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El talón de Aquiles de Podemos: el partido no despega en los feudos de CiU y Esquerra

La formación de Pablo Iglesias consigue apoyos en el área metropolitana de Barcelona, bastión tradicional del PSC, mientras se estanca en Tarragona, Girona y Lleida, según su censo de afiliados. Su línea estratégica pasa por defender el derecho a decidir, incluso hasta la "desobediencia civil", pero no comparte la independencia del territorio.

El tirón de Podemos en Cataluña, inmersa en pleno proceso secesionista del Gobierno de Artur Mas y sus socios de Esquerra Republicana (con el apoyo de ICV y la CUP), no está siendo proporcional al experimentado en la mayoría de comunidades restantes. Prueba de ello es el balance de adhesiones que ha registrado el partido desde que abriera su censo el pasado 28 de julio.

En el último mes, según los datos que maneja la formación para esta región, el número de inscritos (o "afiliados", término que usan también miembros de Podemos) seha situado en los 13.353, una cifra que debería ser más elevada en comparación con su nivel de expansión en otras autonomías. En la Comunidad Valenciana cuenta con 11.754 militantes, mientras que en Madrid ya acumula casi 20.000.

Por provincias, el partido del círculo ha conseguido 10.870 inscritos en Barcelona, mientras que en Tarragona (1.200), Girona (832) y Lleida (451) la suma de adhesiones se ha estancado. Por ejemplo, esos 451 afiliados de Lleida son pocos si se mira el respaldo en otras provincias con un censo electoral similar. Es el caso de Albacete o Almería, donde los comprometidos con Podemos llegan a casi 800 y 1.100, respectivamente

En el mapa catalán, ha sido en el área metropolitana de Barcelona, bastión tradicional del PSC, donde Podemos ha logrado mayor presencia, centrando en esta zona el grueso de sus círculos(agrupaciones de base). Sin embargo, en las comarcas de interior, donde se multiplican los feudos de Convergència i Unió (CiU) y Esquerra Republicana (ERC), la plataforma de Pablo Iglesias no termina de despegar. Su capacidad de movilización en estos territorios está siendo reducida. Cataluña se ha convertido en el talón de Aquiles de Podemos.

Podemos resultó la séptima fuerza política de Cataluña en las elecciones europeas del pasado 25 de mayo, a las que no concurrió la Candidatura d'Unitat Popular (CUP) por considerar la UE un "espacio antidemocrático". La irrupción con 98.671 votos en Barcelona, 9.646 en Tarragona, 5.730 en Girona y 3.049 en Lleida, hacía presagiar un reguero de futuros apoyos hacia la nueva formación.

Sin embargo, el seguimiento, de momento, no ha sido tal, como demuestra el censo del partido. Los promotores de la plataforma tendrán que ponerse las pilas en esta comunidad de cara a los comicios municipales del próximo mayo si quieren recortar distancia con los partidos tradicionales y no quedar relegados a un papel testimonial.

La no identificación de Podemos con la independencia de Cataluña podrá ser aprovechada por ERC y la CUP para restarle votos en las elecciones locales de mayo

Entre los objetivos de la formación de Iglesias está conseguir suficiente visibilidad en Cataluña, algo en lo que ya anda remangado como evidencia su participación en la querella criminal por corrupción impulsada por Guanyem (Ganemos) contra el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol.

El jefe de campaña de Podemos en las europeas, Iñigo Errejón, intervino el martes en la presentación del escrito en Barcelona, junto a la portavoz de la plataforma Guanyem, Ada Colau, el líder de ICV, Joan HerreraDavid Balbas, de Procés Constituent, y el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (Favb), Lluís Rabell. Asimismo, también tomaron la palabra Jaume Asens, letrado del Observatori DESC, y el exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, eurodiputado de Podemos hasta el pasado julio.

Las líneas rojas del discurso soberanista

La confluencia de Podemos con sucedáneos de la iniciativa Guanyem que vayan surgiendo en otros municipios catalanes -pensando en los comicios locales de 2015- será algo que debatirá el partido en su Asamblea Constituyente Sí se puede, prevista para los días 18 y 19 de octubre. Quien no tiene previsto ligar su futuro a movimientos tipo Guanyem es Esquerra Republicana, que ya ha puesto a prueba el discurso soberanista del proyecto de Colau.

Desde ERC han pedido a la ex portavoz de la PAH que diga abiertamente si apoya la independencia de Cataluña. La activista ha negado ser "nacionalista" o "independentista" ("me gustaría acabar con las fronteras", es su deseo), pero ha avanzado que votaría Sí-Sí en la consulta del 9-N para que "avance la democracia".

En un marco muy similar se mueve Podemos, cuya no identificación con la independencia de Cataluña podrá ser aprovechada por ERC y la CUP para restarle votos en un amplio espectro de indignación popular. Su línea estratégica pasa por defender el derecho a decidir, incluso hasta "la desobediencia civil", como ha apuntado recientemente el eurodiputadoPablo Echenique-Robba, pero no comparte la secesión.

Por su parte, el propio Iglesias se ha manifestado contrario al discurso separatista y ha apostado "como español" por que "sigamos construyendo juntos".    


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