El PSOE sufre su peor resultado, pero gracias a Podemos podrá gobernar en Madrid y cuatro comunidades

El castigo al bipartidismo se extiende a toda España: Ciudadanos y Podemos muerden el 21% del electorado a las viejas formaciones

El 24-M ha significado un antes y un después para el PP y el PSOE ante la irrupción en todo el mapa territorial de Ciudadanos y Podemos, dos formaciones jóvenes que han conseguido absorber más del 21% del voto en las municipales, extendiendo el declive del bipartidismo a buena parte de la geografía española dentro de una recomposición general del espacio del centro y de la izquierda.

En el ámbito municipal, el único que ha tenido alcance nacional en estas elecciones, el PP se coloca de nuevo como el partido más votado en el conjunto de España, a dos puntos de distancia del PSOE, a pesar de haberse dejado más de 2,5 millones de papeletas en comparación con las elecciones celebradas hace cuatro años debido a la dispersión que se ha producido en el centro derecha. Este domingo ha obtenido el 27% de las papeletas frente al 37% de 2011, 10 puntos menos, como consecuencia, sobre todo, del daño que le ha causado la penetración de Ciudadanos en casi toda España y a otro hecho evidente: el mensaje de la recuperación económica no ha calado todavía lo suficiente. Pese a ello, ha logrado ser el más votado en 11 de las 13 comunidades donde se han celebrado elecciones, en todas menos en Asturias y Extremadura, aunque en todas ellas sin mayoría absoluta.

El PP se deja más de 2,5 millones de votos y el PSOE 763.000, respecto a las elecciones municipales de 2011

El partido de Albert Rivera ha conseguido implantarse en casi todas las comunidades donde se han celebrado elecciones, a excepción de Castilla-La Mancha y Navarra, así como en los grandes ayuntamientos. Le ha arrebatado al PP el 6,5% de los votos, convirtiéndose en la bisagra obligada que tendrá que utilizar Mariano Rajoy si no quiere perder el gobierno de decenas de corporaciones locales, entre ellas las de importantes capitales de provincia, y de la mayoría de las comunidades autónomas, entre ellas las de Madrid, Castilla y León, Cantabria, Murcia, Aragón, Baleares y La Rioja. Desde hace meses, el PP era consciente de la imposibilidad de repetir los resultados de las últimas autonómicas y municipales, en las que obtuvo el mejor resultado de su historia, con el Gobierno de Zapatero agonizante, al conseguir gobernar en 42 capitales de provincia y en todas las comunidades donde hubo elecciones, excepto la asturiana y la navarra.

El trasvase de votos desde el PP a Ciudadanos ha sido especialmente significativo este domingo en las comunidades de Madrid, Valencia, Murcia, La Rioja, Extremadura y Castilla y León, donde la marca de Albert Rivera se ha convertido en tercera o cuarta fuerza política. Su éxito ha hecho fracasar a UPyD, en claro peligro de extinción, pues ha pagado caro el error de no haber sumado sus fuerzas cuando Ciudadanos se lo propuso. En 2011, llegó al 2% de los apoyos en toda España y en esta ocasión no ha llegado ni siquiera al 1%, perdiendo su representación en la mayoría de los territorios. Rosa Díez anunció anoche que abandonará el liderazgo de esta formación en el próximo congreso.

En la capital de España, territorio donde se jugaba la madre de todas las batallas, Esperanza Aguirre paga caro la fragmentación del centro derecha, pues se verá en serias dificultades para frenar alianzas alternativas dentro de la izquierda ya que Manuela Carmena sumará fuerzas con el PSOE e IU para ganar la Alcaldía. En cambio, Cristina Cifuentes podrá gobernar la comunidad madrileña si llega a un acuerdo con Ciudadanos.

Podemos y sus fuerzas afines suman casi el 15% y Ciudadanos más del 6% en las elecciones locales

En Castilla-La Mancha, otro de los territorios calientes para el PP y para los intereses de Mariano Rajoy, las elecciones de este domingo se han saldado con un triunfo escaso de María Dolores de Cospedal que tendrá  serios problemas para continuar gobernando si socialistas y Podemos suman sus diputados para desbancarla de esta comunidad. Cospedal había desvinculado su continuidad como presidenta regional de su permanencia en la secretaría general de su partido, aunque internamente se da por hecho que el cargo va ligado a la otra responsabilidad, algo que plantea un serio problema a Mariano Rajoy en plena carrera hacia las generales .

