La fractura de los socialistas facilita la penetración del independentismo en el grueso del poder local catalán

Rubalcaba y Navarro dan por hecho que se creará un nuevo partido en Cataluña con los despojos del PSC

El PSC se desangra por culpa del debate soberanista y en estos momentos es una nave sin control. Su líder, Pere Navarro, ha abordado con Alfredo Pérez Rubalcaba el problema y ambos han coincidido en que no van a poder evitar la creación de un nuevo partido socialista en Cataluña de tinte claramente independentista.

Joaquim Nadal, uno de los referentes socialistas que acaba de abandonar la ejecutiva gerundense, no es un cualquiera. Catedrático de Historia, excandidato del PSC a la Generalitat, consejero de Política Territorial con Pasqual Maragall y alcalde imbatible de Gerona, ha acumulado un prestigio dentro de su partido que le ha convertido en un icono, con un considerable efecto arrastre frente a un liderazgo, el de Pere Navarro, cada vez más debilitado. A ojos de los que como Nadal, opinan que Navarro ha vendido a Alfredo Pérez Rubalcaba las esencias del PSCpisoteando su programa electoral, lo único que cabe esperar, si no se hace nada para evitarlo, es perder el año que viene el poder municipal conseguido en las elecciones de 2011. Él y sus seguidores no están dispuestos a ello, aunque sea viajando a las siglas de otra fuerza política de nueva creación. La reforma de la Constitución que propone Rubalcaba les sabe a poco y, además, la ven condenada al fracaso por la oposición del PP. Quieren ejercitar el llamado 'derecho a decidir'.

El ala soberanista del PSC culpa a Navarro de haber pisoteado el programa electoral con la renuncia al 'derecho a decidir'

De todo esto hablaron Rubalcaba y Navarro el pasado lunes en Madrid. Ambos dan por hecho que se creará un nuevo partido socialista en Cataluña con los restos del PSC y que su embrión lo tiene ya patentado Ernest Maragall, hermano del que fuera presidente de la Generalitat entre 2003 y 2006. Esta formación sería la que agruparía a la mayor parte del sector soberanista del socialismo catalán, la que comulga con unas aspiraciones similares a las que ahora defienden desde organizaciones diferentes Artur Mas (CiU) y Oriol Junqueras (ERC).

Según fuentes del PSC, el análisis que a principios de semana hicieron Rubalcaba y Navarro conduce a conclusiones muy pesimistas: de seguir la actual tendencia electoral, el PSC como tal perderá el año que viene las alcaldías de Lérida y Tarragona y la mayor parte del poder municipal conquistado en 2011. En los comicios locales celebrados hace casi tres años, CiU logró los mejores resultados en unas municipales desbancando al PSC como primera fuerza. Obtuvo 778.042 votos, 56.599 más que los socialistas, con el 27% de los apoyos, y se alzó con mayoría absoluta en 384 alcaldías, el 40% de todos los municipios catalanes, el triple que el PSC. Pese a todo, los socialistas mantuvieron el tipo, algo que no estarán en condiciones de conseguir dentro de un año si no detienen su hemorragia.

La Nueva Izquierda de Ernest Maragall se considera el embrión del nuevo partido que puede aglutinar a los descontentos del socialismo catalán

Ernest Maragall ha decidido caminar a las elecciones europeas de mayo del brazo de Esquerra Republicana, pero ha empezado a tejer alianzas con Iniciativa por Cataluña para concurrir juntos a las municipales del año que viene bajo la bandera de la llamada Nueva Izquierda Catalana. Su interés es ir agrupando a todo el abanico independentista del PSC que no le hace ascos al referéndum que Artur Mas prevé convocar el 9 de noviembre.

Al margen del éxito o del fracaso de esta operación, en lo que coinciden todos los sectores del PSC es en que la penetración del independentismo en el grueso del poder municipal en Cataluña es imparable. “Tenemos una falta de liderazgo evidente en el partido, todo está fuera de control justo en el momento más inoportuno y delicado”, admiten fuentes socialistas. La diáspora emprendida en Gerona y en otras zonas de Cataluña por el sector soberanista ha provocado un profundo desgarro interno en el que aflora como denominador común la falta de cintura política de la actual dirección del partido y de una parte de su grupo parlamentario, empezando por su portavoz, Maurici Lucena, para gestionar el conflicto. Tanto es así, que Navarro y otras voces del PSC han puesto en circulación la posibilidad de seguir el ejemplo de Convergencia i Unió y componer una especie de gran coalición que agrupe, desde formaciones diferentes, a todos los sectores tradicionales del socialismo catalán que le hicieron vivir en el pasado grandes ocasiones.

En las filas del PSC no se descarta seguir el ejemplo de CiU y forjar una coalición con el sector independentista a partir de fuerzas diferentes

El momento elegido para la ruptura es el más peligroso para Rubalcaba, ya que coincide con una campaña, la europea, en la que se juega el final de su carrera política. Pero esta es una contienda electoral que interesa poco o nada al PSC. De ahí que ni siquiera se moleste en disimular su fractura.


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