La Santa Sede apuesta por un prelado más pastoral y menos nacionalista

El Vaticano aplazará el relevo de Sistach hasta después del referéndum

El Vaticano medita no relevar al arzobispo de Barcelona hasta después del 9 de noviembre, fecha del plebiscito independentista convocado por Artur Mas. El Papa está preocupado por la deriva de la situación catalana y de ahí la prudencia en sus futuros pasos.

Consumado el relevo del presidente de la Conferencia Episcopal, quedan por concretar dos cambios importantes en la cúpula de la jerarquía de la Iglesia española. La sucesión del arzobispo de Barcelona, cardenal Lluís Martínez Sistach, es seguramente la que acarrea más connotaciones políticas, habida cuenta las circunstancias por las que atraviesa la Comunidad, sumida en una deriva secesionista impulsada por el presidente de la Generalitat. Sistach habría de ser relevado este verano, al mismo tiempo que el arzobispo de Madrid, monseñor Rouco Varela, recién jubilado como presidente de los obispos.

Agradecimiento a Rouco

Rouco permanecerá en la diócesis madrileña hasta octubre, unos meses más de lo previsto, según fuentes vaticanas, para permitirle celebrar sus veinte años al frente de la diócesis madrileña, que se cumplen por entonces. El Papa Francisco le agradece el esfuerzo realizado en la Jornada Mundial de la Juventud, uno de los príncipales éxitos de su episcopado.

El relevo del titular de Barcelona tendría también que cumplimentarse en verano, pero las circunstancias políticas que se viven en Cataluña hacen pensar a la Curia que es más oportuno no proceder a un cambio de ese tipo hasta que se haya superado la fecha del 9 de noviembre, para cuando está fijada la celebración de la consulta sobre la posible segregación de Cataluña. El cardenal Sistach es un prelado muy bien visto por el soberanismo catalán y siempre se ha mostrado muy sensible a todo cuanto hace al catalismo y sus derivaciones. Apartarle del puesto antes de la cita resultaría quizás un elemento distorsionador, incluso una provocación, según fuentes eclesiásticas de Roma.

Tal decisión, en el caso de que finalmente se concrete, no significa que el Papa Francisco sintoniza con los planteamientos nacionalistas de cierta iglesia catalana. Más bien, todo lo contrario. Con ocasión de la reciente visita a Roma de todos los obispos españoles, el Santo Padre mostró su enorme preocupación ante una posible independencia de Cataluña, según declaró el Primado de España, Braulio Rodríguez. "Al Pontífice le preocupa el problema de nuestra dificultad para estar unidos como país, lo que entendemos aquí por independentismo", declaró el titular de la diócesis toledana.

Palmetazo al abad

Más explícita fue la intervención de la Nunciatura apostólica en España al hilo de unas declaracines del abad de Monserrat, voz del secesionismo eclesiastico catalán, cuando aseguró que "un eventual Esado catalán sería reconocido por el Vaticano". Es evidente que el abad montserratino, Josep Maria Soler, hablaba de oídas, ya que una nota hecha pública por Nunciatura, que no se prodiga en este tipo de actuaciones, puso en evidencia que "esas declaraciones son la exclusiva responsabilidad personal del abad y no reflejan en absoluto la posición de la Santa Sede". Palmetazo, sin concesiones, al lenguaraz religioso catalán.

Desde la Generalitat se han enviado mensajes a Roma para sugerir una cierta sensibilidad a la hora de elegir al sucesor de Sistach. Las campañas de 'queremos obispos catalanes' son un clásico dentro del ideario nacionalista y la elección de un prelado en escasa sintonía con el soberanismo sería recibida en forma muy negativa por la Generalitat y parte de la sociedad catalana.

Enorme preocupación

También el Gobierno ha movido sus piezas en este sentido. El titular de Exteriores, García-Margallo, viajó hace días a la Santa Sede para conversar, entre otras cuestiones, sobre el asunto de Cataluña. "Hay preocupación no solo en el Vaticano, sino en toda la UE. Cualquier movimiento que suponga una disgregación de los Estados miembros constituye una inquietud importante", dijo el ministro español.

El nuevo presidente de los obispos, Ricardo Blázquez, quien conoce muy bien el sentimiento nacionalista después de su difícil etapa como obispo de Bilbao, también se ha pronunciado, sutilmente, al respecto. "Al Papa le preocupa, como a todos, la convicencia serena, pacífica y laboriosa entre unos y otros de cara al futuro", declaró tras su reciente designación al Frente de la Igelsia española. A buen entendedor...

El Vaticano se mueve con pies de plomo, como es norma de la casa. De ahí que quizás espere hasta después de noviembre para sustituir a Sistach. No hay prisas y los tiempos se acompasarían perfectamente con el relevo de Rouco. De esta forma, las diócesis de Madrid y de Barcelona, fundamentales en el mapa eclesiástico nacional, conocerían a sus nuevos arzobispos en noviembre. En Cataluña, de momento, y a la espera de movimientos de piezas, ni siquiera hay quinielas con el nombre del sustituto de Sistach.


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