Dolores Cospedal pretende renovar el partido en la periferia

¡Barones fuera!: Cospedal ultima los cambios y mete en cintura a los viejos caciques del PP

Recuperada ya de la adversidad del 24-M, Cospedal vuelve a tomar las riendas del partido. Apoyada firmemente por Mariano Rajoy, quien anunció cambios tras los comicios, la secretaria general ha advertido a los barones que no aceptará plantes, provocaciones ni sorpresas. Y al que no le guste, que se vaya. Cuanto antes.

Rajoy, junto a Cospedal, en la foto de familia del PP en La Granja de San Ildefonso, tras la reunión del pasado 13 de diciembre.
Rajoy, junto a Cospedal, en la foto de familia del PP en La Granja de San Ildefonso, tras la reunión del pasado 13 de diciembre. EFE

El PP digiere estos días con enorme dificultad el resultado del 24-M. Demasiada gente propia que se va la calle, sin cargo, sin empleo, sin nómina. Y los que aún alientan opciones de continuar tienen, primero, que llegar a pactos. Un trance penoso que implica ceder, transigir y hasta sonreír.

Dolores Cospedal, recuperada de sus 48 horas de hundimiento y decepción, está dispuesta a llevar a cabo cambios en la estructura territorial del partido, tanto para renovar a algunos dirigentes como para mantener el orden entre la jerarquía. El pesimismo imperante no ha de ser óbice para recomponer las filas. Más bien, todo lo contrario. No va a resultar sencillo rehacer unos equipos que han salido hundidos y hasta humillados en una contienda que se esperaba difícil pero no catastrófica.

Cospedal está dispuesta a llevar a cabo cambios en la estructura territorial del partido, tanto para renovar a algunos dirigentes como para mantener el orden entre la jerarquía

Medidas inesperadas

La secretaria general está decidida a adoptar medidas que hasta hace unas semanas nadie osaba ni siquiera contemplar. Así, por ejemplo, la renuncia de los dos consejeros de Madrid, citados a declarar en forma muy heterodoxa por el juez Eloy Velasco, se produjo tras una orden expresa de la secretaria general. Esperanza Aguirre, presidenta regional del PP, se mostraba renuente a dar el paso, pero al final tanto Lucía Figar como Salvador Victoria optaron por adelantar su renuncia. Esta decisión facilitará quizás las cosas a Cristina Cifuentes en su empeño por logar el voto de Ciudadanos, que tiene los 17 escaños necesarios para que el PP pueda gobernar.

Precisamente Madrid va a ser el eje paradigmático en la línea de estos cambios. Esperanza Aguirre, 'desparecida' desde hace casi una semana, había anunciado la celebración de un congreso extraordinario del PP Madrid, con el objeto de proceder a una profunda renovación en sus filas y estructuras. Cospedal ha vetado taxativamente la celebración de todo tipo de congresos regionales hasta que no se haya celebrado el nacional, después de las generales. Es decir, hasta el año que viene, nada de montar números en la periferia.

"No hacernos daño"

Algunos líderes autonómicos como José Ramón Bauzá (Baleares) o Ignacio Diego(Cantabria) habían sugerido también la celebración de sus respectivos cónclaves regionales antes del verano. Han tenido que suspender sus planes, tras las firmes instrucciones de la secretaria general. Este martes, Cospedal presidió el encuentro de secretarios autonómicos y provinciales de la formación y quiso dejar las cosas claras. Animó a los presentes a superar el desánimo postelectoral y también puntualizó que quien quiera irse, que lo haga ahora, antes de que el calendario se adelante en territorios preelectorales. Y, por supuesto, sin amagar con ningún tipo de congresos ni montajes similares. Quien esté fatigado o decepcionado, que tome la puerta y desaparezca sin hacer ruido, vino a decir Cospedal, según comenta un asistente. Con Arenas y Floriano como testigos, exhortó también a los presentes a "no hacernos daño" y a "atender a lo que piden los votantes". El eco de la palabra 'daño' sin duda rebotó en los tímpanos de Arenas, su rival y enemigo directo desde tiempo inmemorial

Quien esté fatigado o decepcionado, que tome la puerta y desaparezca sin hacer ruido, vino a decir Cospedal, según comenta un asistente

El Gobierno apoya esta actitud firme y decidida de Cospedal para con los barones levantiscos. En el PP hace ya mucho tiempo que no se adoptan iniciativas que impliquen gestos de autoridad. A los elementos problemáticos, en especial a aquellos que pertenecían a la era de Aznar, se les arrinconaba hasta que optaban por abandonar. Lenta, fríamente. En el mejor estilo Rajoy. La dirección del PP ha hecho saber a sus barones y dirigentes provinciales que, por muy golpeados que les hayan dejado las urnas, no pueden tomar iniciativas tan serias como la de anunciar su renuncia sin antes consultarlo con el presidente o con su mano derecha. Desde el topetazo electoral del 24-M, la secretaria general conversa prácticamente cada día con Rajoy sobre las decisiones a tomar en el partido. Y ya ha cerrado algunas de las novedades, que no han trascendido. "Los cambios se darán a conocer después de haberse adoptado", insiste estos días el presidente con su lógica aplastante.

El caso de Aguirre

Hay barones que ya no aportan y hasta que molestan. Esperanza Aguirre tiene los días contados, según estas fuentes. Se duda incluso de que vaya a ejercer como jefe de la oposición, en contra de lo que ella misma ha anunciado. Cada vez con menos fieles y menos apoyos, en Génova se sospecha, sin dato alguno, que tirará la toalla. Demasiado aventurar al tratarse de quien se trata. Aguirre, es conocido, nunca se ha rendido, al menos hasta la fecha. Cierto que su campaña fue muy desafortunada y que su actitud ante Manuela Carmena resultó un serio error. Pero no hay ni un indicio de que vaya a dar un paso al costado. Su equipo está demediado, descorazonado y perjudicado, pero la lideresa no ha dicho aún la última palabra.

Entre los recambios que se comentan por los despachos de Génova también figuran Alicia Sánchez-Camacho, protegida de Moragas y de Arenas

Entre los recambios que se comentan por los despachos de Génova también figuran Alicia Sánchez-Camacho, protegida de Moragas y de Arenas, y eterna perdedora en el frente catalán. Se ha dejado comer el terreno por Ciudadanos y preocupan los resultados de las elecciones catalanas, previstas para la vuelta del verano. Luisa Fernanda Rudi ya ha anunciado también que quiere irse y se está a la espera de la decisión que adopte Juan Vicente Herrera, en Castilla y León. El extremeño Monago es otro elemento chirriante, pero se le perdona porque le protege Floriano y porque consiguió ejercer de presidente regional a merced de un pacto con los comunistas que ahora ha pagado muy caro.

Una vez ordenadas las filas autonómicas y provinciales, Cospedal volverá a sumergirse en campañas electorales, tanto para las catalanas como las generales. Y después, todo parece indicar que, naturalmente según los resultados, opte por abandonar la primera línea del partido. Harta de navajeos internos y de traiciones siderales, la número dos del PP seguirá en Castilla la Mancha y, si acaso Rajoy logra vencer y formar gobierno, aspiraría a una cartera. Siempre quiso Cospedal acceder a un cargo en el Ejecutivo pero el destino le colocó siempre en cargos de entrega y sacrificio. Pero ahora mismo, semejante horizonte parece un imposible.


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