Andalucía se convierte en un banco de pruebas para el populismo

Susana Díaz confía en que Podemos facilite su investidura para huir de la pinza con el PP

El éxito sobreactuado de Susana Díaz en la noche electoral del 22-M contrasta con el sudor que va a costarle su investidura. Su equipo de confianza cree que terminará siendo presidenta gracias a la abstención de Podemos en segunda votación.

Susana Díaz, rodeada de sus fieles, en la noche electoral.
Susana Díaz, rodeada de sus fieles, en la noche electoral. GTRES

“La pinza con el PP, es para Podemos como mencionar la soga en casa del ahorcado”, ilustra un veterano socialista del sur, convencido de queSusana Díaz acabará siendo investida presidenta en segunda votación gracias a la abstención de Teresa Rodriguez y de los 14 diputados que dirigirá en el Parlamento andaluz bajo la atenta supervisión de Pablo Iglesias. Según esta tesis, lo peor que podría ocurrirle a Podemos en el recorrido hasta las legislativas es ser identificado por sus votantes con la Izquierda Unida de Julio Anguita, aquella que acabó sirviendo a los intereses del PP abonando al mismo tiempo la campaña de imagen del PSOE de Felipe González. Por paradojas de la vida, si, finalmente, Podemos se dejara llevar por esta obsesión y despejara la investidura de Susana Díaz, el PP acabaría siendo ahora uno de los principales beneficiarios puesto que vería servido en bandeja la agitación del voto del miedo: PSOE más Podemos, igual a Frente Popular. Un discurso que puede resultar altamente eficiente en el horizonte de las elecciones generales de fin de año.

Pablo Iglesias no quiere parecerse a Julio Anguita y trabajar a favor de los intereses del PP

Los principales partidos andaluces están protagonizando desde el reciente 22-M su principal juego de tronos. Ciudadanos ha puesto a Susana Díaz el listón muy alto al condicionar el apoyo a su investidura a que los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán, imputados por el Supremo, abandonen sus escaños del Congreso y el Senado. El PP tampoco se anda con chiquitas y ha supeditado su abstención, requisito suficiente para que Díaz salga elegida presidenta, a que dentro de dos meses el PSOE respete en los ayuntamientos andaluces la lista más votada y no haga filigranas con otros grupos de izquierda para arrebatarle la mayoría de las alcaldías que controla desde 2011.

Ante requisitos tan exigentes como estos, lo más probable, aseguran fuentes socialistas, es que sea Podemos, que ha tomado Andalucía como su banco de pruebas, acabe facilitando, al final, la puesta de largo de la presidenta andaluza, a cambio, probablemente, de una reorientación más social del presupuesto vigente en esta comunidad, superior a 29.000 millones de euros. 

El PP cambia de estrategia

Las mismas fuentes perciben en el PP un cambio claro de estrategia en Andalucía. Mientras que en un principio su objetivo era dar a Susana Díaz una especie de abrazo del oso facilitando su investidura y, por extensión, contaminando el discurso de Pedro Sánchez en contra del Gobierno, al final los resultados electorales tan cortos alcanzados por el PSOE le han llevado a buscar que sea Podemos el que acuda en su auxilio, a sabiendas de que Díaz va a ser prisionera de sus 15 diputados mucho más de lo que lo fue con los 12 que tenía Izquierda Unida en la anterior legislatura.

A ningún partido le interesa que haya nuevas elecciones andaluzas en julio, por lo que todavía no puede descartarse ninguna posibilidad, se asegura en la ejecutiva federal del PSOE, donde cada día que pasa se analizan los resultados del 22-M como un claro triunfo de Pedro Sánchez, no solo por la debilidad en la que ha quedado la lideresa del sur para intentar su asalto a Madrid, sino también por el perfil que ella misma ha dado a su campaña, retratándose ante muchos de los que la elogiaban y la veían una fina estadista como una política con demasiadas limitaciones, de fondo y de forma, como para superar con éxito la frontera de Despeñaperros.

Pedro Sánchez está convencido de que será quien se mida con Rajoy en las próximas elecciones

Dirigentes del PSOE que han vivido de cerca la reciente campaña andaluza revelan que Pedro Sánchez ha tenido con Susana Díaz una “paciencia infinita” y ha sido prudente con ella hasta “extremos inimaginables”. El pasado viernes, 13, después de dar un mitin conjunto en Almería, ni siquiera se despidió del secretario general. Su relación sigue siendo gélida y sus proyectos, aseguran las mismas fuentes, acabarán chocando en las primarias de julio, cuando llegue el momento de elegir el candidato a las legislativas. Mientras que en la dirección federal se da por hecho que Díaz no concurrirá a ellas, pase lo que pase en las locales y autonómicas de mayo, en el PSOE andaluz no se descarta que acabe poniendo esta organización al servicio de Eduardo Madina o de Carmen Chacón, cualquiera con tal de eliminar de escena al joven político novato al que entregó en julio pasado la secretaría general y, después, según su versión, se la subió al hombro presentándose como el cartel electoral incuestionable que se medirá con Mariano Rajoy en las próximas legislativas.


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