El Gobierno interpreta con sabor agridulce los resultados del populismo en Andalucía

El chasco de Podemos en Andalucía impide al PP la explotación del voto del miedo el 24-M

Los 15 diputados de Podemos en Andalucía pueden no resultar decisivos para Susana Díaz, por lo que el PP ya no podrá explotar como quería el miedo al Frente Popular en la campaña que ahora se abre para las autonómicas y municipales de mayo. 

Mariano Rajoy y José Manuel Moreno Bonilla, durante la campaña andaluza.
Mariano Rajoy y José Manuel Moreno Bonilla, durante la campaña andaluza. EFE

Si las encuestas hubieran acertado en Andalucía y Podemos fuera determinante para garantizar la estabilidad del Gobierno en esta comunidad, la campaña con la que el PP espera encarar las autonómicas y municipales de mayo hubiera encajado a la perfección: PSOE más Podemos, igual a Frente Popular. Sin embargo, la ‘operación voto del miedo’ no tendrá tanto recorrido como esperaba el Gobierno, ya que la presidenta andaluza no se echará en brazos de la organización de Pablo Iglesias, los resultados obtenidos por ésta han dejado a sus dirigentes cara de funeral y las posibles alianzas de socialistas y Podemos en muchas de las 8.100 alcaldías no se afianzarán hasta que pase la cita del 24 de mayo.

El miedo del electorado a un Frente Popular puede tener poco recorrido, a la vista del mapa andaluz

Haciendo de tripas corazón, el PP estaría dispuesto, incluso, a facilitar con su abstención la investidura deSusana Díaz, algo que escocería en amplios sectores del partido. Esta decisión no está todavía tomada y significaría presentarse como una formación seria de Gobierno que facilita la gobernabilidad, algo mucho menos rentable desde el punto de vista electoral que explotar sin cortapisas que los socialistas se han radicalizado y están dispuestos, a la primera de cambio, a pactar con la extrema izquierda con tal de salvar el pellejo y mantenerse en el poder. De todas las posibilidades que se abrirán en Andalucía y también en el resto de los territorios después del 24 de mayo se debatirá largo y tenido en el comité federal convocado por el PSOE para este fin de semana, pues no hay criterios unánimes entre sus dirigentes regionales.

Con los resultados andaluces sobre la mesa, en el Gobierno se detecta un sabor agridulce. Por una parte, se constata que el empuje de Podemos ha quedado dimensionado: 590.011 papeletas sobre un total de 4.017.912 votantes, el 14,8% de los apoyos, en una comunidad con una tasa de paro del 34%, más propicia que otras al caldo de cultivo del populismo. Pero, por otro lado, el Frente Popular andaluz parece descartado y eso condicionará la estrategia del PP hasta el 24 de mayo. El primer análisis que se ha hecho en el Gabinete conduce a pensar que el sociólogo Pedro Arriola podría tener razón cuando pronosticó hace meses que Podemos se iría desinflando a medida que se viera obligado a precisar sus propuestas y a estructurarse como un partido clásico. La mayoría de las encuestas previas a las elecciones andaluzas le daban a esta formación un mínimo de 20 diputados y ha quedado en 15. En todo caso, su penetración en las 17 comunidades es variable y no facilita pronósticos sencillos sobre la foto resultante.

A Mariano Rajoy no le seduce ver al PSOE como tercera fuerza

Hay sectores del PP que acarician la idea de que Pablo Iglesias protagonice el sorpasso y relegue al PSOE como tercera fuerza política en las próximas elecciones generales, pero no es esta la idea que más seduce ni a Mariano Rajoy ni a quienes dentro del Gobierno opinan que en la próxima legislatura sería mejor abordar los grandes asuntos de Estado pendientes con un primer partido de la oposición fuerte que respete las instituciones y valore el espíritu de la Transición.

Sabor agridulce en el Gobierno: el riesgo de Podemos está por fin dimensionado

El riesgo de una especie de Frente Popular entre el PSOE y Podemos en la próxima legislatura se vio agitado el pasado enero al conocerse la reunión celebrada las pasadas Navidades entre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y Pablo Iglesias. La noticia cayó como una bomba en el PSOE y, sobre todo, en el equipo de Pedro Sánchez en un momento en el que éste todavía carecía de un criterio claro sobre cómo actuar frente a Podemos. La posibilidad de que se forme una especie de Frente Popular con la suma del PSOE, Podemos e Izquierda Unida sigue espantando a la mayoría de los barones socialistas, conscientes de que es un escenario que, de calar en el electorado, solo puede contribuir a engordar la bolsa de votantes de un PP alertado por el serio aviso que acaba de tener en Andalucía.


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