Moncloa da por descontado un fuerte batacazo electoral en las autonómicas

Cospedal, Herrera y Sanz, únicos supervivientes del naufragio electoral que se anuncia para el PP

Las elecciones municipales y autonómicas anuncian malas noticias para el Partido Popular según sus propios datos demoscópicos. Tan sólo tres comunidades mantendrían la mayoría absoluta. El poder territorial logrado en 2011 se resquebraja.

Rajoy, junto a Cospedal, en la foto de familia del PP en La Granja de San Ildefonso, tras la reunión del pasado 13 de diciembre.
Rajoy, junto a Cospedal, en la foto de familia del PP en La Granja de San Ildefonso, tras la reunión del pasado 13 de diciembre. EFE

El horizonte electoral se anuncia muy complicado para el Partido Popular en el año que ahora arranca. La cita con las autonómicas y municipales significará una piedra de toque fundamental de cara a las generales. Sin embargo, los sondeos internos que maneja el partido adelantan un horizonte poblado de penumbras. Tan sólo tres territorios mantendrían, en estos momentos, sus mayorías absolutas. Rioja y las dos Castillas mantendrían enarbolada la bandera azul de los populares en sus respectivos gobiernos autonómicos. Un resultado todavía reversible pero que, de entrada, no dista demasiado de lo que en el propio cuartel general del partido se avizora.

Rioja y las dos Castillas mantendrían enarbolada la bandera azul de los populares en sus respectivos gobiernos autonómicos

Nunca una fuerza política gozó de tanto poder territorial como el PP tras las últimas elecciones autonómicas. En 2011, el mapa político español se vio teñido prácticamente de azul, con victorias incluso en territorios donde hasta entonces no había logrado alcanzar el poder, como fueron los casos de Extremadura y Castilla-La Mancha. Mantener el listón tan alto se antoja evidentemente imposible, y más después de tres años de labor de gobierno en la Moncloa, con lo que ello acarrea de desgaste electoral.

Juan Vicente Herrera en Castilla y León, Dolores Cospedal en Castilla-La Mancha y Pedro Sanz en La Rioja son los únicos presidentes regionales que, por ahora, mantienen firmes esperanzas de renovar su mandato en el caso de que se presenten a las urnas. La Rioja es un feudo imbatible del PP, donde Sanz se mantiene al frente del gobierno autonómico desde hace media docena de legislaturas. No piensa, por supuesto, en dar un paso al costado. Sanz es un luchador, un referente en el partido y es muy escuchado en Moncloa. Mantiene con Rajoy una relación muy estrecha pese a que en algunas ocasiones ha discrepado, no abiertamente, en aspectos de gobierno, como por ejemplo en la política antiterrorista. Su triunfo en mayo está asegurado, según las encuestas.

La herencia de Bono

También aparece como vencedora en el escarpado territorio manchego Dolores Cospedal, quien no ha sufrido el desgaste de la medicina de caballo que tuvo que imprimir en su comunidad, tras una devastadora herencia de casi veinte años de socialismo, marcados fundamentalemente por el liderazgo populista de José Bono y su gestión atrabiliaria y manirrota. Cospedal, que alterna su presencia entre Génova y Toledo, recorre sin descanso el territorio de su Comunidad, donde ha logrado dejar al líder del PSOE, García Page, a la altura de un personaje con muy escasa credibilidad. Mantener el gobierno de de Castilla-La Mancha resultaría fundamental para Cospedal de cara a su fortaleza en el partido, donde el desgaste sufrido por los escándalos de la Gürtel y de Bárcenas, heredados del pasado, le han provocado enormes quebraderos de cabeza.

Finalmente un clásico, Juan Vicente Herrera, al frente de Castilla y León, la comunidad de voto más conservador de España. Herrera acaba de volver a la palestra de la actualidad con su mensaje de fin de año, en el que arremetió de forma furibunda contra el ministro Cristóbal Montoro por su política de condonar intereses de deuda a las regiones que menos han cumplido con las directrices emanadas desde Hacienda. Incluso le ha tachado de "mentiroso". Una intervención que ha tenido enorme eco en otras comunidades del PP donde no comulgan con la línea con que se conduce el titular del ministerio del Fisco.

Herrera tiene asegurada la reeleción, de acuerdo con estas encuestas, porque el PSOE aparece con una implantación muy quebradiza y está amenazado seriamente por la irrupción de Podemos, cada vez más notable en la vieja Castilla. El presidente castellano-leonés, sin embbargo, no ha despejado aún la incógnita sobre su voluntad de volverse a presentar a unas elecciones. Espera a que Rajoy se lo pida, algo que, seguramete, el presidente del partido terminará haciendo. Los egos locales son a veces más llamativos que los de los políticos nacionales.

En Madrid y Valencia todo está por decidir, aunque en Génova se da por hecho las mayorías de Fabra y González no se repetirán

Baleares y Extremadura

Peligran la continuidad de Bauzá y Monago en Baleares y Extremadura, respectivamente, donde han desarrollado una gestión muy complicada y con momentos duros, como por ejemplo el escándalo de los viajes a Canarias del presidente extremeño. Murcia carece de un líder conservador de referencia, ya que el sucesor de Valcárcel, Alberto Garre, apenas ha conseguido despertar interés entre su electorado. Le salva también que los socialistas han sido tradicionalmente una mera comparsa crítica del Gobierno del PP. Madrid y Comunidad Valenciana son dos puntos que hacen sonar las alertas rojas de Génova en este confuso panorama, donde todo está por decidir, pero las respectivas mayorías absolutas de las que ahora disfrutan tanto Ignacio González como Alberto Fabra se da por hecho que no volverán a repetirse. La sombra de la Gürtel sacude a las dos regiones y se prevé que les pasará factura en los próximos comicios.

En Moncloa se da también por descontado que en la refriega de mayo van a producirse bajas muy importantes y se disponen ya a asumir este retroceso electoral. Preocupan, en efecto, Madrid y Valencia, pero no dan la batalla por perdida. Rajoy ha reaccionado duramente con medidas contra la corrupción, algo que nunca hizo el PSOE en el poder, cuestión que no siempre se recuerda, y también se espera que el efecto de recuperación económica y laboral lograe contener la anunciada caída, que puede incluso llegar a las lindes del batacazo. Por ahora, Cospedal, Herrera y Sanz aparecen como únicos supervivientes del naufragio electoral que se anuncia para el PP en la próxima cita con las urnas.


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