Los republicanos utilizan a las pymes de Cataluña como escudo protector frente al empuje de Fomento

ERC presiona a las pequeñas patronales catalanas para que se impliquen más en el plan soberanista

El líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, está presionando a las patronales catalanas que agrupan a pequeñas y medianas empresas para que se impliquen más en el proceso soberanista. ERC no quiere aparecer como una fuerza política que da la espalda a los intereses económicos de Cataluña.

La pugna del frente soberanista y de las fuerzas que no comulgan con sus ideas por conseguir el respaldo de los empresarios no ha terminado. “El debate político del proceso está en el centro neurálgico de las preocupaciones de los empresarios catalanes. Esta es nuestra gran victoria”, resume un miembro de la ejecutiva de ERC cuando se le menciona la imagen de distancia que proyecta su formación del mundo empresarial, sobre todo después de que personas como Isidro Fainé, José Manuel Lara, José Luis Bonet o el presidente de Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellá, hayan levantado su voz contra el proceso soberanista o, al menos, no lo hayan saludado de forma tan entusiasta como querría el presidente de la Generalitat, Artur Mas.

"El debate del proceso está en el centro de las preocupaciones de los empresarios catalanes, es nuestra gran victoria", se afirma en Esquerra

En las últimas semanas, Esquerra ha multiplicado sus reuniones con Pimec, la patronal de la pequeña y mediana empresa catalana, y con Secot, la asociación empresarial integrada por un amplio abanico de gremios, para que no solo renueven su compromiso con el proceso independentista sino también para que se impliquen en el mismo de forma más visible. “Si algo está claro es que Fomento no ha conseguido movilizar en contra del proceso a la base empresarial en Cataluña. Ni Pimec ni Cecot se han alineado nunca con el inmovilismo”, se resume en la dirección de Esquerra, donde se recuerda que más del  60% del tejido económico en esta comunidad lo mueven las pequeñas y medianas empresas. “Cuando la gran patronal quiso matar políticamente a Mas, tanto Pimec como Cecot se negaron”, abunda esta fuente republicana al tiempo que reivindica el sentimiento independentista que ha calado en una parte considerable del pequeño tejido industrial catalán.

Los republicanos se enorgullecen de que la gran patronal catalana no haya movilizado en contra del proceso a los pequeños y medianos empresarios

Hay un creciente interés en Esquerra en demostrar que su dirección no trabaja en el proceso secesionista de espaldas a los empresarios y a los intereses económicos de Cataluña. En este aspecto, ERC se mueve en un cierto paralelismo con Convergencia y con la Generalitat. El propio Artur Mas pidió las pasadas Navidades a los empresarios, aprovechando una celebración de la patronal Cecot, que combatan “el discurso del miedo” y agradeció a ésta “el doble valor” que tiene no haberse sumado al boicot al proyecto soberanista, mayoritariamente silencioso, que profesan las grandes compañías y entidades financieras catalanas.

Artur Mas ha elogiado "el doble valor" de las pymes catalanas en su defensa del plan secesionista

En la dirección de ERC se intenta desmontar la imagen de alejamiento del ámbito empresarial que se le quiere dar desde formaciones como el PP o Ciudadanos e, incluso, se afirma que hay una cierta comunicación con las grandes compañías a través del propio Oriol Junqueras y también del exdiputado nacional Joan Ridao, principal cerebro de la reforma estatutaria que hace casi cuatro años naufragó parcialmente a través de la sentencia emitida por el Constitucional.

Oriol Junqueras y el exdiputado nacional Joan Ridao son los principales interlocutores de ERC con las grandes empresas catalanas

ERC llega, incluso, a utilizar para su causa la reciente controversia provocada por el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán cuando en Londres anunció que la compañía llevaría el grueso de sus inversiones al extranjero: “¿Quién crea más inseguridad jurídica, la independencia de Cataluña o la política energética del Gobierno?”, se pregunta demagógicamente en alto un parlamentario republicano.

Lo cierto es que la actitud de los empresarios, grandes y pequeños, preocupa cada vez más en el frente soberanista, sobre todo después de que CEOE y su filial en Cataluña, Fomento, hayan dejado claro que no se implicarán en esta cruzada, rechazando de esta forma el paso al frente que en más de una ocasión les ha reclamado con insistencia Artur Mas.


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