Andalucía aboca al líder socialista a virar a la izquierda, el espacio donde el actual secretario general se mueve más incómodo

Fracasa el simulacro de Suresnes: la conferencia del PSOE se convierte en un hervidero de intrigas contra Rubalcaba

El esfuerzo de los organizadores de la conferencia del PSOE para convertirla en una tormenta de ideas, en lo que el vasco Patxi López bautizó ayer como una especie de “suresnes 2”, se vació en los pasillos del Palacio Municipal de Congresos de Madrid, donde la mayoría de los delegados admite la incapacidad de Alfredo Pérez Rubalcaba para conducir el nuevo proyecto ideológico que anhelan todas las federaciones socialistas para recuperar los cuatro millones de votos perdidos en las últimas legislativas.

El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, junto a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz (c), y la vicesecretaria general, Elena Valenciano,
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, junto a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz (c), y la vicesecretaria general, Elena Valenciano, EFE

Falta credibilidad. Son las dos palabras que más se escucharon ayer en boca de muchos de los delegados que participan en la conferencia y se han volcado en darle una apariencia de reunión familiar bien avenida. Se celebraron foros sobre economía, ayuntamientos, medio ambiente, laicidad, Unión Europea y Estado del bienestar, pero la mayoría de las miradas estaban puestas en la comisión sobre el modelo de partido, pues en ella anida el formato de las elecciones primarias en las que se decidirá el futuro cartel electoral. Eliminada la pretensión de la federación madrileña de celebrarlas en el primer semestre del año que viene, la principal novedad va a consistir en reducir hasta los 10.000, frente a los 20.000 actuales, los avales necesarios para poder participar en esta carrera.

Para concurrir a las elecciones primarias harán falta 10.000 avales, la mitad de los que se necesitan ahora

El vasco Patxi López comparó exageradamente esta conferencia con el congreso de Suresnes, el que alumbró en 1974 el grupo sevillano tan bien retratado en la foto del ‘clan de la tortilla’ que luego dirigió el PSOE durante más de un cuarto de siglo. Del clan se vio ayer por el Palacio Municipal de Congresos a Felipe González, volando alto al abordar los problemas de la globalización, y a Manuel Chaves. De él formó parte también Alfonso Guerra, cuya fundación brindó hace una semana a Alfredo Pérez Rubalcaba, las vueltas que da la política, una encuesta en la que el PSOE aventaja al PP en seis puntos. Nadie se la ha creído, tampoco la del CIS que refleja lo contrario, pero lo que sí comparten muchos de los participantes en esta conferencia es que el intento de la actual ejecutiva de aparentar que el problema del Partido Socialista descansa solo en la falta de proyecto se ha visto ampliamente desbordado por la realidad.

La realidad desborda el intento de la dirección del PSOE de aparentar que el problema solo descansa en la falta de proyecto político

El nuevo programa con el que el PSOE aspira a recuperar los cuatro millones de votos perdidos en las legislativas de 2011 ocupa casi 400 folios y para darle algo de publicidad, sus autores han tenido que aparentar que encierra grandes novedades, llegando a improvisar, incluso, un capítulo tan importante como el de la reforma fiscal. Un socialista muy familiarizado con Felipe González resumía ayer así su percepción del momento que atraviesa su partido: “Aunque Alfredo [Pérez Rubalcaba] prometiera a todos los españoles viajar a la luna, solo le oirían, pero no le escucharían, le falta credibilidad”.

La paradoja es que algunos de los causantes de esta pérdida de credibilidad, con un referente que el propio PSOE fecha en las decisiones que tomó José Luis Rodríguez Zapatero a partir de mayo de 2010, se presentaron ayer como motores de la renovación ideológica. Muchos de los que formaron parte del anterior Gobierno socialista estaban sentados en la conferencia como si no tuvieran pasado. Al expresidente Zapatero, en la nómina del Consejo de Estado, solo se le reservó un espacio para hablar de igualdad.

"Aunque Rubalcaba prometiera a todos los españoles viajar a la luna, solo le oirían, pero no le escucharían. Le falta credibilidad", afirma un dirigente familiariado con Felipe González

Fuera de las intervenciones que suscitaron mayor interés, las de Susana Díaz por la mañana y la de Felipe González por la tarde, los pasillos de la conferencia se convirtieron en un hervidero de intrigas contra Rubalcaba, con especulaciones sobre sus planes y tiempos de retirada del primer plano de la política. González se adueñó de la conferencia, llamó a una rebelón contra el “austericidio”, ironizó sobre el fin de la recesión, reclamó a los bancos españoles que devuelvan los 41.000 millones de euros que han recibido y agitó las dudas sobre la capacidad de España para pagar su deuda y para mantener el sistema de pensiones. Pero en el Palacio Municipal de Congresos buena parte de los delegados no hablaban de estas incertidumbres, sino de que consideran a Rubalcaba amortizado, a pesar de que la mayoría de los aspirantes a sucederle - Carmen Chacón, Patxi López, Eduardo Madina…- se refugiaron en la discreción.

El expresidente del Gobierno reclama a los bancos españoles la devolución de 41.000 millones y siembra dudas sobre la capacidad de España para pagar su deuda

En medio de estos enredos, hubo dos voces muy clarividentes, la del alcalde de Toledo Emiliano García-Page – “Ha empezado la cuenta atrás para renovar el liderazgo del PSOE” – y la del presidente del PSOE y hasta hace poco máximo responsable de la Junta andaluza, José Antonio Griñán. “¿Vais a plantear ya el relevo en el cartel electoral?”, le preguntó un delegado de su confianza. “De momento, queremos estabilidad, Susana [Díaz] acaba de empezar a gobernar”. Esta estrategia es la que marcará, a partir de ahora, el debate sucesorio hasta que el Comité Federal fije a final de año la fecha de las primarias. Mientras tanto, informan fuentes socialistas, lo que sí ha hecho la federación andaluza, el discurso de ayer por la mañana lo demuestra, es abocar a Rubalcaba a virar hacia la izquierda, el espacio donde el secretario general se siente más incómodo, pero en el que tendrá que moverse obligatoriamente hasta que ceda su sillón. “Le hemos dado en esta conferencia un mandato claro para que tome las banderas de la calle y deje de jugar a la responsabilidad institucional”, explica un delegado andaluz.

En la ejecutiva socialista se sale de la conferencia con la impresión de que Susana Díaz prepara un adelanto electoral en Andalucía

Estos son sus deberes, hasta que la futura dirección esté en condiciones demeter el bisturí en el conflicto catalán dejando atrás las ambigüedades con las que Rubalcaba ha gestionado su relación con el PSC desde que en Cataluña se desató la pulsión soberanista. Miembros de la ejecutiva socialista manejan la impresión de que el discurso sobre la unidad de España que quiere monopolizar Andalucía frente al reto catalán solo se comprende si la mente de Susana Díaz opera con un anticipo electoral en esta comunidad.


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