La tensión sucesoria en el PSOE reabre la guerra en Andalucía

Rubalcaba pide ayuda a Chaves para doblar la rodilla a Griñán: "El presidente no puede cuestionar al secretario general"

Manuel Chaves todavía conserva el control sobre el 30% de la poderosa federación andaluza y a sus servicios ha recurrido Alfredo Pérez Rubalcaba para intentar frenar el ímpetu con el que José Antonio Griñán se ha tomado la tarea de dar un golpe de timón en Ferraz.

“El presidente del partido no puede cuestionar al secretario general, eso nunca ha sucedido en la cultura del PSOE”. Esto es lo que dice en privado el ex presidente andaluz Manuel Chaves, enfrentado a José Antonio Griñán desde que éste quiso volar por su cuenta en la vigorosa federación andaluza. Este criterio también lo comparte Gaspar Zarrías, actual secretario de Política Municipal en la ejecutiva federal y antiguo hombre fuerte de Chaves en Andalucía. Ambos creen que Griñán ha tomado partido en contra de Rubalcaba y que eso es algo muy feo que rompe la tradición de neutralidad que con tanto tiento y talante conciliador aplicó durante muchos años, los del exilio y los de la transición, el desaparecido Ramón Rubial.

"Griñán ha roto la cultura del PSOE, no se puede romper la neutralidad desde la presidencia del partido", se queja Manuel Chaves

En la federación andaluza se recuerda que Griñán ya apostó por Carmen Chacón, de nuevo en fase de autopromoción, en el 38º Congreso de Sevilla, donde el pasado febrero perdió frente a Rubalcaba por solo 22 votos de diferencia. Con posterioridad, Griñán se metió en el congelador y, pese a que con su candidatura los socialistas retrocedieron nueve escaños en Andalucía, consiguió retener en marzo la Junta gracias al concurso de Izquierda Unida. Con este consuelo se convirtió en el principal referente del PSOE dentro de las baronías territoriales, ejerciendo la presidencia del partido desde una mesa camilla calentada por afines a Rubalcaba. El núcleo duro de la ejecutivaElena Valenciano, Oscar López, Inmaculada Rodríguez Piñero, Antonio Hernando, Trinidad Jiménez, Juan Moscoso, el propio Zarrías…– mantiene total sintonía con el secretario general, consciente de que con la llegada a Ferraz de otro liderazgo, se procedería, congreso extraordinario por medio, a su voladura controlada.

En la federación andaluza que controla mayoritariamente Griñán se ha abierto un compás de espera hasta las elecciones catalanas del 25 de noviembre para ver en qué estado de derribo queda el PSC y si Carmen Chacón sobrevive o no al previsible naufragio. Las encuestas reflejan el riesgo de que la lista de Pere Navarro pierda 10 escaños, un terremoto que tendrá también su réplica en el Grupo Parlamentario. “Si Rubalcaba ha reconocido públicamente que la marca PSOE no existe en Cataluña y utiliza la del PSC, lo lógico es que desde el PSC se pida más pronto que tarde grupo y portavoz propio en Madrid”, apunta un veterano dirigente anticipándose a lo que veremos en el Congreso de los Diputados después del 25-N.

Al lado de Griñán en Andalucía trabaja Máximo Díaz-Cano, natural de Ciudadl Real, quien hizo de portavoz de la candidatura de Chacón en el Congreso socialista de Sevilla

De momento, Rubalcaba cree que el único que dispone de armas disuasorias para frenar el empeño de Griñán en dar un golpe de timón en la quinta planta de Ferraz es Chaves, si es que antes el recorrido judicial por los falsos EREs no le da un disgusto y arruina sus ambiciones.

En el equipo de Griñán se advierte que sus movimientos no tienen como objetivo auparse al cartel electoral de 2016, sino garantizarse que a éste no se volverá a subir Rubalcaba y, sobre todo, evitar que sea quien tutele su sucesión. ¿Sigue Griñán apoyando a Chacón? Pues en la respuesta a esta pregunta del millón hay un detalle bastante desconocido en Madrid al que se concede cierta importancia en Andalucía. Al lado del presidente andaluz, en calidad de secretario general de Presidencia, trabaja Máximo Díaz-Cano, natural de Ciudad Real, ex delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, quien ejerció de coordinador y portavoz de la candidatura de la ex ministra de Defensa cuando se enfrentó a Rubalcaba en el aquelarre de Sevilla. Díaz-Cano no se esperaba el nombramiento e incluso se había reincorporado como funcionario a un instituto público de su tierra, en la creencia de que Chacón había perdido definitivamente su carrera por liderar el PSOE. Nueve meses después de este fichaje, pocos dudan en Andalucía de que Griñán sigue moviendo sus hilos a favor de Chacón, con la inestimable ayuda que le presta Díaz-Cano para enlazar con otras federaciones dispuestas a dar de nuevo la espalda a Rubalcaba.


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