Las discrepancias en el frente soberanista se agudizan a medida que se acerca el 9-M

Un sector de CiU quiere usar el rechazo de ERC a entrar en el Gobierno para frenar el referéndum

Cada vez más próxima la fecha del 9 de noviembre, fijada por Artur Mas para celebrar el referéndum, las tensiones en el frente soberanista se agudizan. Un sector de CiU quiere utilizar la negativa de Esquerra Republicana a entrar en el Gobierno para abortar la convocatoria de la consulta.

El relato soberanista cumple sus etapas, pero a medida que se acerca la fecha del 9 de noviembre, fijada por Artur Mas para la celebración del referéndum, los nervios dentro de CiU se disparan ya que el trasvase de votos hacia Esquerra Republicana no solo no se ha frenado, sin que va en aumento. Un sector del Gobierno catalán y de la coalición nacionalista, el más próximo a Unió, opina que el rechazo inicial de Oriol Junqueras, líder de Esquerra, a entrar en el Gabinete de Mas y asumir con ello el desgaste de gobernar, debe servir de pretexto para explorar otras alternativas, sin descartar la de romper el frente independentista y reabrir la negociación con Mariano Rajoy.

Mas está dispuesto a cambiar las preguntas de la consulta, pero no a prescindir de ella

La única condición que ha puesto el presidente del Gobierno para retomar el diálogo con Mas es, precisamente, que renuncie a la consulta del 9 de noviembre, fijada de manera unilateral las pasadas Navidades sin previo aviso a La Moncloa. Hasta ahora, Mas se ha mostrado dispuesto a cambiar las dos preguntas que se propone llevar al referéndum, pero en ningún caso ha puesto en juego la posibilidad de renunciar a la consulta. No obstante, en fuentes de CiU se concede cierta relevancia al reciente anuncio del presidente de la Generalitat de que vería con buenos ojos la entrada de ERC en su Gobierno el próximo otoño, antes del 9-N, con la intención de dar una imagen de fortaleza ante el resto de España, sobre todo en el supuesto de que el 18 de septiembre Escocia se decante por el ‘no’ a la independencia, hipótesis que significaría un serio varapalo para el proceso secesionista en Cataluña.

CiU y ERC, en vía de colisión

“La relación entre Mas y Junqueras es tan discreta como estrecha, pero es evidente que su agenda llega hasta donde llega y a medida que se acerque la hora de la verdad todos nos tendremos que retratar”, afirma un diputado de CiU, convencido de que la coalición nacionalista y Esquerra acabarán por colisionar cuando sometan a discusión qué hacer ante la impugnación de la convocatoria del referéndum por parte del Gobierno. A lo más que han llegado es a pactar la celebración de una reunión de alto nivel para negociar una respuesta, si bien todo lleva a pensar que desde CiU se defenderá una salida más moderada y desde ERC más agresiva. Mientras que en la coalición no se desea pasar por alto la legalidad y, por tanto, no se sacarán las urnas a la calle si el Gobierno, como es seguro, invalida el referéndum, en las filas republicanas se aboga por escenificar un sucedáneo de consulta para asomarlo en todos los medios internacionales.

Pero las diferencias entre CiU y ERC son mucho más de fondo y van también más allá del 9-N. Fuentes nacionalistas explican que Artur Mas se volcará en evitar la convocatoria de unas elecciones anticipadas, que tendrían carácter plebiscitario, mientras que, muy probablemente, Oriol Junqueras intentará lo contrario para formalizar el sorpasso y coronar su lenta escalada, tripartido de por medio, a la hegemonía republicana en Cataluña que ya anticiparon las pasadas elecciones europeas.

Ganar tiempo y estirar la legislatura hasta 2016

La partida es endiablada para Artur Mas y para CiU ya que ERC tiene altas posibilidades de salir ganando en todos los escenarios, salvo en uno: solo si el presidente de la Generalitat se arriesgara a ganar tiempo y estirar la legislatura hasta noviembre de 2016, contando con la geometría variable que le ofrecería la posibilidad de jugar con el apoyo puntual de fuerzas como el PP o el PSC, podría salvar la cara en las próximas autonómicas catalanas siempre que la recuperación económica se consolide en Cataluña.

Ni qué decir tiene, comentan en CiU, que todas estas apuestas estarán condicionadas por los movimientos, todo lo discreto que se quiera, que pueden producirse de aquí a septiembre en Madrid y en Barcelona, conducidos, o no, por la mediación de Felipe VI como estreno de su reinado.

Los republicanos exigen las carteras de Gobernación e Interior para organizar desde ellas el referéndum

Hay una clave que está pasando desapercibida y que en CiU se concede cierto valor. Su esencia parte de la negativa de Esquerra a entrar en el Gobierno si no se ponen bajo su control carteras como las de Gobernación o Interior, determinantes en los preparativos de la consulta soberanista. “Es verdad que Mas se siente un tanto atrapado por sus compromisos, pero no es tonto. Su negativa a ceder estas responsabilidades a los republicanos revela que todavía se ha dejado algunas puertas abiertas”, interpretan fuentes de CiU.


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