Los socialistas y Ciudadanos se disputarían ahora la tercera posición en la comunidad

El 'efecto Gabilondo' se desmorona y el PSOE teme quedarse como cuarta fuerza en Madrid

A poco más de dos meses de las elecciones municipales y autonómicas, el PSOE teme verse orillado en Madrid como cuarta fuerza política al no haber tenido el efecto esperado, hasta ahora, con el fichaje como candidato del exministro Ángel Gabilondo.

Pedro Sánchez, rodeado de Ángel Gabilondo y Antonio Miguel Carmona, en un mitin del PSOE.
Pedro Sánchez, rodeado de Ángel Gabilondo y Antonio Miguel Carmona, en un mitin del PSOE. Europa Press

 Las esperanzas que ha despertado en la mayoría del PSOE la designación del exministro Ángel Gabilondo como candidato a la Comunidad de Madrid se desvanecen por momentos. Todavía no hay encuestas trabadas que midan su tirón frente al de Cristina Cifuentes, recién elegida por el PP para dar esta batalla, pero sí circula una que maneja la ejecutiva socialista realizada a mediados de la semana pasada, en la que el PSOE se sitúa en el mismo nivel de voto que Ciudadanos, sin alcanzar el 18%, colocándose, por tanto, como tercera o cuarta fuerza en la comunidad madrileña. El sondeo bueno, el que medirá a Gabilondo con la actual delegada del Gobierno en Madrid, no se tendrá disponible en la sede federal del partido hasta dentro de semana y media.

Si los socialista quedaran como tercera o cuarta fuerza, su margen para el pacto sería nulo

Cuando el pasado 21 de febrero se formalizó la candidatura de Ángel Gabilondo, la mayoría del PSOE reaccionó esperanzada a la primera encuesta realizada por Metroscopia de urgencia para El País, en la que solo se llegó a medir la intención directa de voto, no la estimación. Este sondeo colocaba al PP como primera fuerza política con el 28% de los votos, a Podemos como segundo partido con el 24,6%, al PSOE en tercera posición con el 17% y a Ciudadanos en cuarta con el 15,8%. Desde entonces, Ciudadanos ha crecido hasta rozar el 18%, tendencia que, de consolidarse en el tiempo, colocaría a los socialistas en serios apuros. Este era un riesgo del que llevaban advirtiendo destacados dirigentes de este partido desde hacía meses.

Nuestro principal contrincante es Podemos, pero también es nuestra única tabla de salvación si aspiramos a gobernar en Madrid, de ahí que tengamos un problema serio porque no nos conviene atacarle durante la campaña. Estamos entre la espada y la pared”, apuntan fuentes socialistas. Este sería un escenario posible siempre que el PSOE se situara en primera o segunda posición. “Si quedáramos como tercera o cuarta fuerza, todo lo tendríamos perdido porque el margen para pactar sería cero”, añaden las fuentes, conscientes de lo que ello significaría para Pedro Sánchez y para todo el partido.

Los cálculos demoscópicos provocan una seria congoja en la dirección del PSOE, pues la liquidación política de Tomás Gómez la pilotó Pedro Sánchez, con la inestimable ayuda de Alfredo Pérez Rubalcaba, precisamente para garantizar, como mínimo, mantenerse como segunda fuerza política en Madrid.

Dudas serias sobre el tirón de Gabilondo

Hay un problema añadido que no se oculta en las filas socialistas y es el contorno tan singular de Ángel Gabilondo. “No estamos tan seguros todavía a estas alturas de que el perfil exclusivo de candidato honesto, despegado de la ambición política, que llega por encargo a estas responsabilidades, funcione electoralmente. Tendría que comerse el mundo, pero hay que tener en cuenta su edad… Quienes pueden ya le han trasladado que tiene que transmitir ilusión y tener empatía con la gente, dando por hecho que la denuncia de la corrupción puede ayudarle porque las cosas han cambiado mucho y ésta ya no es la España del rock and roll en la que personajes como Francisco Camps en Valencia obtenían la mayoría absoluta, hiciera lo que hiciera”, comenta un diputado nacional buen conocedor de lo que se cuece en Madrid.

El PSOE medirá sus ataques a Podemos en Madrid, ya que puede ser su única tabla de salvación

Hay miembros de la dirección nacional que no lo dan todavía todo por perdido, ya que Cristina Cifuentes lo tendrá también muy difícil para conseguir la mayoría absoluta en la comunidad y tampoco lo tendrá fácil para sumarla con el apoyo de Podemos y de UPyD. En las elecciones autonómicas de 2011, el PP obtuvo el 48% de los votos, con Esperanza Aguirre como cabeza de cartel, el PSOE el 24% con Tomás Gómez como candidato, IU el 10% y el partido de Rosa Díez, el 6%. La irrupción de Podemos y Ciudadanos ha cambiado el mapa de forma radical, tanto que la última encuesta que manejaban los socialistas madrileños hace mes y medio, cuando todavía les mandaba Tomás Gómez, no llegaban siquiera al 14% de los apoyos. “Era ir a una catástrofe segura”, recuerdan, incluso, los que en el PSM le tenían cariño.


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