Podemos y Ciudadanos se estrenan en el Parlamento andaluz con 15 y 9 escaños

Susana Díaz congela su asalto a Ferraz y queda prisionera de Podemos o Ciudadanos para gobernar sin sobresaltos Andalucía

Susana Díaz ha vuelto a conseguir que el PSOE sea la fuerza más votada en Andalucía, algo que José Antonio Griñán no logró hace tres años, pero, a menos que el PP acabe siendo su tabla de salvación, tendrá que pactar con Podemos o con Ciudadanos pues con 47 escaños se queda a ocho de la mayoría absoluta. El bipartidismo ha sobrevivido malherido en las elecciones de este domingo, con el candidato José Manuel Moreno Bonilla salvando la cara en segunda posición, pero con 17 diputados menos de los que logró su partido hace tres años.

Pincha en el mapa para ver debajo el reparto de escaños por provincia. 


Susana Díaz ha dejado a los socialistas en Andalucía con 47 escaños, los mismos que los alcanzados hace tres años por José Antonio Griñán, pero ha perforado hasta el 35% el suelo del 39% que tenía el PSOE en unas autonómicas (1994) y para llegar hasta los 55 escaños de la mayoría absoluta tendrá que pactar con Podemos, que se estrena en el Parlamento regional con 15 diputados o con los nueve logrados por Ciudadanos, ya que los cinco cosechados por Izquierda Unida, su anterior socio de Gobierno, no le serán suficientes. Con tres puntos más de participación que en 2012 el PSOE ha perdido más de 125.000 votos y su primera prueba de fuego llegará con la sesión de investidura, donde no es descartable que el PP ponga en juego su abstención para facilitar a Díaz el acceso a la presidencia de la Junta en el caso de que el resto de las fuerzas representadas en la Cámara autonómica no le den sus avales y apuesten por la celebración de nuevas elecciones en segunda votación. Incluso en la hipótesis improbable de que los populares no aceptaran que gobernara la lista más votada, tendrían imposible conformar mayorías sólidas puesto que ni siquiera con Ciudadanos alcanzan los 55 escaños imprescindibles para garantizar la estabilidad política en esta comunidad. Ahora el objetivo prioritario del PP es retener en mayo el control de las ocho capitales que gobierna desde 2011, después del descalabro de este domingo que se cuantifica en estas cifras: pérdida de 512.000 votos y de 17 escaños.

Susana Díaz hace perder al PSOE cuatro puntos respecto a 2012 y perfora el suelo electoral de los socialistas en unas autonómicas

Las negociaciones de Susana Díaz para tejer pactos postelectorales que le garanticen la gobernabilidad no van a ser sencillas a la vista de los resultados obtenidos este domingo, pues es lógico que tanto Podemos (14,8% de los votos) como Ciudadanos (9,2%) e Izquierda Unida (6,8%) quieran esperar a las elecciones municipales de mayo con el fin de promover acuerdos más amplios que tomen en cuenta los gobiernos en los ayuntamientos andaluces. Nadie podrá contar con UPyD, el partido de Rosa Díez, pues sigue sin tener representación parlamentaria.

La foto electoral en Andalucía no es nada esperanzadora para el PSOE si se tiene en cuenta, además, que el principal objetivo de Susana Díaz al acortar un año la legislatura autonómica y anticipar las elecciones era alcanzar la mayoría absoluta o, al menos, disponer de un margen mayor de maniobra del que tuvo con Izquierda Unida como principal socio de Gobierno. Muy al contrario, ahora ha quedado prisionera de Podemos, una organización que, a pesar de estar todavía verde en esta comunidad, ha conseguido conTeresa Rodríguez al frente situarse como tercera fuerza política (15 escaños) y, por lo tanto, como partido bisagra para facilitar la gobernabilidad. Es previsible que Podemos se resista a enterrar la bandera de la regeneración pasteleando con un partido como el socialista que arrastra voluminosos procesos judiciales por casos de corrupción y le han pasado tan alta factura. Y lo mismo vale para Ciudadanos.

El bipartidismo no ha muerto en Andalucía, puesto que entre el PSOE y el PP suman más del 62% de los apoyos electorales, pero sí ha quedado seriamente dañado puesto que el resto del Parlamento regional queda controlado en gran parte por los grupos que aspiran a volcar el mapa político y a dar la gran campanada en toda España en los comicios del próximo 24 de mayo y, posteriormente, en las legislativas. En las elecciones de este domingo, los socialistas se han dejado casi cuatro puntos con respecto a la consulta autonómica celebrada en marzo de 2012, mientras que el PP ha perdido más de 14 puntos, sin lograr tampoco el sueño, rozado por Javier Arenas hace tres años, de gobernar por primera vez en esta comunidad. Buena parte de los casi 350.000 votos conseguidos por Ciudadanos provienen, probablemente, de los electores enfadados con las políticas de Mariano Rajoy, mientras que el primer beneficiario de la sangría del PSOE, también de IU, y del favor de la mayoría de los más de 400.000 votantes que se han estrenado en estas elecciones, ha sido Podemos, la organización que se asomó por primera vez en el Parlamento europeo en los comicios celebrados en mayo del año pasado y que ahora muerde apoyos a los socialistas en las ocho provincias andaluzas.

El asalto a Madrid tendrá que esperar

En la sede federal del PSOE se recibió ayer con sabor agridulce la victoria limitada de Susana Díaz en Andalucía. Sus resultados no le sirven al partido para lanzar las campanas al vuelo ni encarar las municipales y el examen autonómico de mayo en 13 comunidades con la potencia de tiro necesaria contra el PP en que muchos confiaban. Pero, en el lado positivo, Pedro Sánchez ve como la sombra de la lideresa del sur es ahora menos alargada, cumpliéndose así el vaticinio de Felipe González: Díaz no pasará, de momento, de Despeñaperros. Todo lleva a pensar que ésta congelará su asalto al poder del PSOE, pues ayer mismo comenzaron a percibirse serias críticas internas a su liderazgo en la propia Andalucía. “Ha hecho una campaña demasiado personalista, como si Andalucía fuera solo ella, sin poner en valor la marca del partido, humillando incluso a Pedro [Sánchez] y facilitando una imagen de división. Esto ha servido para que el PP haya obtenido, incluso, un resultado mejor de lo esperado”, comentaban anoche fuentes del socialismo andaluz, ante la evidencia de que el adelanto electoral perseguía “crecer en número de apoyos, nunca decrecer”.

El desplome del PP se cuantifica en más de 14 puntos y la pérdida de 17 escaños

El 35% de apoyo obtenido este domingo por los socialistas en un feudo que gobiernan sin interrupción desde hace 37 años, el único que no ha cambiado de color desde el inicio de la Transición, queda lejos del casi 53% que alcanzaron en 1982, e incluso queda por debajo del 39% del año 1994, elecciones en la que el PSOE tocó su suelo más bajo en Andalucía. Una tarjeta de presentación muy débil para Madrid, donde Susana Díaz aspiraba a jugar de lleno en la política nacional. Pedro Sánchez puede respirar, de momento, más tranquilo, aunque la puesta en escena protagonizada anoche por la presidenta de la Junta, en la que no tuvo ningún recuerdo para su secretario general, hace presumir que todavía no se ve en la lona.


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