El PSOE teme que la retirada del apoyo de IU a la presidenta andaluza precipite las elecciones autonómicas

Pedro Sánchez intenta hacer las paces con González y Zapatero para frenar la embestida de Susana Díaz

Lleva cuatro meses largos en la secretaría general del PSOE y su aterrizaje sigue sometido a continuas tormentas. Pedro Sánchez se vuelca ahora en recuperar el favor de los expresidentes Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y también el de quienes le ayudaron el pasado mes de julio a llegar al cargo. Su objetivo consiste en frenar la arremetida que le llega del sur, donde Susana Díaz puede acelerar sus planes debido a la pérdida de apoyo de IU.

Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE.
Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE. EFE

El líder socialista teme que Susana Díaz convoque elecciones anticipadas en Andalucía y precipite su salto a la política nacional. Izquierda Unida ya le ha trasladado a la presidenta de la Junta que antes de Nochebuena reconsiderará el acuerdo de gobierno cerrado en esta comunidad hace dos años y medio, ante la presión insoportable que ejerce Podemos. Si la amenaza se confirma, Díaz no tardará en convocar a las urnas, y si obtiene en ellas una mayoría suficiente, no se demorará mucho en intentar su asalto al cuartel general de la calle Ferraz. Esto es, al menos, lo que cuentan varios barones regionales del PSOE que periódicamente se dejan caer por Madrid y acuden a almuerzos con grupos de periodistas: Pedro Sánchez debe tener mucho cuidado con la arremetida que le llega del sur.

Pedro Sánchez debe tener mucho cuidado con la arremetida que le llega del sur, avisan varios barones regionales

Consciente de ello, el líder socialista, cuatro meses después de acceder a la secretaría general, intenta recomponer sus relaciones con los ‘dinosaurios’ del partido que le ayudaron a llegar el pasado julio a su cargo. En este contexto interpretan algunos dirigentes socialistas los elogios que en un desayuno informativo el propio Sánchez dedicó este martes a José Luis Rodríguez Zapatero, a Felipe González y a Alfonso Guerra, entre otros integrantes de la llamada vieja guardia.

Zapatero apoyó primero a Eduardo Madina en su carrera hacia la secretaría general y, más tarde, se cambió al caballo de Pedro Sánchez, dos semanas antes del congreso extraordinario. Su relación desde entonces ha sido buena y se han reunido a menudo, pero comenzó a enfriarse cuando Sánchez “ha decidido volar en solitario”, en palabras de un alto cargo socialista. Lo hizo, por ejemplo, cuando el pasado 24 de noviembre defendió la derogación del artículo 135 de la Constitución durante un acto de UGT.

Luego ha matizado su propuesta en varias ocasiones, pero Zapatero sigue sin digerirla porque está convencido de que este polémico artículo, en el que se consagra la estabilidad presupuestaria, fue uno de los aspectos que influyeron en su derrota electoral de 2011. El expresidente dijo que respondería “con una sonrisa” a la propuesta de Sánchez, pero desde entonces anda muy escocido. Para sanar las heridas, el líder del PSOE elogió su reforma de la ley del aborto, su ley de violencia de género y su regulación del matrimonio homosexual. “Miremos hacia atrás con orgullo de lo mucho conseguido”, dijo en su reivindicación del legado de Zapatero, algo que éste echaba hace tiempo de menos.

El secretario general del PSOE empieza a reivindicar el legado de Zapatero

González también se vio en varias ocasiones con Sánchez antes de ser elegido secretario general y no le ha dado la espalda cada vez que éste le ha pedido consejo. Se ha visto a menudo con él, más incluso que con Zapatero, pero el primer expresidente socialista de la democracia también ha contemplado con disgusto como el líder socialista ha querido levantar el vuelo valiéndose de sus propias alas. La negativa de Sánchez a apoyar a Jean-Claude Juncker en Bruselas y su apuesta por prohibir las llamadas “puertas giratorias” para alguien que complementa los generosos ingresos de sus conferencias y su asesoramiento a grandes empresas con su presencia en el consejo de Gas Natural, ha sido casi una provocación. Este martes, Sánchez también tuvo palabras de agradecimiento para González, de quien elogió su definición del proyecto europeo como una construcción basada en la idea de la identidad y de la cohesión interna, “dos principios que encajan en nuestra idea de la España federal”.

Con Alfonso Guerra, Sánchez mantiene una relación cordial, aunque distante. Conoce al dedillo su opinión de que no es el candidato que en estos momentos necesita el PSOE, conclusión a la que también habría llegado, aunque tarde, la presidenta andaluza, Susana Díaz. El secretario general citó este martes a Guerra para contar que recientemente ha comido con él y ensalzar su predisposición a alcanzar grandes acuerdos de Estado con partidos que ideológicamente se encuentran en el extremo opuesto.

Malestar de Chaves y Griñán

Ha vuelto, quizás para quedarse, la tormenta dentro del PSOE, pues algunos barones regionales no ven claro el guion con el que Sánchez aspira a desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa aleteando en el vacío y sin dar cariño a los viejos rockeros del partido. Dos de ellos son los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, molestos también por la falta de apoyo que han recibido del actual líder socialista y de su equipo para hacer frente, en la brega política, a la investigación judicial de la juez Mercedes Alaya. Este martes acudieron a escuchar a Sánchez en el desayuno informativo que ofreció en Madrid los secretarios regionales de Galicia, Aragón, Castilla y León y Cataluña. Son algunos de los que comparten que para cambiar el PSOE por dentro hay que pisar callos, olvidándose de los condicionamientos que impuso la vieja guardia a Alfredo Pérez Rubalcaba.

Los 'viejos rockeros' del PSOE se sienten poco mimados por un líder que quiere volar en solitario

Cómo de débil se sentirá Pedro Sánchez, comentaban este martes algunos veteranos del partido que asistieron al desayuno, que hastatuvo que expresar su apoyo a Tomás Gómez como candidato por Madrid. Todos en el PSOE saben que van a salir asuntos muy feos de Gómez relacionados con su gestión como alcalde de Parla, pero Sánchez no quiere abrirse otro frente en una comunidad como la madrileña, donde sabe que él y su partido se la juegan en los comicios de mayo.


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