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Los partidos piden al rey una autocondena sobre la corrupción que sus propios líderes no practican

Algunos partidos han criticado al rey por eludir en su mensaje navideño la imputación de su hermana Cristina. Pero ni los partidos ejercen tal autocondena de sus corruptelas ni han permitido nunca al monarca pronunciarse expresamente sobre un solo escándalo del Gobierno o de formación política alguna.

Felipe VI durante su primer mensaje navideño
Felipe VI durante su primer mensaje navideño Casa Real

El primer discurso de nochebuena del rey Felipe VI ha sido criticado desde diversos partidos por alicorto en lo relativo a la implicación penal de su hermana. Parece que echan en falta una vibrante proclama expresa suya: "Ojalá condenen pronto a mi hermana Cristina. La Reina y yo lo deseamos fervientemente". Todas esas censuras políticas parecen olvidar un punto en común de todos los mensajes navideños reales de la España democrática: el monarca nunca entró en detalles sobre los escándalos que pesaban sobre la España a la que felicitaban las Pascuas.

Como tampoco tocaron a fondo tan espinoso asunto cada uno de los sucesivos presidentes de gobierno en sus discursos de balance anual de gestión. La última prueba: el discurso de fin de año del propio Mariano Rajoy.

Véase el grado de concreción del discurso navideño del presidente Rajoy sobre la corrupción que asola a España y a su propio partido: "Entiendo la preocupación lógica, justificada, y compartida por el gobierno. La acumulación de escándalos causa alarma social y extiende una sombra de sospecha sobre todos los políticos. El Gobierno ha adoptado medidas de mayor control de los partidos y sus finanzas. Hemos presentado un amplio paquete de medidas para hacer frente a estos casos." Y punto. 

Habría sido fácil para el rey hurgar, año tras año, en la corrupción de los partidos en cada mensaje navideño, de no ser porque debe enviar previamente su discurso al Gobierno. Y tal luz verde habría resultado imposible. Pero imaginemos que no se ejerciera tal veto. Imaginemos, por ejemplo, esta frase: “Queridos españoles, en estas fechas tan entrañables algunos compatriotas nuestros se encuentran fuera de su hogar, en concreto en el país vasco francés, ejecutando sin juicio a etarras y sobreviviendo como pueden con pagos del Gobierno mediante fondos reservados. Vaya para todos ellos nuestro cordial saludo”.

Pero el caso de los GAL y del pago ilegal con fondos reservados, escándalos que se asomaron años a los diarios, nunca merecieron una línea real. ¿Es el grado de precisión que quieren los políticos del rey?

Todos los españoles debemos ser fuertes, especialmente tú, Luis  

O más recientemente, por ejemplo, el rey pudo pronunciarse sobre Gürtel y el ex-tesorero del PP: “En este año que empieza todos los españoles debemos ser fuertes, especialmente tú, Luis, sé fuerte”. 

Felipe VI declara que "la lucha contra el paro debe continuar siendo nuestra gran prioridad”, pero podría ir más lejos en su consejo: “para ello hemos de tomar ejemplo de esos heroicos profesores de la Universidad de Málaga que supieron unir a su incompatible puesto el salario de asesor de un partido".

Porque es curioso que partidos como Podemos, que defienden la transparencia, arremetan contra los diarios que cuestionan tales cobros, o que que exijan una mayor presión fiscal mientras usan fundaciones sin ánimo de lucro con una mayor opacidad fiscal, reclamando paralelamente "bolsillos transparentes".

"Imaginad , queridos compatriotas, el dolor que asola el hogar de tanto exconsejero de PP, PSOE e IU. Cómo pagar la lencería para estas fiestas. Con qué tarjeta abonar la comida navideña" 

El rey apunta que la “economía debe estar siempre al servicio de las personas”. El monarca podría apostillar su frase: "como bien prueban los dirigentes de todos los partidos que gozaron de tarjetas opacas de Cajamadrid, a los que debemos proteger como a todas las personas más desfavorecidas y vulnerables de este país".

Y, metido en tal charco de explosivas precisiones, el rey podría detallar aún más sobre este escándalo bancario: “Imaginad , queridos compatriotas, el dolor que asola el hogar de tanto exconsejero de PP, PSOE e IU. Cómo pagar la lencería para estas fiestas. Con qué tarjeta abonar la comida navideña. Una navidad en la que si pisan la farmacia deberán pagarlo de su bolsillo. Pero no quiero seguir con tanto horror, no quiero amargaros la cena”.

