Rajoy se aferra a la defensa de la Constitución contra el reto secesionista

Felipe VI se convierte en el principal referente para la Cataluña no nacionalista

La Corona se abre hueco como principal referente entre las asociaciones sociales que rechazan el nacionalismo catalán. Las visitas de Felipe VI a Cataluña molestan a Artur Mas, quien no disimula su desagrado. Rajoy se abraza a la Constitución y anuncia mayor presencia en la región.

Felipe VI y la reina Letizia, junto a Artur Mas, en la entrega de premios de la Fundación Príncipes de Girona.
Felipe VI y la reina Letizia, junto a Artur Mas, en la entrega de premios de la Fundación Príncipes de Girona. EP

El rey ha abierto un hilo de esperanza al desánimo que acogota a las organizaciones sociales que defienden en Cataluña la actual organización territorial del Estado y rechazan cualquier veleidad independentista. Huérfanos de referentes ante la pasiva actitud mostrada por el Gobierno en los meses previos al 9-N, estos grupos, muy activos pese al escaso apoyo oficial, han vuelto la mirada hacia la Corona, donde, por ahora, encuentran más gestos de comprensión.

Una velada incómoda

En su último desplazamiento a Barcelona, Felipe VI pronunció un discurso firme y sólido contra la actitud secesionista que promueve desde hace dos largos años la Generalitat. Ante un Artur Mas muy contrariado, que le había dedicado un nuevo gesto de descortés impuntualidad al regio visitante, el monarca centró el eje de sus palabras un territorio alejado de la ambigüedad y la complacencia. "Los mejores momentos de Cataluña han coincidido invariablemente con los mejores momentos de España". "No podemos permitirnos la división". "La conexión indisoluble ente España y Cataluña". Y así. 

No se trata de erigir al rey en mediador de nada, sino en referente de un sector de la población que se siente desamparada

Esa última visita del monarca a Cataluña fue excepcionalmente bien, con un clima de absoluta cordialidad que hacía tiempo no reinaba entre el jefe del Estado español y el presidente catalán. Pese a todo, alguno de los asistentes al acto empresarial comentó luego, en privado, que las palabras del rey habían producido un efecto muy negativo en un Mas que pugna en estos momentos con el líder de ERC por sacar adelante su proyecto independentista sin tener muy claro cuál ha de ser el camino ni el calendario.

El president se habría mostrado incómodo durante toda la velada, efectos colaterales de la foto de don Felipe al volante de un Seat con Mas de copiloto en la anterior visita. Una imagen que levantó airadas críticas. El protocolo, naturalmente, le obligó a sentarse junto a la silla del rey. Pero aunque la actitud entre ambos fue aparentemente fría y distante, las fuentes consultadas destacan la distensión que hubo no solo entre ambos sino también por parte de otros dirigentes de la Generalitat.

Promotores de Empresaris per Catalunya,organización recién puesta en marcha que reúne a casi trescientos representantes del mundo económico catalán, así como miembros de la Sociedad Civil Catalana o de partidos como Ciudadanos, han subrayado en estos últimos días la importancia de la presencia del monarca en su comunidad y, por supuesto, los gestos de decidido reproche a la actitud delirante del president.No se trata de erigirlo en mediador de nada, sino en referente de un sector de la población que se siente desamparada por los poderes del Estado.

Aumenta la valoración en las encuestas

Seis meses después de su proclamación, el rey ha comprobado este fin de semana que su actividad y su labor empieza a ser reconocida por los españoles. La encuesta que este domingo publicaba La Razónsubrayaba una evidencia. La valoración de don Felipe supera ya de largo a la de su padre. Malo sería. Estos días se trabaja en Zarzuela en el primer mensaje de Navidad del monarca. Un texto comprometido ya que es el único que elabora el Jefe del Estado sin aportación del Gobierno. En él se hará referencia al asunto catalán. Pero se desconoce en qué términos.

El Gobierno por su parte ha decidido dar un paso al frente en la defensa tajante y sin rodeos del texto constitucional. La declaración de La Granja, este sábado, avalada por barones regionales y miembros del Gobierno, supuso un gesto importante en este camino. La intervención del presidente también remachó esta línea, que será la que seguirá a lo largo de todo el año electoral en el que ahora nos adentramos. El problema del Gobierno es que tendrá que hacer concesiones económicas a Cataluña para evitar que la autonomía, ya en quiebra, finalmente naufrague, lo que sería un estropicio. Este domingo La Vanguardiapublicaba que Montoro estudia una quita de deuda para las autonomías. Hay elecciones en cinco meses y no se trata sólo de beneficiar a Cataluña. Pero determinadas concesiones al Gobierno de la Generalitat encrespan al resto de comunidades, en especial a las gobernadas por el PP, que tantas veces, como el caso de Madrid, se han sentido preteridas y maltratadas.


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