Un sector del Gobierno cree que es más inteligentes evitar los ataques a Albert Rivera

El plan de Arriola contra Ciudadanos incendia al PP: "Tiene que ser nuestra marca blanca"

El frente electoral abierto en el PP contra Ciudadanos descansa en una jugada de Pedro Arriola con la que pocos comulgan en el Gobierno. En el partido que lo sostiene se opina que en lugar de atacar a Albert Rivera, habría que fichar a su formación como "marca blanca".

El sociólogo Pedro Arriola, durante un acto celebrado en Madrid.
El sociólogo Pedro Arriola, durante un acto celebrado en Madrid. EFE

En opinión de destacados dirigentes del PP y también de personas muy próximas a Mariano Rajoy, el presidente se está dejando engatusar demasiado por los análisis y los cálculos electorales que salen de las neuronas de Pedro Arriola, su sociólogo de cabecera. El malestar tiene su origen, en esta ocasión, en la insistencia con la que el principal asesor de Rajoy defiende la necesidad de frenar la irrupción del partido de Albert Rivera en la escena política cuando Ciudadanos es, precisamente, el único que podrá salvar al PP del naufragio después del 24 de mayo en aquellas comunidades y ayuntamientos donde no alcance la mayoría absoluta.

Un amplio sector del PP apuesta por fichar a Ciudadanos como "marca blanca" electoral

“El sentido común aconsejaría dejar a Ciudadanos fuera de nuestro punto de mira durante todo el ciclo electoral y ficharlo, en realidad, como si fuera nuestra marca blanca”, asegura un destacado miembro del PP. “Desgraciadamente, Arriola defiende lo contrario y eso nos puede llevar a perder una porción importantísima de poder territorial, del que dependen, no nos olvidemos, miles de nóminas del partido”, comenta la misma fuente.

En el barómetro del CIS del pasado febrero, Ciudadanos se sitúa como sexta fuerza política a nivel nacional, pero encuestas posteriores reflejan que en intención directa de voto está empatado con el PP, el PSOE y Podemos, mientras que en circunscripciones claves como las de Madrid compite, incluso, con los socialistas por la tercera posición. Tanto en el PP como en el Partido Socialista se coincide en que Albert Rivera y su gente no podrán “ponerse finos” después del 24 de mayo y esquivar los pactos postelectorales allí donde la gobernabilidad dependa exclusivamente de su apoyo, ya que esta táctica tendría para Ciudadanos un alto coste electoral.

El malestar con Pedro Arriola procede también de las filas socialistas. Su secretario general, Pedro Sánchez, ha transmitido en persona a Mariano Rajoy que incurre en un grave error si piensa que ayudando a colocar a Podemos como segunda fuerza política en el futuro Parlamento nacional le hace un favor al PP y a España. La misma idea se la han trasladado también numerosos dirigentes del PSOE a ministros y altos cargos de la administración, convencidos de que contribuir desde el Gobierno a dejar a este partido en una situación próxima al desahucio político acabaría teniendo graves consecuencias para todos.

Arriola defiende la polarización del voto entre el PP y Podemos

A juicio de algunos dirigentes del PP, la búsqueda de la polarización del voto con Podemos en exclusiva, quitando del foco de atención pública al PSOE, es lo que está conduciendo a Pedro Sánchez a radicalizar su discurso y a sus asesores a pergeñar un programa económico que muy poco tiene que envidiar al que defiende la formación de Pablo Iglesias. Estas fuentes consideran, además, que poner toda la carne en el asador para sacar al PSOE del tablero “es una pérdida de tiempo” ya que muy posiblemente será una situación que venga dada por sí sola si los socialistas no recuperan en mayo ninguna comunidad ni ayuntamiento que les sirva para disfrazar su previsible descalabro en la mayor parte de la geografía nacional. 


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