Nacional

La Convención del PP se ceba con Podemos, presume de casta y huye del fantasma de Bárcenas

El PP saca pecho de su gestión de gobierno, centra en Podemos gran parte de sus críticas y pasa de puntillas sobre la corrupción sin mencionar a Bárcenas. Su Convención Nacional enfila el final en un ambiente de unidad y optimismo.

El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, saluda al presidente de honor del PP y expresidente del Ejecutivo, José María Aznar, durante la inauguración de la convención nacional del Partido Popular
El presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, saluda al presidente de honor del PP y expresidente del Ejecutivo, José María Aznar, durante la inauguración de la convención nacional del Partido Popular Efe

Todos somos 'casta'. Jóvenes alcaldes del PP de pequeñas localidades españolas preceden a la intervención de sus líderes con unas palabras de humilde salutación. Todos empiezan igual. "Soy Matías Ágeda, alcalde de Torluenga (Soria), me gano la vida en el campo. Soy de la casta de los agricultores y nadie me ha regalado nada". Y así uno tras otro. De la casta de los administrativos, de la casta de los electricistas, de la casta de las estanqueras. Aplausos por doquier. Es decir, la casta son ellos, lo de Podemos, universitarios de vida regalada, o financiada por un país extranjero, o acribillada de trampas. Niños bien que juegan a hacer la revolución mientras ellos, los del PP, se afanan día y noche por sacar adelante al país y a sus familias. Hay castas y castas.

En la segunda jornada de la Convención, el extesorero sembró la inquietud y la preocupación entre los casi tres mil asistentes

Podemos se convirtió en el gran objetivo de los populares en la segunda jornada de su Convención. Fue un día para el remanso, la tranquilidad, recuperar el resuello tras una apertura convulsionada por dos reapariciones: la de Bárcenas y la de Aznar. El extesorero sembró la inquietud y la preocupación entre los casi tres mil asistentes al gran cónclave del PP. El expresidente enardeció los ánimos, con su estilo contundente y sin una mínima complacencia hacia Rajoy y su Gobierno.

El partido está aquí

"¿Dónde está el PP?" ¿Queréis ganar las elecciones?", había dicho Aznar en su discurso tronante. Le respondieron Cospedal y Arenas. Sin acritud, amablemente. La secretaria general espetó: "El partido está aquí". Y Arenas profetizó victorias en las elecciones de mayo y, por supuesto, en las generales. Nada, por supuesto, de referirse a la corrupción y menos aún, a Bárcenas. Tan sólo Floriano amagó con una pincelada de autocrítica al recordar el daño que determinados comportamientos habían causado al partido. Y no hubo más. El resto de la jornada consistió en un desfile brioso y animado de ministros, barones, altos cargos del partido recordando los éxitos hasta ahora cosechados, la ingente labor del Ejecutivo y, por supuesto, el valor de la unidad. Y algunas flores a Mariano, que el primer día lo había pasado relativamente mal. Si es que Mariano lo pasa alguna vez mal, como decía un veterano militante venido de la vieja Castilla. Arenas fue el más expresivo al recordar que Merkel y Obama ponen a Rajoy como ejemplo. "¿Y cómo no va a ser ejemplo para nosotros'".

Rajoy había abierto por la mañana el vapuleo al partido de Pablo Iglesias con un rosario de preguntas nada retóricas que apuntaban al corazón de Podemos. Una embestida en toda regla, inédita en el presidente del Gobierno. "Ahora algunos quieren cambiar el sistema. ¿Qué sistema quieren cambiar? ¿El que les permitió estudiar toda la vida en colegios públicos? ¿El que les permite entrar en la universidad? ¿El sistema por el que tienen becas sin asistir por importe de 1.800 euros?". Así hablaba el presidente ante las juventudes del partido y se explayó en elogios a la labor de los políticos y en defensa de la actual arquitectura democrática española. Un aperitivo del discurso que hoy pronunciará para cerrar las sesiones. Se espera potente y ambicioso, según la gente de su equipo.

Sin presencia de candidatos

A falta de candidatos, que todavía no han sido nombrados, (Esperanza Aguirre recibía cerradas muestras de apoyo a cada paso) y sin poder incurrir en la corrupción, tema tabú, los oradores de la jornada optaron por orientar hacia Podemos la mayor parte de sus críticas con algunos testarazos contra el PSOE, tan debilitado que no necesita demasiadas críticas externas para sufrir convulsiones.

Se teme a la corrupción y al fantasma de Bárcenas, muy retador y algo chulesco, pululando de tele en tele, en una peregrinación abrasiva por los platós

Hay confianza en remontar las encuestas, de acuerdo con lo escuchado por los pasillos del cónclave del PP. Preocupa mucho la desafección de su núcleo duro, de su votante de siempre, del simpatizante tradicional, que siente burlado, estafado o engañado con tantas renuncias. Las víctimas se manifestaban a esas horas en el centro de Madrid sin lograr movilizar apenas a sus seguidores de siempre. Otro alivio para la dirección del partido, cuyos líderes amagaron con referencias de cariño a ese colectivo más bien forzadas. Los cargos territoriales se muestran optimistas con el efecto de los datos económicos, que Montoro se encargó de subrayar en su concurrida intervención. Pero se teme a la corrupción y al fantasma de Bárcenas, muy retador y algo chulesco, según este criterio, pululando de tele en tele, en una peregrinación abrasiva por los platós.

En el año de todas las urnas, en este curso definitivo y crucial, los responsables del partido en el Gobierno reconocen que las cosas están mucho mejor que el pasado año. Tiene incluso fondos para invertir en iniciativas que hasta ahora tenían vedadas. Pero la obsesión es convencer a 'los enfadaos' y los desafectos, como recordaba Aznar. Mucho votante del PP se ha alejado del partido, no irá a otras siglas (sólo uno de cada diez dice que votará a Podemos) pero quizás se quede en casa. Esta Convención busca fundamentalmente recuperar la confianza y la ilusión de los desencantados. Aznar, a su modo, lo intentó. Hoy te toca a Rajoy hacerlo. También a su estilo. Predicando estabilidad, credibilidad y recuperación económica.


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