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Botella estudia ceder a la Universidad de Navarra el histórico parque de Torre Arias

El Ayuntamiento y la universidad del Opus Dei negocian erigir un campus en esta quinta de 130.000 metros cuadrados en la calle de Alcalá, una casa solariega que la ciudad recuperó en 2012 tras la muerte de la condesa Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. 

Imagen de la entrada de la Quinta de Torres Arias, parque 'remunicipalizado' en 2012 pero que sigue cerrado por falta de fondos.
Imagen de la entrada de la Quinta de Torres Arias, parque 'remunicipalizado' en 2012 pero que sigue cerrado por falta de fondos.

La prelatura del Opus Dei, gestora de la Universidad de Navarra (Unav), no está satisfecha con su influencia académica en la capital a través del IESE Business School, un máster ultra-elitista de negocios que también tiene sedes en Barcelona, Nueva York, Múnich y  São Paulo. Escondido en el exclusivo barrio de Aravaca, el IESE no es suficiente para la presencia que desearía tener en la capital el canciller de esta institución, el obispo Javier Echevarría, antiguo colaborador de José María Escrivá de Balaguer, alma máter y fundador del Opus Dei. Razón por la cual la Unav persigue su expansión a través de Ana Botella, alcaldesa de Madrid y religiosa practicante.

Así que el Opus Dei y Ana Botella están negociando la cesión de la histórica Quinta de Torre Arias, un parque histórico de 130.000 metros cuadrados pegado a la Calle de Alcalá, en el oriental Distrito de San Blas, a aproximadamente siete kilómetros de la Puerta del Sol. Este medio no ha podido conocer muchos detalles de las conversaciones en curso, pero sí que se trataría de la cesión, y no la venta, de una parcela que el Ayuntamiento de Madrid recuperó en 2012 con ocasión de la muerte de su última propietaria, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, condesa de Torre Arias. Tatiana fue conocida por su discreción personal, pese a contar con una fortuna estimada en 500 millones de euros.

Cerrado por la crisis

Se trata de un magnífico espacio ajardinado, muy cercano a la Quinta de los Molinos, una antigua posesión de los mismos condes de Torres Arias (cuyo linaje procede del siglo XVIII por imperativo de Carlos III) y propiedad del Ayuntamiento. El parque de Torre Arias fue entregado al Consistorio en 1986 en virtud de un convenio firmado por la familia, pero el entonces equipo de Gobierno del socialista Juan Barranco confirió el uso de la quinta a la condesa y su marido hasta la muerte de ambos (él falleció en 2003).

En realidad, los madrileños nunca se han podido deleitar con las bondades florales que, según los expertos, destila el parque: privado hasta 2012, la parcela sigue clausurada por falta de dinero, según publicó El País en septiembre. No obstante, cuando la quinta pasó a manos públicas el Ayuntamiento confirmó que se conservaba en buen estado.

Un caramelo para el Opus

Todo un caramelo para la universidad católica, denuncian las fuentes que informan del posible traspaso. Además de los jardines, posee un palacio de ladrillo rojo coronado con una torre, así como otras edificaciones que revalorizan el terreno. No se encuentra ni demasiado cerca ni demasiado lejos del casco histórico de Madrid, y tiene una parada de Metro del mismo nombre casi en su entrada.

Los planes de la hermandad eclesial no han trascendido públicamente, pero todo apunta a que o bien se trataría de un campus o de otra escuela de negocios. Que sea lo que Dios, y Botella, quieran. 


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