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Pedro Sánchez calma al Ibex: el PSOE trabaja a favor de un pacto con Ciudadanos

El líder socialista sabe que el miedo de una parte considerable del electorado a un pacto con Podemos puede hacerle daño en la campaña que se avecina. Despejar cualquier duda entre los grandes del Ibex e inversores está siendo su prioridad.

Pedro Sánchez, junto a Manuel de la Rocha y Juan Moscoso.
Pedro Sánchez, junto a Manuel de la Rocha y Juan Moscoso. EFE

Después de muchos vaivenes en su año justo de mandato, el líder socialista parece dispuesto a pilotar un proyecto claramente identificado con la socialdemocracia europea que encaje bien con una política económica liberal, al estilo de la que defiende, por ejemplo, Luis Garicano desde Ciudadanos o Jordi Sevilla desde el propio cuartel general del PSOE. Este es uno de los mensajes que Pedro Sánchez transmite estos días a algunos altos representantes del Ibex y a grandes inversores, ante los que se esfuerza en despejar cualquier duda sobre sus preferencias postelectorales: "Yo me inclino por Ciudadanos como socio de Gobierno", les ha dicho sin ambages a algunos banqueros de primera línea, convencido de que el mundo financiero y empresarial participa también de alguna manera del temor que alberga un sector del electorado ante la posibilidad de que los socialistas se entiendan con Podemos después de las próximas legislativas, si la aritmética parlamentaria se lo facilita como vía más directa para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa.

"Yo me inclino por Ciudadanos como socio de Gobierno", les ha dicho Pedro Sánchez a banqueros e inversores

Si bien algunas fuentes del partido de Albert Rivera filtraron hace dos meses escasos que la entrevista que mantuvo con Pedro Sánchez no había ido bien por falta de química entre ambos, en el PSOE se matiza ahora que no fue así y que los dos se cayeron simpáticos, nada que ver con la distancia que medió en el almuerzo que por esos mismos días mantuvo el líder socialista con Pablo Iglesias. En Ferraz y en el entorno más inmediato de Sánchez, no han pasado desapercibidas las críticas que con posterioridad ha ido vertiendo Rivera contra Mariano Rajoy, dejando ver que pertenece a otra época y que no comulga ni con sus ideas ni con su forma de hacer.

Ciudadanos se ha esforzado en acentuar su equidistancia política, respaldando la continuidad de Susana Díaz en Andalucía y aupando a Cristina Cifuentes en Madrid, pero en el PSOE se considera lógico que, después de las próximas elecciones generales, si sus resultados lo permiten, Albert Rivera ayude a Pedro Sánchez a llegar al Gobierno, teniendo en cuenta que por motivos generacionales y también por intereses políticos, sintoniza mucho más con su talante.

"Un pacto de Ciudadanos con el PP después de las generales acabaría siendo muy contraproducente para Rivera y para el futuro de su formación, salvo que impusiera como condición que Rajoy saliera de escena", asegura un miembro de la ejecutiva socialista, persuadido de que un acuerdo de su partido con Ciudadanos apenas encontraría efectos secundarios ni para el PSOE ni para Rivera.

Miedo a que regrese un escenario como el que dejó Zapatero

La mayoría de los interlocutores de Sánchez en el mundo financiero le han dejado ver que la opción PSOE más Ciudadanos no les inquieta en absoluto y que, incluso, la prefieren a la de un Gobierno del PP en minoría abrigado por mayorías inestables durante una legislatura tan convulsa como la que se abrirá a comienzos del año que viene. Incluso, hay banqueros que han hecho llegar a la cúpula socialista el aviso de que, en el supuesto de que el PSOE se aliara con Pablo Iglesias, se produciría una potente conmoción en los mercados, la prima de riesgo se dispararía y España volvería a un escenario parecido al que José Luis Rodríguez Zapatero precipitó durante la primera recesión y, sobre todo, a partir de 2011, cuando al borde del rescate anticipó las elecciones y dejó sin elaborar los Presupuestos estatales de 2012, a sabiendas de que debían ser muy restrictivos e incorporar severos ajustes.

Al margen de las conversaciones sobre sus planes de Gobierno con los grandes del Ibex e inversores internacionales, Pedro Sánchez ha dado instrucciones a su ejecutiva y a las diferentes federaciones socialistas para que eludan, en todo caso, hablar de pactos postelectorales, pues considera que con ello solo saldrían beneficiados Ciudadanos y Podemos y se transmitiría desde el PSOE una clara señal de fragilidad política. "Nosotros salimos a ganar", se repite de forma machacona en su equipo.

En la cúpula socialista se opina que un acuerdo con el partido de Rivera no tendría contraindicaciones

Las siete encuestas publicadas por diferentes institutos a lo largo de julio, reflejan la alta volatilidad en el electorado. En ellas, el PP se sitúa en una horquilla de entre el 26 y el 30% de los apoyos, el PSOE entre el 23 y el 27%, Ciudadanos entre el 9 y el 18% y Podemos entre el 13 y el 21%.

Los datos que manejan los socialistas anticipan que si ahora se celebraran elecciones generales, el PP obtendría entre 133 y 135 escaños, el PSOE entre 118 y 123, Ciudadanos entre 20 y 21 y la formación de Pablo Iglesias entre 33 y 37. Nada que no pueda mover una campaña electoral. Si se diera este escenario, Pedro Sánchez tendría mayores facilidades para alcanzar los 176 escaños que marcan la frontera de la mayoría absoluta pactando con Podemos, justamente lo que espanta al Ibex y a los grandes inversores, confiados en las promesas en contra del líder socialista.


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