El papel de Alberto Fabra en la comunidad valenciana, otra de las plazas claves, ha quedado desdibujado ya que, a pesar de encabezar también la lista más votada, no podría repetir en el Gobierno autonómico si se fragua una alianza entre el pentapartido que formarían los socialistas con Podemos, Compromís y otras fuerzas de la izquierda regional. A Rita Barberá también puede pasarle factura en el ayuntamiento la alianza de la izquierda, después de dos décadas de gobierno municipal del PP. Barberá anunció anoche que ofrecerá al PSOE "un acuerdo de Estado contra la radicalidad".

Podemos adelanta al PSOE en Madrid capital y en otras provincias

Además de poder quitarle al PP las comunidades de Valencia, Castilla-La Mancha y Extremadura, el 24-M también ha traído una considerable recomposición del espacio dentro de la izquierda, donde el PSOE consigue mantener la hegemonía a nivel nacional, aunque la pierde a manos de Podemos y sus fuerzas afines en territorios tan significativos como los de Madrid capital y Barcelona. Los socialistas suman el 25% de los apoyos, frente al 27,8% de hace cuatro años, lo que dice mucho en contra del tirón electoral de Pedro Sánchez, sobre todo después de haber orientado esta campaña como si se tratara de unas elecciones generales y de que se hayan incorporado al censo casi 400.000 jóvenes. Los socialistas han cosechado los peores resultados históricos en unos comicios de esta naturaleza y se dejan 763.000 votos respecto a los de 2011. Las posibilidades que se le abren a su partido para recuperar algunas capitales de provincia y gobernar en coalición en la comunidad valenciana y las de Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias, pueden amortiguar, en todo caso, las voces de quienes dentro de esta organización abogan por elegir un nuevo cartel en las primarias previstas para el 26 de julio. Pese al apoyo que últimamente le profesa el expresidente Felipe González y el enredo que sufre Susana Díaz en Andalucía para lograr su investidura, nada está escrito.

Las expectativas con las que ha trabajado Sánchez para mantener un cierto cinturón de seguridad en la recta final de la campaña apuntaban al logro de este 25% del apoyo a nivel nacional, casi tres puntos menos que en los comicios celebrados hace cuatro años cuando Zapatero había anunciado ya su retirada y el PSOE tenía pendiente también la elección de un nuevo candidato. Ahora su objetivo era presumir de que la marca PSOE ha dejado de descender para no tener ningún competidor, algo que no se ha cumplido.

Hace cuatro años, PP y PSOE sumaban más del 65% del electorado y ahora no llegan al 52% en toda España

El partido de Pablo Iglesias y las candidaturas que ha respaldado en los ayuntamientos le han arañado al PSOE, sobre todo, y a IU casi el 15% de los votos. La formación que ahora encabeza Alberto Garzón ha pasado del 6,3%% de apoyos en 2011 al 4,7% de ahora. Las consecuencias de todo ello en el ámbito autonómico serán también determinantes, pues si los socialistas quieren levantar la cabeza en plazas tan simbólicas como Madrid, estarán obligados a pactar con Podemos, una formación que ha tenido la entrada más exitosa en el Parlamento madrileño, así como en  los de Asturias, Aragón y Baleares. El principal inconveniente para Pedro Sánchez es que será acusado por el PP, en plena carrera hacia las legislativas, de resucitar el Frente Popular, un mensaje que puede ser crucial en los próximos meses por la importancia que tiene jalear el voto del miedo entre amplias capas de la población. Sánchez dijo anoche que en su agenda está "articular gobiernos progresistas" en este nuevo ciclo político.

Lo que se deduce de las elecciones de este domingo es que su foto no estará completa hasta dentro de algunas semanas, según se vayan forjando en buena parte de las comunidades autónomas y los grandes ayuntamientos los acuerdos que permitan formar gobiernos más o menos estables. De cualquier modo, el 24-M ha significado un antes y un después para el PP y el PSOE ante la irrupción en casi todo el mapa territorial de Ciudadanos y Podemos, dos formaciones jóvenes que han conseguido aumentar el declive del bipartidismo en buena parte de la geografía española con lo que ello supone para la recomposición del conjunto del mapa político. Hace cuatro años, la suma del PP más el PSOE aglutinaba a más del 65% del electorado mientras que en los comicios de este domingo no alcanza ni siquiera el 52%. Un dato a tener en cuenta en la carrera que ahora arranca hasta las elecciones generales, después de los resultados conocidos en esta especie de primarias.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba