Ninguno de los candidatos que luchan por la secretaría general ha detallado como resolver el desafío soberanista

El vacío de poder en el PSOE evapora la reforma constitucional defendida por Rubalcaba

La claridad con la que Alfredo Pérez Rubalcaba defiende desde hace un año la reforma de la Constitución como receta ineludible para resolver el desafío soberanista en Cataluña, contrasta con la confusión que reina entre los principales candidatos a sucederle. El vacío de poder en el PSOE entorpece cualquier acuerdo con el Gobierno ante la falta de interlocutores en Ferraz.

¿Hay alguien ahí dentro?, puede preguntar cualquier día de estos Jorge Moragas, una de las principales antenas de Mariano Rajoy para Cataluña, en comunicación telefónica con Ferraz, la sede nacional del PSOE. Probablemente, no reciba respuesta: Alfredo Pérez Rubalcaba, el principal interlocutor de su partido con el presidente del Gobierno para asuntos tan espinosos, está de retirada, viendo como los que aspiran a sucederle no solo no amparan su receta mágica para resolver el conflicto, una ambiciosa reforma constitucional, sino que multiplican la confusión cada vez que hablan.

La apuesta de Madina por una consulta legal en Cataluña le ha granjeado muchas enemistades en el Partido Socialista

Eduardo Madina, el protegido de Rubalcaba que lucha, al mismo tiempo, por aparentar su independencia de criterio, ha dicho que apoyaría una consulta soberanista en Cataluña, siempre que fuera legal. Sus declaraciones cayeron la semana pasada como una bomba en la dirección saliente del PSOE, de la que él mismo ha formado parte como vocal, pues diluyen como un azucarillo el acuerdo largamente trabado en los últimos doce meses por Rubalcaba con el también saliente Pere Navarro y la tullida ejecutiva del PSC para convertir la reforma de la Constitución en la receta ineludible con la que resolver el problema. La salida de tono de Madina ha sido duramente criticada en el socialismo andaluz, sobre todo, posiblemente determinante en la votación que el próximo 13 de julio decidirá quien tomará el timón del PSOE para los próximos años.

Detrás del apoyo de los socialistas catalanes

En el equipo de Pedro Sánchez, el diputado madrileño que compite también por la secretaría general, se opina que el abrazo de Madina al ‘derecho a decidir’ no obedece a una reflexión clara y decidida sobre el choque entre Cataluña y el Estado sino, lisa y llanamente, al intento del diputado vasco de granjearse el respaldo de los socialistas catalanes en su excursión hacia el control del partido, a la vista de la ventaja que su principal rival lleva en otras federaciones de peso.

Pero, al margen de la agarrada interna en el Partido Socialista, lo que más preocupa a importantes miembros de la dirección saliente es que la actual lucha por el poder, un poder cada vez más escaso a repartir, difumine la apuesta clara de la mayoría del PSOE a favor de una reforma constitucional que encaje el programa federal pactado en Granada en julio del año pasado, el mismo que sirvió a duras penas para evitar el divorcio con el socialismo catalán.

Apuesta en abstracto por la unidad de España

En realidad, ninguno de los candidatos que compite por la secretaría general ha detallado como resolvería el problema soberanista si estuviera en sus manos, pues se han limitado al brochazo gordo. En el caso de Madina, abrazando el ‘derecho a decidir’ desde un marco legal y, en el caso de Sánchez, mediante una apuesta en abstracto por la unidad de España y por el documento acordado en Granada hace un año. En su texto, los 17 barones del partido defendieron el giro federalista, sin detallar tampoco demasiado en qué consistiría, teniendo en cuenta que España es ya uno de los Estados más descentralizados del mundo. Fue una especie de parche para salir del paso y salvar el enfrentamiento del PSOE con su fallida filial en Cataluña, se admite en la ejecutiva saliente. El tiempo ha demostrado que no sirvió para nada ya que su columna vertebral, la reforma constitucional, ha vuelto a mezclarse con el ‘derecho a decidir’, precisamente por alguien como Madina, que puede tener mayores posibilidades para instalarse, a partir del mes que viene, en la sala de máquinas del primer partido de la oposición. Si a todo ello se le suma que el PSC se ha convertido ya en una especie de “juguete roto”, el problema se agrava, admiten en la dirección saliente.

Rubalcaba pactó con Durán reforzar su apuesta por una reforma constitucional, pero el 25-M se lo impidió

Al final, todos los mimbres que Rubalcaba había entrelazado con Josep Antoni Durán i Lleida para publicitar su reforma constitucional como solución al problema catalán antes de agosto, han quedado sueltos como consecuencia del fracaso electoral en las europeas de mayo. ¿Hay alguien ahí dentro?, podrá seguir preguntando el Gobierno cuando llame a Ferraz.


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