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Las redes sociales arden con el 11-M, a medio camino entre el recuerdo y la politización de las muertes

El 11 de marzo de 2004 no existían redes sociales en España. Diez años después son un fenómeno cultural, y cada uno las aprovecha para verter en ellas su solidaridad o su odio político.

11 de marzo de 2004, un cercanías reventado a su paso por la calle Téllez
11 de marzo de 2004, un cercanías reventado a su paso por la calle Téllez GTRES

El 11 de marzo de 2004, no se había cumplido ni un mes desde que Mark Zuckerberg y tres colegas más habían encendido por primera vez Facebook, que en ese momento se circunscribía a los alumnos de la universidad de Harvard (Massachusetts). Por su parte, Twitter era sólo una idea en la cabeza de Jack Dorsey y otros tres socios, que lanzarían la red social del pájaro dos años después, en 2006. Por tanto, hace sólo 10 años la forma en la que la noticia se propagó siguió cauces más tradicionales: la radio (medio en el que este redactor escuchó la noticia por primera vez), televisión, las incipientes ediciones de prensa en internet, las ediciones de tarde de las grandes cabeceras nacionales y el teléfono móvil, que -sin WhatsApp todavía- sí permitía los ya casi inexistentes SMS, que propagaron primero la noticia y luego las reacciones de algunos próximos al PSOE con el recordado mensaje rubalcabista 'pásalo'.

¿Cómo hubiera sido el 11 de marzo de 2004 con la importancia que las redes sociales han cogido el 11 de marzo de 2014? Es imposible saberlo. Sí podemos ver cómo se trata la información ahora, con el sosiego que da el paso del tiempo, en este foro romano donde cada uno expresa su opinión sin ninguna cortapisa.

Una pancarta del partido ultraderechista Democracia Nacional saludaba en la mañana del 11 de marzo de 2014 a los conductores que entraban en la M-30, carretera de circunvalación de la capital, con este lema: "11-M, ni olvido ni perdón. PSOE cómplice". Pero aunque hay reproches y politización, abundan sobre todo los mensajes de solidaridad.

Otros usuarios comparten la viñeta que hizo famosa el dibujante de 'El País', Antonio Fraguas de Pablo 'Forges', apenas unas horas después del atentado y cuando aún se contaban los muertos:

Un tuit de la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre aporta un matiz: divide a las víctimas entre los que eran españoles y los que vivían o trabajaban en España. Algunos la critican por ello, aunque Twitter es el paraíso de la crítica y tampoco tiene mayor relevancia:

Reproches y politización

Pero como esto es España y no todo iban a ser homenajes, no faltan tampoco los que aprovechan la tesitura para arrimar el ascua a su sardina ideológica. Para atacar a los del bando contrario en una u otra dirección. Por ejemplo, la periodista izquierdista Rosa María Artal parece muy enfadada con su compañera de profesión, la redactora de 'El Mundo' Lucía Méndez:

Aunque también ataca a la "derecha política y mediática":

En el lado contrario del espectro ideológico, el comunicador Luis del Pino:

Desde Facebook, que es la red social con más usuarios en España, la politización no existe tanto y los usuarios se limitan a subir fotos de crespones negros y, eso sí, algunos recuerdan que aún no se sabe toda la verdad. Pero probablemente nunca se sabrá, como tampoco del 11-S, el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y tantos otros acontecimientos trágicos que han marcado la historia.


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