Enorme preocupación ante el ascenso de Ciudadanos

Los barones del PP se sublevan, dan un plantón en Génova y exigen a Rajoy 'un volantazo radical'

La distancia entre Rajoy y su partido crece por momentos. Ni uno solo de los presidentes regionales acudió al Comité Ejecutivo del lunes. Un plantón en toda regla. El presidente huyó de la autocrítica y animó a los suyos a esforzarse para las elecciones de mayo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy Europa Press

La resaca del trastazo del PP andaluz se manifestó, apenas unas horas después, en Génova. Sonoro plantónde todos los presidentes regionales del partido a su presidente. Ni uno de ellos acudió a la reunión del Comité Ejecutivo nacional. Se trata de 'pesos pesados' de la formación, como Herrera, Rudi, Feijóo o Monago. El único caso plenamente justificado sería el de Ignacio González, el presidente de la Comunidad de Madrid en situación de salida.

El runrún en el partido es que urge hacer cambios en profundidad, de línea argumental y de discurso. Hay que dar un volantazo, hay que demostrar que se ha escuchado a la gente, que el resultado de las andaluzas no es una anécdota, sino una advertencia muy clara, comentan.

Algunos de los barones del partido se tomó las palabras de Rajoy como un reproche, después del estropicio andaluz

La ausencia de los barones territoriales en Génova fue uno de los episodios más comentados del breve cónclave en el que la cúpula del partido analizó someramente el resultado de las urnas. Algunos lo entendieron como una ostensible muestra de rechazo a la gestión de las andaluzasMoreno Bonilla, el candidato perdedor, justificó su derrota: "Para ganar, primero hay que perder", dijo, quizás, pensando en el propio Rajoy. Recibió cariño y parabienes, pese a haberse dejado 500.000 votos y 17 escaños en la liza. Su presidente, que fue quien le designó mediante un intempestivo 'dedazo', huyó de cualquier tipo de autocrítica con argumentos poco convincentes. A saber, que Susana Díaz ha tenido suerte porque pese a haber retrocedido en porcentaje de votos con relación a las últimas autonómicas, había logrado mantener el número de diputados. Esgrimió luego la teoría de Arenas de que el PP gana en las poblaciones de más de cien mil habitantes y en la costa. Un consuelo menor. Y, ante la ausencia unánime de sus 'generales' territoriales, se permitió un consejo: "Ahora hay que ponerse las pilas y centrarse en las elecciones de mayo". Alguno de ellos lo tomó incluso como un reproche, después del estropicio andaluz.

No compareció Rajoy tras este encuentro. No suele hacerlo pero quizás la ocasión lo merecía. Tampoco Dolores Cospedal, la secretaria general, quien en su momento se opuso a la designación de Moreno como aspirante a la Junta de Andalucía. Todo son nervios y tensiones poco disimuladas. Unas ausencias llamativas que tampoco tranquilizaron a las bases del PP, necesitadas de artillería electoral, de liderazgo y de una firmeza en la cúpula que, hasta ahora, no se ha advertido. Sólo salió ante los medios Carlos Floriano.

Indignados y nerviosos

Los dirigentes autonómicos del PP están indignados, nerviosos y angustiados. Se acerca el compromiso electoral de mayo y no atisban ni un sólo gesto de amago de cambio en la dirección. En la reunión de la ejecutiva sólo se escucharon tres voces, todas ellas de alabanza a la gestión actual. El veterano europarlamentario Luis de Grandes, que suele lidiar con soltura oficialista en estas situaciones; la alcaldesa de Jerez, María Teresa García-Pelayo; la presidenta de Nuevas Generaciones, Beatriz Juradoy la inevitable Celia Villalobos, quien defendió con ahínco la teoría de que quien ha perdido ha sido Susana Díaz. Y es cierto porque el PSOE andaluz ha cosechado los peores resultados de su historia en cuanto a número de votos. Pero no ha perdido, desde luego. Ni un comentario autocrítico, ni una duda, ni un pero.

Aguirre declaró a un medio que no había advertido ningún amago de autocrítica en el presidente del partido y luego trascendió que le había comentado a un compañero que Moreno debería haber dimitido

La irrupción, fuera de la sala, de García-Margallo, ministro de Exteriores, fue la voz más contundente al señalar que "ha sido una derrota infinitamente mayor de lo esperado". O Esperanza Aguirre, quien tras la reunión, donde tampoco hizo uso de la palabra, declaró a un medio informativo que no había advertido ningún amago de autocrítica en el presidente del partido. Trascendió luego que Aguirre le había comentado a algún compañero de directiva que Moreno debía haber dimitido.

Cambio de estrategia

La placidez y tranquilidad que se pretendía transmitir desde la cumbre del aparato contrastaba con la inquietud y el temor que circula entre los mandos intermedios de la formación. Las elecciones municipales y autonómicas, que a todos les afecta, aparecen cada vez más endiabladas. Hay pánico al ascenso de Ciudadanos, que engulle voto del PP de forma acelerada. Más de 350.000 papeletas recibió la formación de Albert Rivera en la cita andaluza, la mayoría, según algunos analistas, provenientes de la formación popular.

Urge un cambio de estrategia, dicen en el PP. Hay que modificar la línea electoral a base de loar la recuperación económica. Hay que introducir más elementos de política, con carga ideológica. Debate de las ideas. Con el actual mensaje no basta, se ha visto. Ni amago de regeneración, ni referencias a la corrupción, ni apuestas por la estructura del Estado. Alguno de los barones que el lunes evitó su presencia en Génova piensa que hay que dar un volantazo, un giro radical. La marca PP ya no suma como antaño. Tras el retroceso en las europeas, se produce ahora este nuevo revés.


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