Pacto PP y Ciudadanos

El PP se ensaña con Ciudadanos en Cataluña y le acaricia en Madrid

El PP se lanza a degüello contra Ciudadanos en Cataluña mientras le arroja flores en Madrid. Albiol carga contra Arrimadas por su 'tibieza' y su 'oportunismo'. El nicho del voto antiseparatista está en juego.

El líder del PPC, Xavier García Albiol, durante la reunión del Comité de dirección del partido
El líder del PPC, Xavier García Albiol, durante la reunión del Comité de dirección del partido EFE

El PP reacciona en Cataluña con un ímpetu desconocido. Arrinconado tras la puesta en marcha de la 'operación diálogo', que conduce la vicepresidenta, Xavier García Albiol había perdido relieve político en la comunidad en forma acelerada. El PP catalán poco pinta en esta nueva era en la que Moncloa persigue una paulatina aproximación hacia la Generalitat.

Albiol ha reaccionado con intensidad. Su futuro político y personal está en juego, a escasos meses de que el PP catalán celebre su congreso en el que se designará al presidente regional que habrá de suceder a Alicia Sánchez Camacho. Albiol sabe que tiene algunos apoyos en Madrid. También, enormes enemigos. "Es demasiado agresivo para esta nueva era. "Toca sutileza y mano izquierda", comentan en Moncloa. Sáenz de Santamaría designó al hábil Enric Millo para ejercer este papel de 'embajador plenipotenciario' ante el Ejecutivo catalán.

Intocables, en este momento, tanto la Generalitat como Puigdemont, García Albiol ha optado por lanzarse sobre Ciudadanos, contra una Inés Arrimadas que atraviesa un momento extraño y zigzagueante. La líder de la formación naranja en Cataluña ha incurrido en los últimos tiempos en extraños patinazos. El más sonoro fue su respaldo a un referéndum "legal y con validez" sobre el futuro político de Cataluña. Unas palabras que levantaron ronchas en su propio partido y un enorme malestar en algunos sectores de la dirección. Tanto, que este lunes, Arrimadas, consciente del revuelo en su interna, hablaba de un 'referéndum en el que participaran todos los españoles".

Declinante y desvaído

El PP catalán ha perdido protagonismo desde que irrumpió el Ministerio de Administraciones Territoriales, conducido por Sáenz de Santamaría. Albiol pretende aprovechar esta situación de debilidad de Arrimadas para lanzarse a por una parte del electorado que Ciudadanos le arrebató en las últimas autonómicas, en las que consiguió 25 diputados en tanto que el PP se quedó con once escaños. Los devaneos de Arrimadas con sectores nacionalistas, en busca de refuerzos electorales, han abierto una fisura en el partido naranja por la que Albiol quiere penetrar para recuperar apoyos perdidos.

"Arrimadas pretende convertir a Ciudadanos en los sucesores de Convergencia. Traiciona a sus votantes y al bloque constitucionalista", dijo el dirigente popular. Estalló al escuchar cómo Arrimadas se ofrecía a acudir a la cumbre de presidentes autonómicos en el caso de que, tal y como se anuncia, Puigdemont renuncia a asistir. Era una idea de Albiol, quien hace días propuso de que Iceta, Arrimadas y él mismo acudieran para representar a la comunidad catalana en ese encuentro. "Afán de protagonismo, se le ha calentado la boca, quiere volar por los aires una iniciativa de los partidos constitucionalistas". Albiol reaccionó con enorme dureza.

La debilidad en la familia naranja

Arrimadas, uno de los símbolos de Ciudadanos, está en un momento de enorme debilidad. En el PP aseguran que tarde o temprano abandonará a Rivera para liderar una nueva formación, catalanista, que atraiga a descontentos del PSC, del PP y los huérfanos de Unió.

El PP hace juegos malabares en su complicado diálogo con el partido naranja. Rajoy necesita el apoyo de Ciudadanos en esta delicada etapa de gobierno en minoría. No piensa tocar el pacto anticorrupción, pese a las presiones de veteranos dirigentes del partido. Ya ha acordado el primer paso hacia la reforma educativa. Va por buen camino el techo de gasto y  se desliza a buen ritmo el imprescindible consenso sobre los presupuestos, piedra angular sobre la que habrá de cimentarse la Legislatura. El presidente del Gobierno no quiere disputas con Ciudadanos. El pacto de investidura ha de cuidarse para que no sufra interferencias en los próximos meses y años. Con 137 escaños no se pueden permitir broncas ni despistes.

Con la actual actitud de Arrimadas, el espacio de Ciudadanos en Cataluña es atacable. Y quizás, abatible. En su partido, tanto en Madrid como en Barcelona, se escuchan demasiadas dudas sobre su comportamiento más reciente. "Se está equivocando o tiene otros planes", comentaba uno de los miembros fundadores del partido naranja. Es el momento de Albiol. O, al menos, lo va a intentar, comentan en fuentes de su entorno barcelonés. 


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