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Podemos instaura sus términos en el lenguaje de los políticos españoles

Los términos utilizados por Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero dominan el escenario político, generando una situación en la que el resto de partidos enmarca la realidad social con los mismos conceptos que utiliza la formación.

Pablo Iglesias, junto a Juan Carlos Monedero, antes de intervenir en un acto de partido
Pablo Iglesias, junto a Juan Carlos Monedero, antes de intervenir en un acto de partido PODEMOS VÍA FLICKR

En 2004, en un escenario político estadounidense favorable a los republicanos, George Lakoff, investigador norteamericano en lingüística cognitiva, expresó en su libro No pienses en un elefante el dominio de los marcos conceptuales de los políticos conservadores. Estos marcos recogen un conjunto de ideas y conceptos que ayudan a los votantes a comprender el mundo.

Así, la batalla de las ideas se disputa en el lenguaje y Podemos es la fuerza que hoy domina el lenguaje que políticos, periodistas y ciudadanos utilizan para hablar de la realidad social, la herramienta con la que se comprenden los argumentos.

Lakoff expresaba que al nombrar un elefante, símbolo republicano, no puedes evitar pensar en un elefante. Sucede lo mismo con el término “la casta”, con el que resulta imposible no evocar mínimamente la crítica que hace Podemos. El partido de Pablo Iglesias ha ocupado el escenario político con sus marcos, de esto no hay duda.

Algunos de los términos de Podemos son: Casta, régimen del 78, nosotros los demócratas o vieja y nueva política

Todos los políticos han abandonado sus conceptos para defenderse o argumentar, utilizan los términos que Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero han introducido en el discurso político; desde el famoso término “casta”, pasando por “régimen del 78”, “nosotros, los demócratas”, “la vieja y la nueva política”, hasta llegar a su propio nombre “Podemos”.

El investigador cuenta que cuando se destapó el Watergate, Richard Nixon se dirigió a la nación por televisión y se presentó a los ciudadanos diciendo “no soy un chorizo” y todo el mundo pensó que lo era. Lakoff explica que la palabra se define en relación al marco, por lo que cuando se niega un marco, se evoca ese marco.

El lenguaje en los políticos

Cuando el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, defendió en televisión que Felipe González no era casta, en realidad está aceptando que haya personas que crean que lo es, y si acto seguido defiende que hay que acabar con las puertas giratorias “tanto de unos como de otros”, no hace más que alimentar el marco conceptual de Podemos respecto a esta materia, ampliamente compartida por la ciudadanía.

“Yo soy de la casta de la derecha”. Estas palabras del Ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, son otro buen ejemplo. El término es usado, aunque sea en clave humorística o de banalizar el concepto, supone evocar un marco, y por ende, la aceptación de dicho marco. Ignacio GonzálezCarlos Floriano o Esperanza Aguirre también han usado estos términos para atacar a Podemos.

La diputada del PP,Arenales Serrano, en la primera tertulia de la Sexta Noche en la que participó, casi al iniciar el debate utilizó “yo soy demócrata”, algo que parece haber calado cuando Pablo Iglesias alude constantemente a su intención democrática, obligando a utilizar un término que parece evidente. Tener que reconocer que eres algo es asumir que alguien pueda pensar que no lo eres.

Alberto Garzón: "Esta parte de la población que niega la vieja política e impugna el sistema del 78 porque considera que ya no tiene validez, está dispuesta a pensar y a repensar una nueva forma de hacer política"

Pero este lenguaje también afecta incluso en los mismos marcos ideológicos. Cuando el diputado de Izquierda Unida, Alberto Garzón usa el término “régimen” o "sistema del 78", como expone en una entrevista en Jotdown, para referirse a la ordenación del estado actual, en vez de usar términos no tan identificados, está empleando un lenguaje que ataca al mismo objetivo que tiene IU, pero evoca también a la formación de Iglesias.

Así, en múltiples tertulias, artículos periodísticos o declaraciones de políticos, el uso de estos términos se ha extendido, haciendo comprender una realidad existente desde un punto de vista determinado, que indudablemente evoca a Podemos. Una propaganda que puede ser o no buscada, pero que ayuda a la formación a estar en el discurso global.

Herencia del 15-M

Un elemento a favor de Podemos, que afecta en este tema a todos los partidos, es la asignación a las ideas de la formación de marcos no creados por ellos. Esto se debe a que gran parte del mensaje de Podemos está tomado del 15-M, como algunos eslóganes del movimiento: “El miedo va a cambiar de bando”, “No nos falta dinero, lo que nos sobra son ladrones”, "PP y PSOE son lo mismo", “¿Quién ha votado al FMI?” "Violencia es cobrar 600 euros" y muchos más lemas que se pueden encontrar en carteles de 2011, y es que cuando el PP habla de “regeneración democrática”, el término remite a Podemos, porque regenerar, según la RAE, es: “Dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo”, lo que supone asumir que había degenerado, que estaba mal, y en el espacio “degenerado” toda discusión se remite a la gestión de populares y socialistas, exactamente demandas vinculadas a la formación de Iglesias.

Faltan ideas

Lakoff: "Cuando piensas que lo único que te falta son palabras, lo que realmente te falta son ideas"

Lakoff expresa en su libro que uno de los errores de los demócratas es que “piensan que tienen ideas de sobra. Que lo único que les falta es acceso a los medios. O quizá algunas frases mágicas e impactantes”, pero es rotundo: “Cuando piensas que lo único que te falta son palabras, lo que realmente te falta son ideas. Las ideas surgen bajo la forma de marcos”. Continúa explicando que la diferencia entre tener los marcos adecuados o no es la necesidad de tener que plantear una larga parrafada para explicar algo, mientras que un marco lo expone en conceptos sencillos que todo el mundo entiende.

En este aspecto, el partido socialista ha sido desplazado en los marcos por Podemos. Lakoff diferenciaba la posición ideológica de republicanos y demócratas en dos formas de entender la familia, “padre estricto” para conservadores y “padre protector” para demócratas. Podemos ha arrebatado en su discurso grandes rasgos de la posición de padre protector al partido socialista, y lo ha situado más cerca del padre estricto, dado que el PSOE ha mantenido en los últimos años un discurso cercano al “no se puede”, de forma “estricta”, mientras que Podemos ha planteado un “si se puede”, que puede proteger la vida de la gente, desplazando al PSOE; que ha tenido que desviar su discurso para recuperar su espacio ideológico o verse en el riesgo de encontrarse en tierra de nadie.

La importancia de los marcos

Según Lakoff, los liberales y progresistas tienden a creer algunos preceptos de la Ilustración como: “La verdad os hará libres. Si nosotros le contamos a la gente los hechos, como la gente es básicamente racional, todos sacarán las conclusiones acertadas”. Pero la gente no piensa de esa manera, a través de hechos individuales, sino mediante marcos. La verdad, para ser aceptada, tiene que encajar en un determinado marco que encuadre la visión del mundo. Por ello, y dado que los conceptos descansan en el inconsciente, estos conceptos no pueden ser cambiados ni modificados por un hecho aislado, sino interiorizados. Entonces, cuando alguien defiende que “no es casta”, que alguien “es ETA”, o que “España se está recuperando”, tiene escaso o nulo efecto en los ciudadanos que manejan los marcos actuales de Podemos, construidos sobre unas ideas, y que han cuajado en la sociedad, levantadas alrededor de los conceptos de Iglesias, Monedero y el 15-M.


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