Nacional

El 'voto de castigo' de Podemos cala en las generales, pero se debilita en las autonómicas

La formación liderada por Pablo Iglesias solo obtiene previsiones similares a las elecciones generales en tres autonomías. El voto de las regiones nacionalistas y el castigo a los grandes partidos son las claves de sus buenos resultados a nivel nacional.

Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón
Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón EFE

A menos de dos semanas para las primeras elecciones del 2015 y con un escenario que vaticina el fin del bipartidismo, el pronóstico electoral que se contempla a nivel nacional es algo que está lejos de ser similar, según las encuestas, en la mayoría de las comunidades. Podemos, que en algunos sondeos ha sido elevado a la primera posición, y el CIS le situó como segunda fuerza en su último barómetro, no logra alcanzar las estimaciones nacionales, donde se coloca como primera o segunda fuerza, salvo en tres autonomías - Madrid, Asturias y País Vasco -, en el resto de la península PP y PSOE, o los partidos nacionalistas, siguen mandando en las previsiones.

¿Pierde Podemos apoyo en las autonómicas? ¿Cómo puede ser segunda o primera fuerza a nivel nacional si comunidad a comunidad sus datos son inferiores? La diferencia, según explica a Vozpópuli el profesor titular de la Universidad Complutense Antón Rodríguez Castromil está en que al ser percibido como un voto de castigo contra el bipartidismo, mucha gente que no vota o vota a partidos regionalistas o nacionalistas, prestará su apoyo a Podemos, pero en su comunidad, al no ser percibido de forma tan clara este voto de castigo, éste no actúa, diversificando más las opciones, y provocando un voto dual.

Cataluña, unida a otras zonas de voto nacionalista, equilibran el voto en las generales respecto a otras comunidades donde Podemos no entra con demasiada fuerza

Cataluña es quizá el mayor ejemplo de este tipo de voto. Según los últimos sondeos a nivel autonómico, como el de NC Report o el de Feedback para La Vanguardia, Podemos obtendría entre 11 y 14 escaños, muy lejos de los 30-40 de CiU o los 27-28 de ERC, pero si hablamos de generales, el sondeo de GESOP para El Periódico, sitúa a Podemos como primera fuerza en estimación de voto, con un 20,5%, por encima de las dos principales fuerzas catalanas. El profesor asegura que Cataluña, unida a otras zonas de voto nacionalista, equilibran el voto en las generales respecto a otras comunidades donde Podemos no entra con demasiada fuerza.

Así, la formación liderada por Pablo Iglesias obtiene unos resultados reducidos en Castilla La Macha, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, Cantabria o las Islas Canarias. En estas comunidades, la formación de Pablo Iglesias no ha logrado ser una fuerza del cambio significativa, aunque en la mayoría de los casos podría ser la llave del Gobierno, ejerciendo así como partido bisagra, tal y como ha actuado IU en Andalucía o Extremadura en las últimas elecciones autonómicas.

El profesor Castromil asegura que la situación en las autonómicas puede ser un campo de ensayo para las generales, “principalmente Madrid y Valencia”, dado que estas plazas pueden ser “lo más representativo de lo que puede suceder en diciembre”, apunta el profesor, que explica que debido a la corrupción que perciben los votantes en estas dos comunidades, y en Andalucía, los electores tendrán un comportamiento distinto a como lo harán en otras regiones.

Voto nacionalista

Además de Cataluña, según la encuesta online CIUPANEL, realizada a 2.562 personas para la Universidad Pompeu Fabra, el ascenso en las zonas tradicionalmente nacionalistas es más que evidente, al margen del posible acierto en las cifras de la encuesta, País Vasco, Galicia y Cataluña se situarían alrededor del 30% en intención de voto directa para la formación que lidera Pablo Iglesias en unas hipotéticas generales.

En el mapa se puede comprobar la disparidad entre las regiones de la intención de voto a Podemos, pero si a esto se suma la reducción del apoyo de las regiones nacionalistas en las autonómicas encontramos a un Podemos por debajo de sus asombrosas previsiones a nivel nacional y encontramos la dificultad que está teniendo el voto basado en el desencanto en comunidades tradicionalmente proclives al bipartidismo.

Sin candidatos

Esta falta de aunar apoyos en las CCAA donde la formación está más débil podría plantearse como falta de un liderazgo en la región, pero el profesor Castromil asegura que Podemos, pese a carecer de caras muy visibles regionalmente, “funciona como una marca electoral que canaliza la desafección por encima de quien se vaya a presentar. Es decir, el votante que quiere castigar al PP o al PSOE de los últimos años puede utilizar o ver factible Podemos. Más allá de Pablo Iglesias, al votante no le debe importar quien se presente, sino realizar un voto de castigo o de rebeldía”.


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