ENTREVISTA AL EXTRABAJADOR DEL HSBC Hervé Falciani: "Todavía quedan muchos nombres por salir a la luz. Miles de miles"

Para algunos es un Robin Hood, para otros alguien que sólo desea sacar provecho. Sea como fuere, este informático consiguió lo que pocos: poner de rodillas al HSBC. Huyó para poner a salvo su vida, pasó meses en la cárcel y se convirtió en un hombre con cuentas pendientes con los poderosos. ¿Qué tanto de eso es real? ¿Quién es la persona y quién el personaje? ¿Ha saludo a la luz todo los nombres de evasores? De eso habla Hervé Falciani en esta entrevista.

Hervé Falciani nunca ha contado su historia. Llegó a ser el hombre más temido de Europa, perseguido por los servicios secretos, los magistrados, la policía… pero pocos saben que comenzó trabajando en un casino en Montecarlo o que su padre era banquero. Tiene 43 años y sin embargo en su vida caben muchas otras. Para unos es un Robin Hood, para otros un bribón, y puede que algunos lo señalen como el remedo del Sam Spade de Dashiell Hammett. Entre el héroe y la invención, ¿con quién nos quedamos?

"Todavía quedan muchos nombres por salir a la luz", dice Falciani con su español lento y abizcochado.

El antiguo empleado del HSBC, uno de los mayores bancos del mundo, extrajo entre 2006 y 2008 información sobre las cuentas de 130.000 clientes del HSBC en Ginebra relacionadas con el fraude fiscal –entre ellas las de cientos de españoles, empezando por Emilio Botín y su hija Ana Patricia, que tuvieron que abonar a Hacienda 200 millones de euros en 2010-. Al hablar de la lista que lleva su nombre, Hervé Falciani asegura que conocemos muchísimo menos de lo que realmente hay. “Todavía quedan muchos nombres por salir a la luz”, dice este hombre con su español lento y abizcochado. Nada en su aspecto actual se parece al de unos años. Bronceado, radiante y sonriente, poco tiene que ver este Falciani con el hombre de peluca, gafas y barba postiza que se sentó en la Audiencia Nacional en 2013.

Decíamos… Hasta ahora Falciani no había contado su historia: que creció en un lugar alucinante como Montecarlo –un sitio en el que nadie es ciudadano o nacional, sino residente-, que su padre trabajaba en banca, que dio sus primeros pasos en el casino de Montecarlo hasta llegar al banco de Ginebra. Tampoco se conocen los detalles de lo ocurrido a partir de 2007: su huida de Suiza, las amenazas de muerte, su secuestro simulado, el viaje al Líbano, su encarcelamiento en Madrid y la colaboración con los magistrados españoles, franceses y estadounidenses. Eso es lo que cuenta en La caja fuerte de los evasores (La Esfera de los Libros), un libro que no llega a ser unas memorias al uso pero casi, y que escribió junto con el periodista italiano Angelo Mincuzzi.

Desde que dio el salto a la política en las elecciones europeas de 2014 con el Partido X, Hervé Falciani parece algo así como un justiciero a domicilio, alguien que acude ahí donde lo llamen "para colaborar" en la lucha contra el fraude fiscal ¿Con quién colabora? Pues con gobiernos, partidos políticos o funcionarios de Hacienda. Quien lo escucha hablar se pregunta: ¿Vive este hombre de esto? La pregunta no tiene respuesta. De momento, Falciani no tiene residencia fija. O al menos eso dice. Sin embargo ni se arrepiente ni se siente sólo, porque él -asegura- sólo quiere el cambio (o lo que sea que él entienda por tal cosa).

Hasta ahora Falciani no había contado su historia: que comenzó en un casino, que su padre era banquero...

-En su visita a Madrid para promocionar su libro, prefirió hablar antes de los resultados electorales del 24M que de su especie de biografía. ¿Tanto le entusiasma lo que ocurre políticamente en España?

-Todo lo que he hecho en España, entre otras personas, con la gente de Podemos, ha llegado al punto en el que se obtienen cambios. Cuando comenzamos a colaborar con el Partido X, teníamos muy claro que si queríamos conseguir o cambiar algo, era necesario conseguir escaños. Es por esto que me interesa tanto el tema.

