Los candidatos del PP entran en pánico al concocer el barómetro

Rajoy abre la campaña en Cataluña con una sobredosis de confianza

Los barones del PP han entrado en estado de pánico. El CIS augura derrotas por doquier. Rajoy abre la campaña electoral en Cataluña con un mensaje de confianza en la victoria. Un antídoto para conjugar los efectos del barómetro que ha golpeado muy duro a su partido.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy GTRES

Rajoy abre este viernes la campaña electoral del PP en Tarragona, con un mensaje de confianza en la victoria del PP el 24-M. Algo que anunció en líneas generales en su intervención en Málaga, donde acudió a respaldar a Moreno Bonilla, en pulso permanente con Susana Díaz y su problemática investidura. El presidente aplicará un antídoto de los datos del CIS que han resultado bastante más negativos de lo esperado.

La 'cocina' del CIS

Los candidatos han entrado en estado de pánico, según comentaban este jueves algunos barones, directamente afectados por el barómetro. Se pierden todos los gobiernos regionales, menos el de Castilla y León. Un auténtico batacazo, de confirmarse este pronóstico. Extremadura y Baleares pintan muy mal. También se ha recibido como un directo a la mandíbula el resultado de Castilla la Mancha, donde está en serio riesgo la continuidad de Cospedal al frente de la Junta. Algo que no se esperaba. La propia afectada lo insinuaba este mismo jueves al señalar, en tono muy grave, que "son los datos de una encuesta y hay que darle ese valor". "La cocina del CIS nos ha perjudicado y ha dopado a Ciudadanos", decían algunos dirigentes regionales del partido, quizás para justificar el retroceso.

Cospedal: "Son los datos de una encuesta y hay que darle ese valor"

En Moncloa se mantiene la calma. El presidente ya anunció que las autonómicas arrojarían resultados negativos para el partido. "Nos toca recibir, es normal, un voto de castigo", comentaba días atrás con alguno de sus colaboradores. Aun así, ganaremos, insistía Rajoy, convencido de que el PP será el partido más votado en el 24-M aunque pierda algunas de sus plazas más significativas. "Luego, lo que tocará es hacer acuerdos y pactar", señalaba. De cara a las generales, el PP se mantiene en cabeza, algo que también ejerce un efecto tranquilizador sobre el inquilino de la Moncloa. Todo va según lo previsto, viene a ser la conclusión del razonamiento oficial.

El suflé de Podemos

Los especialistas de Presidencia dan por hecho que el suflé de Podemos ha bajado ahora en forma espectacular igual que lo hará en su momento el de Ciudadanos. El propio CIS apunta que más del 70 por ciento de los españoles confía en que el año próximo la situación económica estará igual o mejor que ahora. Es un dato optimista que irá transformándose en intención de voto, según estas fuentes. No se oculta, sin embargo, que de seguir así las cosas, el temor a que a finales de año sería posible un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos para gobernar España puede hacerse una realidad. El peor de los escenarios. Esta idea, siempre desechada, ha vuelto a cobrar fuerza en Moncloa.

Se desplaza Rajoy a Cataluña para abrir la campaña electoral con un mitin en Tarragona, la provincia menos soberanista de la comunidad

Se desplaza Rajoy a Cataluña para abrir la campaña electoral con un mitin en Tarragona, la provincia menos soberanista de la comunidad. Llega precedido de dos noticias importantes. La zanahoria: el importante volumen de financiación para las infraestructuras de ferrocarriles de Cercanías en Cataluña, una concesión de Fomento que se ha recibido en otras comunidades como un serio agravio comparativo. Y el palo: el recurso de la abogacía del Estado contra la política educativa de la Generalitat por no incluir el castellano en las normas de preinscripción en las escuelas. Un brindis al sol, ya que la respuesta del Gobierno catalán, jaleada por sus medios de comunicación, ha sido la del tradicional rechazo inculto en el victimismo. La historia se repite.

El discurso de Rajoy a sus militantes y simpatizantes catalanes, que han comprobado cómo pierden fuelle en esa comunidad, será la de transmitir entusiasmo y mantener su apuesta sobre la victoria. El presidente del Gobierno no espera grandes resultados de las elecciones municipales en esa demarcación. El PP puede pasar en Barcelona de ser tercera fuerza a la quinta o sexta, un severo revés. También CiU corre el riesgo de perder la alcaldía de la Ciudad Condal a manos de Ada Colau, la activista de la izquierda radical que ha logrado despertar el entusiasmo de un amplio sector social emergente y antisistema. Pero la batalla de las autonómicas se libra en toda España. Y el partido se juega mucho. Y algunos barones, mucho más.


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