El diputado madrileño sobreactúa para ocultar su afinidad con José Blanco y otros altos dirigentes socialistas

La virginidad de 'Pedro el guapo' levanta ampollas en el PSOE: “Es tan aparato como Rubalcaba”

De todo lo que el diputado madrileño ha dicho en su campaña para alcanzar la secretaría general del PSOE, lo que más ha escocido a algunos de sus correligionarios ha sido la forma en que ha presumido de ser un “recién llegado a la política” y de estar desvinculado del ‘aparato’ que ha conducido al partido a una crisis sin precedentes. “Nada más falso”, aseguran quienes han seguido de cerca su carrera.

Hace año y medio yo no estaba en política”, clamó orgulloso Pedro Sánchez en la tertulia que compartió el lunes en la sede federal del PSOE junto a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, los otros dos candidatos que compiten con él por la secretaría general. Ambos han comentado después que no daban crédito a lo que oían, como tampoco algunos de los dirigentes socialistas que atestiguan algo obvio y es que el diputado madrileño es todo menos ‘virgen’ en la brega política. “Es igual de ‘aparato’ que Rubalcaba”, exclama uno de los diputados de su grupo que han trabajado codo a codo con él y conocen bien su trayectoria.

Quien hoy compite por la secretaría general decía hace tres años que solo aspiraba a ser fontanero

Algunas claves de su anclaje en el PSOE las asomaba el propio interesado en enero de 2011, seis meses antes de que Zapatero anunciara las elecciones anticipadas que luego perdería Alfredo Pérez Rubalcaba frente a Mariano Rajoy. En una entrevista que le hizo El País, además de ubicar al exvicepresidente económico Pedro Solbes como “una de la figuras más sólidas y solventes que ha tenido la política española”, elogiaba también al exministro de Fomento José Blanco como “el mejor entrenador que tiene el PSOE”. Además, le rendía pleitesía: ¿A quien admira más del Gobierno, aparte del ministro de Fomento?, le preguntó la entrevistadora. Respuesta: “Pues, sinceramente, al ministro de Fomento”. En aquella época, a Pedro Sánchez se le conocía como “Pedro el guapo” en el equipo de confianza del expresidente del Congreso José Bono. Hoy, más de tres años después, tanto Blanco como Bono le amparan en su cruzada para hacerse con el control del PSOE, una vez que su discípulo ha enriquecido sus ambiciones. “A mí me gusta ser fontanero”, reconocía en aquella entrevista, después de haber encontrado cobijo en el ‘aparato’ del partido junto a otros profesionales del mismo ramo como Óscar López, todavía secretario de Organización, o Antonio Hernando, aún secretario de Relaciones Institucionales en la sede socialista de Ferraz.

Blanco le adelantó en la lista al Congreso para que obtuviera escaño

La pretendida ‘virginidad’ de Sánchez –“Hace año y medio yo no estaba en política”– ha irritado en las filas socialistas “porque parece como si se arrepintiera de haber trabajado para un partido que le ha dado, precisamente, la oportunidad de estar en política”, asegura otro parlamentario. De estar en política y, cabría añadir, de haber trepado a puestos de cierto relieve en circunstancias que ahora algunos en el PSOE están interesados en relatar para demostrar que ha estado más vinculado al establishment socialista de lo que él mismo quiere dar a entender. De los 110 diputados socialistas que trabajan en la Cámara Baja, solo 40 cobran por una portavocía. Sánchez es uno de ellos.

José Blanco le fichó en 2000 cuando era responsable de Organización con Zapatero para la sala de máquinas de Ferraz. En 2004, consiguió un puesto como concejal en el Ayuntamiento de Madrid, con la exministra Trinidad Jiménez como jefa de la oposición municipal, una responsabilidad que renovó tres años más tarde mientras la compatibilizaba con sus servicios a Blanco en asuntos electorales. En las elecciones de 2008, fue aupado por el mismo promotor a la candidatura al Congreso, pero no se hizo con el escaño hasta que Solbes, por discrepancias con Zapatero, dejó el Gobierno y su acta de diputado en 2009. Dos años después, tras un serio rifirrafe con la dirección del Partido Socialista de Madrid (PSM), Blanco consiguió colocarle en el número 11 de la lista al Congreso, no en el 14 como quería Tomás Gómez. Pese al enchufe, tampoco obtuvo su escaño, pero sí lo consiguió al renunciar a él Cristina Narbona camino del Consejo de Seguridad Nuclear. La escaramuza le supuso a Sánchez romper su relación con Izquierda Socialista, pues arrebató el puesto número 11 a uno de sus integrantes, José Antonio Barrio de Penagos. Las vueltas de la política han hecho que ahora tenga que enfrentarse a otro de los representantes de esta corriente, Pérez Tapias, en la carrera hacia la secretaría general.

Pedro Sánchez sigue su carrera bajo la protección de José Bono y José Blanco

En esta competición, el diputado madrileño sigue bien pertrechado bajo la protección de José Bono, que nunca vio a Eduardo Madina con cintura suficiente como para ser aupado al liderazgo del PSOE, y por el propio Blanco, quien suele narrar auténticas maldades sobre la debilidad de carácter del aspirante vasco al trono de Ferraz.

“Si Pedro Sánchez no es ‘aparato’, Rubalcaba es la virgen de Lourdes”, suelta con sorna otro parlamentario y militante socialista que este domingo votará a Madina. “Es más auténtico”, se justifica.


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