-Usted continúa colaborando con Podemos en lo que a materia fiscal respecta, ¿con qué otro partido está colaborando en España?

-Últimamente he tenido otras comunicaciones aunque nada formal hasta ahora. Más que todo, trabajo con expertos.

-¿Sigue usted trabajando con la Agencia Tributaria?

-Sí.

-Se lo pregunto porque, en los últimos meses, el ministro de Hacienda ha propuesto dar a conocer los nombres de los defraudadores pero se niega a hacer lo mismo con la lista Falciani, porque no tiene nada nuevo. ¿Tiene razón Cristóbal Montoro?

-Lo que importa no son los nombres ni las personas. Por motivos de prescripciones, son mucho más importantes los que están relacionados con mecanismos o intermediarios que con los clientes. A los clientes hay que mirarlos más como testigos.

"Yo no quiero que los nombres se hagan públicos, pero se puede obtener mucha información por filtraciones"

-¿Y eso no supone, a su manera, suavizar la falta?

-Cuando hablo de testigos me refiero a aquellos que pueden mostrar cómo actúan los bancos, justamente para luchar contra la manera en la que actúan. Hay que entender por qué existen empresas como Google, que están tan aferradas a no pagar impuestos. Todas esas informaciones pueden ser útiles para un juicio y además para acabar con los puntos débiles que surgen de las normas y las políticas fiscales inadecuadas.

-En 2014 dijo que no quería hacer pública la lista Falciani, que prefería continuar trabajando con los jueces. Swissleaks a su manera hizo eso, ¿qué lo hizo cambiar de opinión?

-Swissleaks no es una publicación de listas como WikiLeaks. Se trata de la publicación de informaciones específicas de determinadas personas. Yo no quiero que los nombres se hagan públicos, pero se puede obtener mucha información por filtraciones de jueces, administraciones o funcionarios que saben qué puede ser útil. En ese sentido, yo no tengo nada que comentar. A veces hay que buscar otro modo de actuar, y ese no es el mío.

-Pero SwissLeaks, en lo que a España respecta, aportada muchos nombres y datos de personas, empresas, bancos… ¡hasta el ático de Ignacio González apareció!

-No mucho, la verdad. En realidad no salieron tantos nombres publicados en la prensa. Todavía quedan muchos por salir a la luz.

-¿Qué tanto más queda?

-Miles de miles.

"En realidad no salieron tantos nombres publicados en la prensa. Todavía quedan muchos por salir a la luz"

-¿De qué peso político?

-Veamos un ejemplo que apareció en Italia. Se hizo un artículo para explicar cómo el señor Briatore utilizaba abogados y testaferros para abrir cuentas en Suiza. Ese es un ejemplo: se ha encontrado sobre mucha gente, pero se ha publicado sobre pocas personas en comparación a lo que se consiguió. Y los que lo han hecho, ha sido por un motivo muy particular: que no son sólo los nombres lo único que importa. Al final, si se han filtrado, ha sido por motivos muy específicos.

-En el libro, tal y como relata los hechos, todo parece haber estado calculado desde el comienzo, hasta su captura en España. Alude constantemente a una red de inteligencia que le apoya.

-No sólo esa red. Hay mucho más.

-Pero cómo pasa usted de ser un informático que domina temas técnicos a entrar en contacto con servicios de inteligencia?

-Es verdad que no hemos tenido todo el tiempo para explicar todo lo que estuvo detrás de esto. Pero yo quería explicar y dar a entender todo al contar cómo actuaba esta red y lo hice justamente para demostrar que no se puede hacer nada solo. Hay que trabajar siempre en equipo: por la seguridad, por las investigaciones, porque los jueces en cada país trabajan algo diferente. Todo se entiende por colaboración, planificación y análisis. Yo he crecido con la banca como algo cercano: mi padre, el lugar donde nací y crecí. Allí estaba la banca y su funcionamiento. Después, aprendí el aspecto informático, pero sólo después mucho después. Pero el conocimiento de la banca ya lo tenía.

-Pero, sigo sin entender, cuál es el detonante de asumir una decisión que modificaba todos los aspectos de su vida. ¿Qué fue aquello tan fuerte que lo llevó a tomar esa decisión?

