Los parlamentarios andaluces obedecen a Susana Díaz y la coordinación con el partido falla a menudo

La última pesadilla de Pedro Sánchez: un grupo parlamentario hostil fuera de control

Hay diputados socialistas que ni siquiera han aplaudido a Pedro Sánchez una sola vez sus intervenciones en el Congreso. La frialdad en el Grupo parlamentario hacia el secretario general y el malestar por los últimos nombramientos es creciente. Su reto es mantenerle unido hasta las elecciones generales, reconocen en el PSOE.

Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno
Pedro Sánchez, durante una sesión de control al Gobierno EFE

Los diputados que apoyaron en las primarias de julio a Eduardo Madina se sienten marginados. El propio Madina ocupa un sillón testimonial en la Comisión de Educación y Soraya Rodríguez, que compartió con él la antigua dirección del Grupo parlamentario en la etapa de Rubalcaba, se sienta en la de Justicia. Ninguno de los dos ha vuelto a intervenir en la tribuna del hemiciclo desde que Pedro Sánchez tomó las riendas del PSOE y comparten el mismo retiro con ellos buena parte de quienes apostaron hace ocho meses a caballo perdedor.

Los diputados que apoyaron a Eduardo Madina están orillados y fuera de juego en diferentes comisiones

Pero el malestar en el Grupo Socialista no se detiene solo en el arrinconamiento sufrido por los diputados que tuvieron cierto protagonismo con Rubalcaba. Hay también un serio descontento por las formas en que conduce la tarea parlamentaria Antonio Hernando, sin una coordinación efectiva con la cúpula del partido y con sus diferentes áreas. Hay resbalones recientes de Hernando de los que se ha tomado buena nota en las filas socialistas. Quizás el más sonado fue cuando se vio desautorizado por Pedro Sánchez al defender que los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, imputados en el caso de los ERE, solo tenían que dejar sus escaños si se les abría juicio oral. Las matizaciones fueron inmediatas: lo harán cuando se les impute por un delito concreto. Hernando también fue pillado en blanco cuando la víspera dela destitución de Tomás Gómez en Madrid señaló con firmeza que la dirección del partido no trabajaba en su descabezamiento. Tampoco pasó desapercibido a su Grupo la arrogancia con la que Hernando descartó nuevos pactos de Estado con el PP casi a la misma hora en la que Pedro Sánchez invitaba públicamente a Mariano Rajoy a acordar con el PSOE un gran acuerdo sobre la reforma educativa. El incidente ocurrió el mismo día en el que el presidente y el líder socialista bendijeron el pacto para combatir el terrorismo yihadista.

Malestar por el reparto de responsabilidades

¿Descoordinación? ¿División de pareceres? “Lo que pasa, en realidad, es que Pedro [Sánchez] no controla al Grupo Parlamentario. Y cuando esto le sucede a un partido de gobierno, como somos nosotros, las cosas pintan mal”, comenta un destacado dirigente socialista que hace piña con el secretario general. Parte de la culpa de ello la tiene, según esta fuente, el reparto de portavocías parlamentarias que el propio Sánchez decidió el pasado octubre, pues priorizó en muchos casos la lealtad hacia él antes que la preparación para esta responsabilidad de algunos de los elegidos. Aunque seis secretarios de área de la Ejecutiva ejercen en la actualidad como portavoces, el resto obra por su cuenta “y va a su bola”, sin informar a la ejecutiva federal de los contactos que mantienen con los lobbies que pululan por el Congreso.

Otra razón que explica el desbarajuste en el Grupo Parlamentario y las dificultades que Pedro Sánchez encuentra para su control es, en opinión de algunos diputados, los movimientos que hay en su interior para tomar posiciones en las primarias previstas para el mes de julio. Los parlamentarios andaluces tienen como jefe de filas al sevillano Antonio Pradas, responsable de política federal del partido, con asiento en la Comisión Constitucional. Los feos que le han hecho en más de una ocasión a Sánchez, ausentándose de reuniones importantes, se achacan a las órdenes que reciben de la presidenta andaluza, Susana Díaz, quien dispone de potentes antenas tanto en la dirección federal de su partido como en el Congreso.

Antonio Hernando ha sido desautorizado como portavoz en varias ocasiones

Después de un tiempo de tregua, en las reuniones a puerta cerrada que celebra el Grupo los martes ya se han hecho frecuentes las discrepancias y la contestación de los diputados más díscolos. El propio Madina rompió su silencio e hizo patente su contestación hace mes y medio cuando Sánchez tragó con la prisión permanente para delitos de terrorismo. Madina ya no oculta sus diferencias con el secretario general en las conversaciones que mantiene por los pasillos de la Cámara Baja con numerosos diputados. Otro referente de la contestación interna es el líder de los socialistas valencianos Ximo Puig, dato a tener en cuenta pues fue uno de los que con mayor entusiasmo apoyaron a Sánchez en su carrera hacia el liderazgo del partido. Ahora se sienta en la vicepresidencia de la Comisión Constitucional junto a Pradas.

“Pedro tiene muchos desafíos por delante, pero uno de los principales y de los que pasa más desapercibido es, precisamente, el de mantener unido al Grupo Parlamentario hasta las próximas elecciones generales”, confiesa uno de sus fieles. La gran prueba llegará el 25 de mayo, cuando empiecen a digerirse los resultados de las municipales y autonómicas a partir de la foto que surja, sobre todo, en Madrid.


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