Partidos como IU han criticado la suavidad del mensaje real cuando durante años convivieron con tales lacras y sólo han reaccionado a posteriori.

El rey proclama que “para millones de catalanes los demás españoles forman parte de su propio ser”. No le sería difícil al rey rematar su frase en un discurso más preciso: “Y hay que elogiar a esos catalanes universales, que, sin perder su identidad, sienten como parte de su propio ser a andorranos y suizos”. Porque el mensaje de Felipe VI es especialmente fraternal para los catalanes, y el monarca tiene sumarios donde elegir para ilustrar el patriotismo fiscal de los líderes del independentismo.

Los políticos no suelen salir de simplezas rutinarias sobre tales lacras: "Yo soy el primero en combatir la corrupción y el que la hace que la pague...". Pero casi esperan que el rey haga del discurso navideño una especie de informe de la UDEF sobre su hermana".

Algunos dirigentes políticos echan en falta mayor agresividad del rey sobre su corrupción familiar en una España donde la basura partidista se despacha con un “todo es falso, salvo algunas cosas” (Mariano Rajoy), un candidato presidencial (Pablo Iglesias) veta por “machista” una pregunta sobre contratos familiares de una dirigente política que, además, es su pareja; o confiesa (Susana Díaz) que “se me rompe el alma con la corrupción” por toda definición de los millonarios fraudes de los ERES y cursos de formación sureños.

Los políticos no suelen salir de simplezas rutinarias sobre tales lacras: "Yo soy el primero en combatir la corrupción y el que la hace que la pague...". Pero casi esperan que el rey haga del discurso navideño una especie de informe de la UDEF sobre su hermana.

 ¿De verdad quieren los partidos que el rey entre en detalles sobre la corrupción? Porque puede salirle un discurso con muchas minas antipersona: “Estoy deseando que mi hermana sea condenada por un delito fiscal, así como los responsables de Hacienda y del CNI de los años en los que se gestó su fortuna. Una fortuna que era todo menos opaca. La sociedad que regentaba mi hermana, sin testaferros ni paraísos fiscales interpuestos, recibió mensualmente dinero de una fundación que se declaraba sin ánimo de lucro. Lo hizo a través del formulario 347 de Hacienda para anotar pagos. Mes a mes. Año a año. No hacía falta ninguna comisión rogatoria a Suiza para descubrirlo. Hacienda siempre tuvo ante sí unos pagos de un Urdangarín sin ánimo de lucro a un Urdangarín con ánimo de lucro. Me gustaría ver condenados a todos los responsables autonómicos, no sólo a Matas, y dirigentes empresariales que permitieron enriquecerse a mi cuñado pagándole fortunas por humo. Y me gustaría ver condenados a los responsables del CNI que, debiendo velar por la seguridad nacional, ignoraron u ocultaron una corrupción que podía poner en peligro el modelo de estado”.

La hermana y el cuñado se caen de la foto

El rey, en su primer mensaje navideño, también pudo escoger una fórmula usada con profusión por cada partido para sus escándalos propios. “Respetamos la justicia, pero... confiamos en que se demuestre su inocencia”. Véase cualquier declaración sobre los dirigentes implicados en los eres de Andalucía o Gürtel, etcétera.

¿Alguien ha oído alguna palabra interna de condena sobre Mato? ¿O una autocondena sobre Griñán o Chaves? No, nadie la espera ni ya casi se pide. Pero, en cambio, el rey sí debe ir un paso más allá: debe condenar públicamente a su hermana. Una hermana y un cuñado que están ausentes de todas las fotos del despacho real “porque ya no forman parte de la familia real”. Cierto. Pero es todo un mensaje tan silencioso como elocuente. Porque uno, en su casa, puede tener fotos de una hermana distante o un cuñado al que no soporta o que factura sin iva. No los excluye bajo el argumento de que no son familia/familia.

Y en el despacho del rey no se ven fotos de toda la familia sanguínea. Más parece el retrato de una familia que sobrevivió al ébola o a un centro de exterminio nazi. Pero ésa es su manera gráfica de reprobar: se han caído de la foto.

El rey ni exculpa ni condena a su hermana. Calla. “Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones”, aconsejaba Don Quijote. 


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