Crece el desaliento en el partido ante la ausencia de objetivos y liderazgo

La bronca de Madrid irrita a los barones del PP: "Nos llevan al desastre"

El terremoto de las listas del PP por Madrid conoce réplicas en toda España. Los barones están irritados. A dos meses de las autonómicas, el PP ofrece una imagen de crisis interna, pugnas intestinas y navajazos. "Es una locura, nos llevan al desastre", comentan en privado a la vista de las encuestas.

Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre
Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre GTRES

La bronca desatada en el PP de Madridel pasado fin de semana ha desbordado la paciencia de los dirigentes regionales del partido, enfrascados en sus respectivas campañas electorales. Madrid acapara la atención no sólo de los medios sino también de la militancia y hasta de los simpatizantes del partido. Y no se trata de buenas noticias, sino de una bronca descomunal. Ruido y estropicio. Un mensaje nada positivo.

El objetivo de Aguirre

Esperanza Aguirre consiguió su objetivo de ser designada candidata a la alcaldía. Cospedal no resultó tan eficaz. Tan sólo logró un compromiso etéreo de que la lideresa abandonará la jefatura territorial después de las municipales en el caso de resultar elegida. Largo me lo fiáis. Un año, al menos. Y con las generales de por medio. Para abril del año que viene quizás ni siquiera esté Rajoy al frente del Gobierno. Un plazo demasiado largo en un panorama tan convulso y volátil.

Un somero sondeo entre las direcciones territoriales evidencia el malestar indisimulado que late en la formación. "Se percibe una sensación de desgobierno. No se sabe quién manda. Lejos de Madrid se tiene la impresión de que Rajoy pasa, Cospedal no controla como antes y Aguirre, como siempre, se sale con la suya", comenta a este medio un alto cargo del partido con despacho en Valladolid.

"Rajoy pasa, Cospedal no controla como antes y Aguirre, como siempre, se sale con la suya", comenta un alto cargo del partido

Un Gobierno triste y sin gracia

La irritación de los responsables de la formación, que han de salir todos los días a la calle a buscar el voto y a granjearse simpatías de los ciudadanos, se transforma en desaliento en buena parte de la militancia. La organización no está tensionada. Cuesta enorme esfuerzo movilizar a las estructuras para organizar actos, para montar encuentros ciudadanos, para acercarse a la gente. Rajoy exhortó a su partido y a su gobierno a pisar la calle y dar la cara. En Génova se han seguido estas instrucciones, pero en el Gobierno muy poco. Tan sólo a rachas. En estos momentos, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y la titular de Agricultura, García Tejerina, son los dos miembros más mediáticos del Ejecutivo. Aportan y suman. Incluso cuando Soraya se baja a Sevilla y le dice lo de 'bonita' a Susana Díaz. Olé. Otros ministros, como Fernández Díaz y Morenés son portadores de malas noticias. Transmiten pesimismo y una imagen entre triste y desoladora. Los demás, salvo Montoro, Báñez y Pastor, se ponen de perfil.

La bronca de Madrid ha resultado muy negativa en un partido que no se encuentra en su mejor momento. Algunos barones consideran perjudicial y temerario el trato que está recibiendo María Dolores de Cospedal en los últimos tiempos. Con el ninguneo en la elección del presidente andaluz, Moreno Bonilla, arrancó el rosario de agravios. El escaso respaldo en la batalla política/jurídica contra Bárcenas y el escándalo de los sobresueldos ha sido también ostensible. Ahora la bronca con Aguirre, que ha hecho mucho daño a la secretaria general. Hasta Monago, que posiblemente pierda las elecciones en Extremadura, se le ha subido a las barbas a la secretaria general.

Tan mal están las cosas que una respuesta suya, de manual, a la típica pregunta de si quiere quedarse en Toledo y olvidarse de Génova tras las elecciones, se convirtió en una lluvia de titulares periodísticos en los que se daba por hecho que la secretaria general quiere dejar el puesto. Un disparate.

Desorden y falta de liderazgo

El partido ofrece una imagen muy poco cohesionada. "Parece el Madrid de Ancelotti", comenta con sorna un dirigente madrileño, de presencia frecuente en el palco del Bernabéu. Los fotógrafos de ABC no lograron que las tres damas de la gresca, Cospedal, Aguirre y Cifuentes permitieran el tradicional posado conjunto para la foto de portada. Los odios ya ni se disimulan.

La convención nacional, celebrada a finales de enero, salió muy bien. Parecía que el PP arrancaba el año electoral con buen pie y con moral de victoria. Pero el ambiente se ha ido deteriorando. La 'cacería' de que ha sido objeto Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, ha producido malestar y rechazos. ¿Por qué no se ha informado al partido de los motivos por los que no ha sido elegido candidato?, sugiere la mencionada fuente. ¿Y por qué no se hizo antes? Se habría evitado este enorme desgaste, comentan. Lo que sucede en Madrid tiene réplicas importantes en el resto de la organización. Y cuando no se explican bien, suelen ser catastróficas.

Hay un desánimo palpable "en provincias", como se dice en la capital. Los cuadros dirigentes se muestran muy cansados. No se advierte un liderazgo claro en el PP y eso pasa factura. "El único consuelo es que los socialistas están peor. Y Ciudadanos y Podemos todavía son un reflejo demoscópico. Aún les falta dar el paso para convertirse en una realidad", concluye.


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