según una de las crónicas periodísticas del tour.

A la vista del desarrollo y los resultados del periplo, resulta evidente que el Rey busca, con su nueva presencia en el ámbito internacional, recuperar el papel de primer embajador de España y, al tiempo, subrayar la utilidad de la monarquía, y reactivar el crédito de la institución, muy dañado tras dos años de escándalos, polémicas y tormentas. Se cumplieron días atrás, precisamente, dos años de la fatal excursión de Don Juan Carlos a Botswana, con el fatídico accidente y las secuelas de toda índole que ese episodio acarreó. Está aún pendiente conocer el horizonte penal que se cierne sobre la infanta Cristina en el proceloso 'caso Nóos', que afecta directamente a su esposo.

Misa en Palma

Su Majestad pretende recuperar protagonismo y en ello está. De ahí estas prisas y estos acelerones. Este domingo reunió a la Familia Real, con excepción de los duques de Palma, en la tradicional misa de Pascua en la capital balear a la que no pudo asistir el pasado año porque se encontraba convaleciente de una de sus múltiples intervenciones quirúrgicas.

Mañana mismo presidirá, en compañía de la Reina y los príncipes de Asturias, el tradicional almuerzo en el Palacio Real con los representantes del mundo de la cultura con motivo de la entrega del premio Cervantes, que ha recaído este año en la escritora mexicana Elena Poniatowska. El jueves recibirá en la Zarzuela al presidente de Ecuador, Rafael Correa y a continuación presidirá una audiencia con una asociación de clubes italianos en el exterior. Viajará después a Roma entre los días 26 y 28 para asistir a la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, donde se encontrará personalmente con el papa Francisco, y retomará de nuevo su periplo por el Golfo, esta vez rumbo a Omán y Barhéin.

Cabe pensar que en esta ocasión, la nueva presencia del Rey en estos países árabes tenga una agenda mejor diseñada y unos encuentros mejor perfilados, según las mencionadas fuentes. Cierto que el protocolo en estas latitudes tiene poco que ver con lo que se acostumbra en los países occidentales, pero sí hay al menos unas normas básicas que no deberían obviarse. Así y todo, "el Rey está satisfecho", insistía Spottorno, intentando trasladar a los enviados especiales de los medios una sensación de acierto en un viaje que, a estas alturas, resulta difícil desentrañar cuál fue su objetivo y qué consecuencias provechosas tendrá para nuestras empresas y nuestro país. Porque casi nadie ha quedado tan 'satisfecho' como el Monarca. "Cabe pensar que en la Zarzuela se haya tomado nota del despropósito y la próxima vez se hagan las cosas mucho mejor", concluyen.


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