Pedro Sánchez se enfrentará a la encrucijada más difícil: pactar con el PP o virar a la izquierda

¿Pacto de Estado con el PP o acuerdo de Gobierno con Podemos? En ambos casos pierde el PSOE

Hace cuatro meses escasos que se aupó a la secretaría general del PSOE y Pedro Sánchez todavía no ha definido bien su espacio electoral. Quienes le rodean confiesan que le tocará tomar el año que viene una decisión trascendental para España: pactar con el PP y debilitar a su partido por dentro o, por el contrario, virar hacia una izquierda de contorno todavía impreciso.

El PSOE ha empezado ya a atisbar con preocupación los posibles escenarios que se le abren de cara a las elecciones generales de 2015 y la política de alianzas que le conviene. Y el problema es que todas las alternativas pueden contribuir a debilitar al partido “hasta extremos que hace un año eran inimaginables”, admite uno de sus dirigentes. Hace unos días, el exvicepresidente Alfonso Guerra, resumía así la situación: una colaboración, de Gobierno o no, con el PP fortalecería a España, pero debilitaría al PSOE. Y un pacto con las formaciones de izquierdas podría tener también grandes inconvenientes para nuestra formación”.

El reciente barómetro del CIS de octubre colocaba al PP como el partido más votado, con una diferencia de casi cuatro puntos sobre el PSOE, y a Podemos como tercera fuerza política, a poco menos de dos puntos de los socialistas. Esta ‘cocina’ se hizo sin un ingrediente fundamental, el recuerdo de voto, ya que la organización de Pablo Iglesias no concurrió a las pasadas elecciones generales. La Fundación Sistema que preside AlfonsoGuerra ha elaborado recientemente una encuesta en la que prescinde de esta ‘cocina’ y otorga al PSOE el primer lugar, con el 31% de los votos, a Podemos el segundo, con el 24% y al PP el tercero, con el 21%. El propio Guerra admite que este resultado es poco fiable, pues refleja solo la intención directa de voto, una referencia demoscópica que siempre es necesario aderezar con el voto más simpatía y el recuerdo de voto.

Todas las alternativas que podría elegir el PSOE en la próxima legislatura le darían problemas, se admite en su ejecutiva

Algunos miembros de la actual dirección consideran evidente que, al no haber tradición en España de gobiernos de coalición entre los dos grandes partidos, sería muy arriesgado tejer una alianza con el PP, ya que dejaría a Podemos y a IU casi todo el espacio por la izquierda. “Conseguiríamos que Podemos nos fagocite, aunque es posible que ganáramos algo por el espacio de centro”, reflexiona una dirigente socialista. La alternativa contraria sería alcanzar acuerdos de gobierno con la organización de Pablo Iglesias y con lo que dentro de un año quede de Izquierda Unida, a sabiendas de que es una opción que rechaza buena parte de la vieja guardia del partido, a pesar dela experiencia cosechada con IU en comunidades como la andaluza.

Sondeos exagerados a favor de Podemos

Los más optimistas confían en que el PSOE saque a Podemos mucha mayor ventaja de la que pronostican algunos sondeos, posición que le consolidaría como primer partido de la izquierda y le facilitaría negociar desde posiciones de ventaja. Todos los expertos en demoscopia, tanto del PP como del principal partido de la oposición, coinciden en que algunas encuestas están exagerando el respaldo electoral a Podemos, pues a medida que se acerquen las elecciones y Pablo Iglesias tenga que retratarse con mayor precisión, disminuirá su popularidad.

“Al igual que los independentistas en Cataluña han hecho suyo mucho apoyo sobrevenido como consecuencia de la crisis económica, Podemos ha rentabilizado al máximo una indignación social que puede haber llegado a su techo”, se reflexiona en la ejecutiva socialista.

El recuerdo de la colaboración del PSOE con el nacionalismo vasco

Uno de los máximos defensores de la colaboración entre el PP y el PSOE en la próxima legislatura es Alfredo Pérez Rubalcaba, promotor de mucho de los contactos de segundo nivel que en los últimos dos años ha habido entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. José Luis Rodríguez Zapatero también comparte muchas de sus opiniones, al igual que el expresidente Felipe González. Todos ellos recuerdan en privado, por ejemplo, la colaboración que los socialistas tuvieron con el Gobierno de José Antonio Ardanza, fórmula que favoreció al País Vasco, pero no tanto al PSE. Es verdad que luego llegó el tripartito catalán, ensayo que implicó un castigo mucho más serio todavía para los socialistas catalanes, ahora condenados a transitar en tierras de nadie.

Durante la UCD, con 165 diputados, se pudo hacer la Constitución mientras que ahora, con un Gobierno de mayoría absoluta, se ve imposible reformarla

En las filas socialistas se cuenta con que el primer examen, antes de que lleguen las elecciones generales, será en mayo, pues habrá importantes comunidades autónomas y ayuntamientos donde la gobernabilidad dependerá de la política de alianzas que decidan los dos grandes partidos. Podemos jugará más fuerte en los gobiernos regionales, pues ha decidido no presentarse con esta marca a las municipales y su principal escaparate estará, como el del PP y el del PSOE, en Madrid, donde las encuestas siguen reflejando altas probabilidades de que ningún partido obtenga la mayoría absoluta.

En el PSOE se acentúan algunas paradojas de interés que reflejan lo mucho que ha cambiado la situación política en España desde la Transición. Con un partido como la UCD, con 165 diputados, fue posible construir la Constitución de 1978. 36 años después, con el PP gobernando con una holgada mayoría absoluta gracias a sus 186 escaños, se antoja casi imposible cambiar la Constitución. Tal y como se anticipa el futuro Parlamento, cualquier cambio de esta envergadura, reflexionan en el PSOE, se aventura como de ciencia ficción.


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