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Portugal vuelve a rebajar sus intereses en una emisión de deuda a corto plazo

Portugal volvió a mejorar su resultado en una subasta de deuda a corto plazo al colocar la totalidad de la emisión (1.500 millones de euros) y a una tasa de interés menor pese al aumento de la presión que ejercen los mercados sobre el país. Concretamente, los inversores compraron letras a tres meses por valor de 750 millones de euros a cambio de una rentabilidad del 4,07 por ciento, casi tres décimas menos que en el último precedente, hace apenas dos semanas.

Portugal volvió a mejorar su resultado en una subasta de deuda a corto plazo al colocar la totalidad de la emisión (1.500 millones de euros) y a una tasa de interés menor pese al aumento de la presión que ejercen los mercados sobre el país. Concretamente, los inversores compraron letras a tres meses por valor de 750 millones de euros a cambio de una rentabilidad del 4,07 por ciento, casi tres décimas menos que en el último precedente, hace apenas dos semanas.

El Tesoro luso también colocó otros 750 millones de euros en títulos con vencimiento a seis meses con una penalización del 4,46 por ciento, una tasa tres décimas inferior a la registrada en la emisión del pasado 18 de enero.

Los datos de esta última subasta demuestran que los inversores confían en que el país cumplirá sus compromisos financieros a corto plazo mientras, al mismo tiempo, aumentan sus dudas respecto a lo que ocurrirá a largo plazo.

La demanda en ambas operaciones descendió respecto a la registrada hace quince días pese a prácticamente triplicar la oferta.

El interés obtenido hoy para su línea a tres meses supone la menor tasa registrada desde el 20 de abril de 2011 (4,05 %), en la que fue la primera subasta de deuda de Portugal después de seguir los pasos de Grecia e Irlanda y solicitar el rescate financiero de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

La rentabilidad sigue por encima de su nivel antes de la crisis

Sin embargo, la rentabilidad es significativamente más elevada de lo que lo era antes de la crisis, a principios de 2010, cuando por su deuda a tres y seis meses pagaba una penalización inferior al 1 por ciento.

Fue precisamente el progresivo encarecimiento de su acceso a financiación a través de este tipo de emisiones lo que llevó a Portugal a pedir ayuda externa el año pasado.

Desde entonces, el país tan sólo puede subastar deuda a corto plazo, mientras que a largo plazo se utiliza como referencia los datos registrados en el mercado secundario, donde los inversores compran y venden los títulos adquiridos en emisiones como la de hoy.

En este mercado secundario las obligaciones lusas a diez, cinco y dos años renovaron una vez más esta semana sus máximos históricos hasta superar el 17, el 22 y el 21 por ciento de interés, respectivamente, niveles tan altos como los que presentaba Grecia hace apenas cinco meses.

El bono alemán a diez años, valor con el que se comparan el resto de países europeos, ronda estos días el 1,8 por ciento de interés.

Aunque desde el lunes han bajado casi un punto, las elevadas tasas que exigen los inversores para comprar las obligaciones lusas a diez, cinco y dos años -consideradas inasequibles por los analistas- revelan que la incertidumbre persiste y complican el objetivo de Portugal de regresar al mercado para emitir deuda a largo plazo durante 2013.

Este temor ha provocado que se disparen las especulaciones sobre la necesidad de que el país necesite de un segundo rescate para cumplir con sus compromisos financieros, posibilidad rechazada una y otra vez por su Gobierno, que mantiene que no pedirá ni más tiempo ni más dinero.


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