En el PP se opina que el nuevo líder socialista está mejor preparado que Zapatero al inicio de su mandato

Alarma en La Moncloa: Pedro Sánchez es el dirigente del PSOE que más inquieta a Rajoy y perjudica al PP

Los asesores de Mariano Rajoy han fallado en su apuesta: la mayoría de ellos confiaba en que Eduardo Madina tomara el timón del PSOE e iniciara un viraje a la izquierda. La elección de Pedro Sánchez les preocupa porque creen que cuando pase el rubicón del congreso extraordinario, desarrollará una estrategia demasiado “centrada” para los intereses electorales del PP.

Las pasadas elecciones europeas le dieron al PP una pésima noticia: se dejó más de 6,5 millones de votos desde las últimas legislativas, un dato que por sí solo disparó todas las alertas dentro del ciclo electoral que culminará a finales del año que viene. Pese a ello, el pasado 25 de mayo los socialistas solo lograron salir airosos en Andalucía, Extremadura y Asturias tras perder casi 3,4 millones de votos desde noviembre de 2011. Según el análisis trasladado por Pedro Arriola a La Moncloa, este retroceso del PSOE se explicó, en parte, por el nacimiento de un potente frente electoral a su izquierda que tuvo en el Podemos de Pablo Iglesias la gran sorpresa: más de 1,2 millones de votos, casi el 8%, y 5 escaños en el Parlamento Europeo. Una fuerza política a tener en cuenta por los socialistas, temerosos desde entonces de que sume su cosecha electoral a la de Izquierda Unida, 1,5 millones de votos, y se produzca el sorpasso.

Con este panorama, en La Moncloa se consideraba al joven diputado vasco Eduardo Madina mucho más obsesionado que al madrileño Pedro Sánchez por la necesidad de virar el PSOE a la izquierda. Hace semanas que el propio Arriola vio el percal socialista y trasladó al presidente del Gobierno que Sánchez era quien más perjuicio podía causarle al PP de aquí al final de la legislatura, teniendo en cuenta que proyecta una imagen mucho más fresca que la de Madina y puede llegar a establecer un alto grado de empatía con parte del electorado de centro ahora cobijado en la abstención. Con Madina como secretario general del PSOE, se daba por descontado un giro hacia la radicalidad en el principal partido de la oposición, algo que no se espera, guiños a la militancia aparte, con Pedro Sánchez.

En el equipo de Rajoy se admite que Pedro Sánchez proyecta una imagen mucho más fresca que la de Madina

En la próxima contienda electoral, aseguran fuentes de Moncloa, lo que, probablemente, volverá a estar en juego es el espacio de centro, y éste lo cubre mucho mejor en su partido Sánchez que Madina. Eso explica la alarma del equipo del presidente, donde se considera al diputado madrileño un político todavía inmaduro, pero mucho mejor equipado que Madina para conducir a los socialistas, de la mano de la andaluza Susana Díaz, a caladeros mucho más rentables, electoralmente hablando, que en los que podría haber faenado el diputado vasco.

Referente del relevo generacional

Otras fuentes del PP hacen la siguiente consideración: “Desde el punto de vista estético, Pedro Sánchez es el político perfecto, transmite frescura, cercanía a la gente y va a ser el referente del relevo generacional que todavía tiene pendiente nuestro partido. Si a todo ello se le suma que no cometerá el error de girar a la izquierda, el panorama se nos pone feo”. El diagnóstico parte también de un hecho objetivo: en menos de dos meses, los socialistas se han comido de golpe una generación entera: entre Alfredo Pérez Rubalcaba y su sustituto median 22 años de diferencia, solo cinco más de los que separan a Mariano Rajoy de Pedro Sánchez.

En menos de dos meses, el PSOE se ha comido una generación entera

De momento, a falta de que Sánchez y su futuro equipo construyan el proyecto que le falta al PSOE, lo único que ha hecho son guiños a la galería. En la noche del domingo, al poco de saberse ganador, el nuevo secretario general se comprometió a rodearse de una ejecutiva, como mínimo, “tan a la izquierda como la militancia de base del partido”. Pero, al mismo tiempo, se comprometió a construir “un proyecto de izquierdas que no caiga ni en la demagogia ni el populismo”. Un aviso claro de que, bajo su dirección, no se caerá en proclamas artificiales que puedan ser mal interpretadas por el electorado más moderado.

Las diferencias con el Zapatero del 2000

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero llegó a la Secretaría General del PSOE en julio de 2000, tenía un pequeño despacho en la sexta planta del edificio situado frente al viejo Palacio de la Carrera de San Jerónimo donde frecuentemente sesteaba en los generosos ratos de ocio que le dejaba su portavocía de Administraciones Públicas. Ahora, Pedro Sánchez, además de ser portavoz de la comisión de Cambio Climático del Congreso, estaba entretenido con la ponencia de la ley del Sector Eléctrico y con la que regula la liberalización de servicios profesionales. “Nada que ver”, resume un veterano diputado del PP, que ha conocido de cerca a ambos. “Pedro es mucho más trabajador y tiene la cabeza mejor amueblada que cuando Zapatero se dio a conocer, además de estar más preparado”, sostiene.

Zapatero sesteaba en su despacho  mientras que Sánchez es ahora ponente de dos leyes importantes

En el próximo periodo de sesiones, Rajoy y muchos de sus ministros se las tendrán que ver en las sesiones de control al Gobierno con portavoces de la oposición veinte años más jóvenes que ellos “y esto es algo que también va a necesitar algunos retoques de estrategia y ajustes de lenguaje”, afirman fuentes del Grupo parlamentario Popular. Con Madina, todo hubiera sido mucho más fácil. 


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