-La fuerza de las informaciones y, sobre todo, cuando entiendes que eso va a llevar a una crisis. Hay que pensar de un modo analítico para entenderlo. Si tenía informaciones con las cuales demostrar algunas de esas cosas, era necesario sacarlas.

"Puedo representar muchos personajes. Por supuesto, soy una persona. Alguien que quiere combatir"

-Hay quienes dicen que usted es Robin Hood y otros que sólo intentaba lucrarse. Falciani es una persona pero se ha convertido en un personaje. ¿Qué tanto de uno hay en el otro? ¿Qué tanto de personaje hay en usted?

-Puedo representar muchos personajes. Por supuesto, soy una persona. ¿Qué quiero contestar? Pues… soy alguien que quiere combatir, que quiere luchar, enfrentar a poderosos. Ese es mi camino. Existen dos categorías de gente, los que se preguntan si hay una razón de peso para actuar y los que saben dónde, cómo se puede actuar y con quién. Yo soy de los que quieren actuar. Y me he comportado como tal. He actuado, he hecho. Quien quiera entender con quién está hablando tiene que observar a uno que quiere hacer cosas y que no se para. Y voy a continuar hasta que no pueda. Se necesita más que sólo hablar para hacer algo por los ciudadanos.

-¿Cuáles son sus aspiraciones políticas?

-El cambio.

-Ya, el cambio. ¿De qué? ¿de cuántas cosas?

-Por supuesto, no es el cambio por el cambio. Yo soy un analista, desde el principio: desde las finanzas hasta el hecho de ser técnico informático. El cambio significar adaptar. Si tenemos un sistema bipartidista que intenta a través del tiempo sacar más dinero de los ciudadanos hay que buscar los mecanismos, a través de las leyes, para parar eso. Yo defiendo la idea de cambiar la política fiscal. Eso es un cambio. En política espero conseguir que eso sea posible. He conseguido información que prueba que se tiene que actuar en esta dirección. Y para conseguirlo, hay que conocer muy bien al enemigo. 

"Todos hacemos política. Usted, los amigos del 15M, el Partido X… Participar es política"

-Usted parece tener sin embargo una vocación política mucho más al uso. Se postuló a unas elecciones. Está en sus planes.

-Claro –Falciani ríe, mucho-. Lo que estamos haciendo es demasiado político, pero todos hacemos política. Usted, los amigos del 15M, el Partido X… Participar es política.

-Han pasado más de siete años desde que todo esto comenzó. ¿Qué ha cambiado en usted?

-Creo que disfruto siempre más de compartir experiencia y el trabajo con más gente. Es lo mejor que he vivido y me cambió: poder aprender de mucha otra gente: gente de la banca, jueces, funcionarios, pero también activistas, miles de experiencias humanas que me cambian.

-¿Se siente solo?

-Cada vez que tomas decisiones tienes que hacerlo solo pero, como digo, estoy aprovechando mucho el poder trabajar y compartir todo lo que estoy compartiendo.

-Lleva mucho tiempo sacrificando su vida personal por esto.

-No es un sacrificio. Tengo una oportunidad de cambiar cosas y es difícil, por la familia y los amigos, pero no soy el único. Tengo la ilusión de hacer algo. Muchas personas se quedan con la ilusión, sin poder actuar como yo he podido.

-Al leer el libro, uno podría preguntarse si no habría usted buscado el trabajo en HSBC para poner en marcha todo esto…

-Y quién sabe lo que realmente está buscando cada uno en su vida. Por supuesto, me gustaba la banca, la que aprendí con mi padre, la que protegía a la gente. Al crecer, cuando me di cuenta de que no era así, puede que haya tenido algo así… Por eso desde el comienzo comencé esta lucha.

-Pero no me ha respondido, ¿fue primero el banco y después la necesidad de desenmascarar o al revés?

-Y al final… insisto, quién sabe cuál es el objetivo que busca en la vida. El objetivo no es el qué, sino el porqué. El secreto bancario es un modo para hacernos creer que algunas personas son mejores, tienen más inteligencia o más derecho sobre otros. Y eso es mentira.


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