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Desembarco en Cataluña: Rajoy, ministros, presidentes autonómicos y alcaldes arroparán a Sánchez Camacho

El jefe del Ejecutivo arranca campaña el sábado en Barcelona para clausurar la reunión de la intermunicipal popular. El 10 de noviembre habrá “cumbre” de barones autonómicos y los miembros del gabinete ministerial y dirigentes nacionales del PP participarán en actos de campaña en apoyo de Alicia Sánchez-Camacho. Ante un PSC desnortado, los populares quieren aparecer como la única opción constitucionalista.

El próximo sábado Mariano Rajoy clausurará en Barcelona la reunión de la intermunicipal popular, un foro que reúne a los alcaldes de las principales capitales de España para tratar cuestiones referidas a políticas municipales y que se ha convocado en la capital catalana. Pero el presidente del Gobierno no va a hablar de los entes locales, a pesar de que tiene una reforma de la Ley de Bases aparcada por la falta de acuerdo de sus propios ediles y de su partido con Hacienda. No. Rajoy arrancará una campaña que se antoja fundamental para intentar frenar el desafío soberanista del líder convergente y actual presidente de la Generalitat.

En esa batalla no parece que la candidata popular a la presidencia catalana, Alicia Sánchez Camacho, vaya a esconder ni las siglas populares ni a sus compañeros de partido del resto de España, muy al contrario, porque el diseño de precampaña y campaña cuenta con dos actos principales, uno, el que tiene lugar este viernes y sábado en Barcelona con los alcaldes, y el próximo 10 de noviembre con una cumbre de presidentes autonómicos y regionales también en Cataluña, además de un goteo constante de ministros y dirigentes del PP que participarán en actos de campaña, que se desarrollará bajo el lema "Juntos sumamos".

Y es que a diferencia de otras consultas donde se intentaba poner freno a la presencia de “Madrid” por entender que podía resultar “contraproducente”, los populares creen que ahora esta es la mejor forma para aparecer como la única fuerza constitucionalista de carácter nacional que puede llevarse las papeletas de aquellos que no comulgan con las tesis soberanistas de Artur Mas, entre ellas las de muchos socialistas que están pensando en quedarse en casa el 25 de noviembre. Los populares intentarán “beber” algo de los votos más "españolistas" ante la previsible debacle del PSC. Un sondeo conocido ayer de la emisora catalana RAC1 vaticinaba un desplome de nada menos que siete diputados para los socialistas de Pere Navarro, pasando de sus actuales 28 a tan sólo 21, frente a un PP que, a pesar del desgaste de la gestión de la crisis en el conjunto de España, conseguiría resistir con sus 18 parlamentarios autonómicos actuales y Ciutadans que podría crecer en un escaño para alzarse con cuatro. Pero de cumplirse estos vaticinios, el constitucionalismo dejaría nada menos que seis diputados en el camino, de lo que se beneficiaría, sin duda, todo el bloque soberanista, y muy especialmente CiU, -que ganaría cinco escaños para situarse al borde de la mayoría absoluta- y no porque haya un trasvase de voto PSC-CiU, sino porque los convergentes se quedarían con aquellos escaños, por decirlo de alguna manera, sin dueño.

Los populares quieren cosechar algunos de los votos huérfanos que deje un PSC, según los sondeos, en caída libre

La pronunciada caída de los socialistas distorsiona el mapa electoral, según analizan en el Gobierno. En el País Vasco es cierta la irrupción de Bildu, pero ésta no hubiera sido tan pronunciada sin un descalabro del PSE capitaneado por Patxi López. El pasado domingo López cosechó 211.939 votos, dejando por el camino la friolera de 106.000 votos, esto es, un 30 por ciento de su electorado con respecto a 2009, a pesar de que la participación electoral prácticamente no descendió (del 35,32 hace tres años a 34,15, sólo 17.000 votantes menos).

Rajoy quiere ocupar cuanto más espacio electoral mejor. El lunes, en la reunión de la ejecutiva popular anunció a los suyos que “éste partido lo vamos a jugar” y anunció el arranque de la campaña, al tiempo que acusó a Artur Mas de eludir las responsabilidades de su gestión de la crisis. Pero antes del sábado, el jueves, presentará a Sánchez-Camacho en un desayuno en Madrid, para dar el pistoletazo de salida a una carrera de fondo que no termina el 25 de noviembre sino que continuará a lo largo de toda la legislatura catalana si Artur Mas cumple su deseo de convocar un referéndum de autodeterminación.


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