Algunos aspirantes temen que la presidenta andaluza acabe apoyando a Rubalcaba para luego sucederle al frente del partido

Susana Díaz siembra nerviosismo en el PSOE: no le gusta ninguno de los candidatos en circulación

Ni Eduardo Madina, ni Patxi López, ni Emiliano García-Page, ni siquiera Carmen Chacón, amadrinada por ella hace dos años en el congreso socialista de Sevilla. A la presidenta de la Junta andaluza, Susana Díaz, no le gusta ninguno de los aspirantes a la sucesión de Alfredo Pérez Rubalcaba en el cartel electoral.

Todos la han ido a rendir tributo a su tierra, pero ella todavía no ha señalado con el dedo a ninguno. Sus preferencias no entonan con los candidatos dispuestos a competir por el cartel electoral, aseguran fuentes del PSOE andaluz, y ello está sembrando el nerviosismo entre los equipos que cubren las espaldas al joven diputado vasco Eduardo Madina, a su compañero de fatigas Patxi López, al toledano Emiliano García-Page o a la exministra de Defensa Carmen Chacón, a la que Susana Díaz sí avaló, aunque finalmente no sirviera para nada, en el congreso federal celebrado en Sevilla hace dos años, el que facilitó a Alfredo Pérez Rubalcaba la llave de la secretaría general por una diferencia de solo 22 votos.

Por el despacho sevillano de Susana Díaz han pasado todos los candidatos en liza, pero ella no se ha decantado por ninguno

La indiferencia que en privado muestra Susana Díaz hacia los aspirantes a la sucesión de Rubalcaba está provocando también desorientación en el conjunto del PSOE, donde cada vez se afianza más la creencia de que la participación de los simpatizantes en las primarias previstas para noviembre tendrá mucha menos importancia en el resultado final de lo que los autores de la aventura pretenden jalear. Si esto fuera así, la elección del cartel electoral vendría marcada por los mismos apaños orgánicos que han caracterizado siempre las selección de candidatos en el PSOE, como también sucedió en el 2000 conJosé Luis Rodríguez Zapatero cuando salió elegido secretario general contando con la infraestructura que le facilitaron en la sombra la noche de autos, militantes hasta entonces desconocidos como José Luis Balbás o Eduardo Tamayo, más tarde aupados a la fama por la operación que abortó el acceso de Rafael Simancas a la presidencia de la comunidad de Madrid.

Si el papel de los simpatizantes quedara diezmado en las primarias, la elección del candidato vendría marcada por los mismos apaños que auparon a Zapatero

La presidenta andaluza ha recibido en Sevilla a todos los aspirantes al pase de modelos, los ha tratado con suma educación y simpatía, pero no se ha decantado por ninguno. Hasta hace poco, muchos en el PSOE interpretaban esta indiferencia bajo la sospecha de que la ‘lideresa’ andaluza acabaría por introducir en escena un candidato propio. Sin embargo, según discurre el tiempo y una vez fijado por el comité federal el calendario de las primarias, la creencia más extendida apunta a que Díaz acabará por apoyar a Rubalcaba en el caso de que las elecciones europeas deparen una sorpresa grata a los socialistas y animen a éste a saltar de nuevo al cartel electoral. También corren versiones más benévolas: la federación andaluza no dirá esta boca es mía hasta el verano, cuando el proceso de primarias esté muy avanzado, porque lo último que quiere Susana Díaz es equivocarse en su apuesta.

El fracaso de Madina o Chacón en las elecciones no permitiría a Díaz tomar el timón del partido, pero el de Rubalcaba se lo facilitaría

Quienes opinan que detrás de este desdén hacia los candidatos en liza Susana Díaz podría estar escondiendo su respaldo a la continuidad de Rubalcaba, no descartan que su objetivo último sea liderar su partido a nivel nacional en caso de que el desenlace de las próximas elecciones generales acabe llevando de nuevo al PP al Gobierno. Sería algo que no podría conseguir si hicieran carrera candidatos más jóvenes como Madina o Chacón, a los que un revés en las legislativas del año que viene les daría siempre una segunda oportunidad, algo descartado en el caso de Rubalcaba después de haber perdido ya las elecciones frente a Mariano Rajoy en 2011. Para acabar este puzzle, a Susana Díaz solo le faltaría encajar una pieza: anticipar los comicios andaluces y ganarlos para demostrar que está legitimada por las urnas.


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